42 muestra cinematográfica del atlántico alcances Entrevista al homenajeado

José Sánchez-Montes: "El punto fuerte de este festival es la coherencia"

  • El cineasta granadino, que recibe este año el homenaje del certamen del que, además, es jurado, mantuvo un encuentro con la alcaldesa y con la prensa en el Consistorio gaditano durante la mañana de ayer

Directamente a los ojos. Sánchez-Montes tiene esa limpieza y claridad que permite mirar directamente a los ojos de su interlocutor sin rastro de imperio. Mira como mira a través de su cámara. Con honestidad y cierto matiz analítico. Con humildad y empatía. Es mediodía en la casa consistorial de San Juan de Dios y el cineasta, homenajeado este año en el Festival de Alcances, donde también forma parte del jurado, sale de una recepción con la "impetuosa y estupenda" alcaldesa de Cádiz, define el granadino a Teófila Martínez. Y Sánchez-Montes controla. Controla mucho. De festivales de cine, en general, y de la Muestra Cinematográfica del Atlántico, en particular. Una cita "siempre especial" a la que lleva acudiendo "muchísimos años en diferentes facetas". Lo dice enfocando. Directamente a los ojos.

-De jurado y de homenajeado. ¿Se ha visto alguna vez en una así?

-He estado en lo uno o en lo otro pero en los dos lugares a la vez, no. Pero creo que está muy bien porque eso te permite además ver a la gente joven que está empezando con una perspectiva muy diferente, creo que esa dualidad favorece.

-Por su experiencia, ¿cuáles creen que son los puntos fuertes del festival y las cosas a mejorar?

-Yo creo que el punto fuerte es la coherencia, es decir, el tener claro adonde se va y el poder conseguir que eso tenga contenido. Y al ser un festival con contenido hay futuro. Los puntos débiles, que son más bien posibilidades de crecimiento, creo que van por recuperar algunas actividades del pasado. Actividades con los directores, seminarios, etcétera. Entiendo que en las circunstancias actuales es complicado pero como ya existieron en el pasado es una buena oportunidad para tener aquí a toda la gente que tiene algo que decir en el documental de España y de Latinoamérica.

-¿Y caminar hacia lo multidisciplinar?

-No tanto eso. Creo que hay que conseguir que Cádiz se convierta en el centro y en el eje del documental en España. Va hacia allí pero hay que confirmar esa postura. Documentalistas que han venido aquí, algunos desaparecidos como Joaquím Jordá o Basilio Martín Patino, son los grandes nombres del documental, Javier Rioyo, José Luis López Linares... Esa gente tiene en Cádiz un punto de referencia y creo que Cádiz tiene que seguir siendo ese punto de referencia.

-Hablemos del lenguaje audiovisual, ¿cree que tanto el documental como el videoclip están a la cabeza a la hora de asumir riesgos?

-Desde luego, el documental es de los géneros más vivos, de los que se están permitiendo más el lujo a la hora de golpear, de intentar hacer cosas. Y, claro, el videoclip, que siempre está por delante. Es que la ventaja de la gente humilde es que siempre puede ir saltando cosas que a lo mejor no se esperaba. Yo a la hora de abordar un documental tengo mucha más libertad porque no tengo un mandato comercial ni tengo una obligación de. Mis documentales, por ejemplo, duran lo que tienen que durar. A lo mejor en una película o en otro tipo de ficción o en otro tipo de producto más comercial se tiene que circunscribir a una serie de condiciones.

-Ahora, a por su trabajo. Se ha fijado en Camarón, en Bola de Nieve, en Enrique Morente. Nada melómano, qué va...

-(Ríe) Sí, me acuerdo que cuando estaba en el colegio me decía mi profesor de matemáticas que siempre llevaba el compás con el pie. (Ríe) No tanto, pero sí que he encontrado el caminito para ligar dos de mis grandes aficiones, la imagen y la música. Y el documental musical es un género fantástico para que la gente disfrute.

-Miremos un poquito atrás, ¿qué queda del José Sánchez-Montes de los albores de Ático 7?

-Creo que el presente es mejor que el futuro imaginado. Cuando empezaba era más ingenuo pero nunca pensé que aquella aventura iba a durar más de 4 o 5 años. Y, fíjate, van 26. Hombre, se pierde mucho la frescura del principio. Pero bueno, ahí estamos.

-Hay a quien no le gustan los homenajes porque parece el final o el principio de algo. ¿Se plantea ahora otros retos o cosas así?

-Yo voy paso a paso. No tengo objetivos a largo plazo. La ventaja de esta profesión es que cada vez que terminas algo empiezas de cero. Ahora estoy haciendo un documental con Eva Yerbabuena sobre el proceso de creación de un espectáculo. Ahora estoy en eso. Lo demás son hijos que ya han nacido, que son mayores de edad y van a su bola. Y tú tienes que inventarte otra cosa nueva. Entonces creo que en el futuro, cuando tenga 80 años, seguiré teniendo ganas de hacer el siguiente proyecto. No me imagino jubilado.

-Sin embargo, en otros proyectos, como su labor como director del festival de Granada, sí se necesita de un seguimiento y de un trabajo más continuo, ¿no?

-Eso es muy aburrido (vuelve a reír). El trabajo de un festival, pese a que te entusiasme más o menos, es más repetitivo. Aunque haya películas nuevas y proyectos nuevos pero todo vuelve a ser lo mismo. Termina el festival y empieza la selección de películas...

-Cuando se embarcó en Cines del Sur deseaba que en dos o tres años el festival tuviera un peso específico en Andalucía. ¿Conseguido?

-No soy yo el que lo tengo que decir pero creo que la ventaja de Andalucía es que tiene ahora mismo un festival que mira hacia sitios donde nunca se había mirado y se proyectan por primera vez y, en algunos casos por única vez, en España películas que nunca se habían visto. Vienen directores y protagonistas de ciclos de cine que antes se llamaban emergentes y que ahora están más que emergidos porque hablar del cine chino hoy en día es hablar de una obviedad pero cuando empezamos a la gente le sonaba, nunca mejor dicho, a chino.

-¿Qué es lo mejor que ha hecho?

-Con lo que estoy más satisfecho es con dos cosas. Una piececita que vamos a proyectar esta tarde (por ayer) sobre la generación del 27 (El balcón abierto) que me parece que es muy humilde, muy sintética pero en la que se oye hablar a los protagonistas del 27; y el proyecto que hicimos en el centenario de Lorca, De Granada a la Luna, porque es un proyecto en el que involucramos a unos musicazos brutales. Y luego determinadas secuencias de determinadas películas. Por ejemplo, si te tuviera que decir lo que más me gusta en imagen es la subida de Israel Galván en la Alhambra, en Morente sueña la Alhambra. Pero, vamos, que yo no creo que sea quien tenga que decir... Yo lo suelto y habrá a quien le gusta más una cosa y habrá a quien le guste más otra.

-Hablaba antes de un proyecto nuevo, ¿alguna cosa más que declarar?

-Proyectos reales tenemos bastantes. Acabamos de terminar una película sobre los cementerios de El Cairo, donde viven más de medio millón de personas dentro de las tumbas. También estamos terminando un documental sobre poesía, mujer y negritud en Cuba, con tintes del mundo del rap; el proyecto de Eva y el mes que viene me voy a Burkina Faso a hacer una cosa sobre cómo la malaria afecta allí, especialmente, a las mujeres.

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