42 muestra cinematográfica del atlántico alcances Inauguración y un repaso por el ciclo de documentales musicales

Una gala contra el olvido

  • El amor al cine y el recuerdo a los cineastas José Manuel Marchante y Christian Poveda marcan el espectáculo inaugural de Alcances, que se celebró anoche en las tablas del Gran Teatro Falla

La memoria permanece. Dice un buen amigo que, al fin y al cabo, el ser humano es sólo eso. Experiencia y memoria. Cuando se apaga la luz, la de la vida, desaparece la experiencia. Pero permanece la memoria. En los otros. En los de alrededor. Cuando anoche se apagó la luz del Gran Teatro Falla brilló con fuerza la memoria. La luz contra el olvido. Y José Manuel Marchante y Christian Poveda volvieron a la vida a través del recuerdo. El de los otros. El de los de alrededor. Fue en la gala inaugural de la 42 Muestra Cinematográfica del Atlántico donde se rindió homenaje a los dos desaparecidos cineastas. Una gala que, al contrario de lo que puedan pensar, no fue triste, ni lúgubre sino divertida y alegre. Porque la memoria no muere. Sobrevive en los otros.

Una noche contra el olvido y a favor del amor. Del amor al cine. Así si el pasado año La Suite, compañía encargada de la producción del evento organizado por el Ayuntamiento de Cádiz, pregonaba que el documental gusta, gustavo, gustará, en la presente edición "ya no nos gusta", dice Cris, la presentadora. "¿No?", se sorprende su partenaire, Joserra. "No, no nos gusta. Amamos el documental".

Las conversaciones, con detalles gratamente irónicos y surrealistas, entre los conductores de la gala hilaron una inauguración que comenzó con un divertido doblaje desde ultratumba proyectado en la pantalla que presidía el escenario del Falla. Ya en las tablas, un baúl cubierto de telarañas guardaba la sorpresa, los dos presentadores vestidos a la manera del año pasado salían algo perjudicados tras un año en el cajón esperando una nueva edición de Alcances. "Parece que fue ayer, tú con el mismo vestido". "Y tú con la misma corbata". "Hemos entrado en un bucle, en un bucle, en un bucle..." "¡Joserra! Evolucionar o morir".

Pero antes de mirar hacia delante, como gritaba Cris, los actores hicieron un repaso por las positivas cifras que el festival nos dejó el pasado año. "Cuarenta por ciento más de público". "Éxito de los ciclos". Y las buenas nuevas de este año. "Doscientas cuatro cintas inscritas. Récord desde 2006".

La pantalla volvió a encenderse. Sonaba una versión del tema de Cole Porter, My heart belongs to daddy y comenzó un recorrido por los 33 filmes -siete largometrajes, ocho mediometrajes y dieciocho cortos- a concurso.

Edición nueva. Vestidos nuevos. Los presentadores cambiaron su ropa. "¿Hay crisis?" No, no hay. "Es que está de moda la austeridad". "Total austerity". "¿Pero esto nos lo pagarán, ¿no?", preguntó Joserra. "Prefiero no pensar, como Las Grecas", contestaría Cris. Ahí lo deja...

Y sigue la vida. Sigue la parodia. "¿Qué tipo de público hace que un festival sobreviva durante cuatro décadas?", se cuestionaban. "Pues cinéfilos y documentófilos". Está claro. Pero hay que hacer la prueba... Ahora juegan con el público. Tres bloques de preguntas sobre documentales. Contra el olvido. Hay que ponerse a recordar. El cañón de luz apuntaba a tres agraciados. Música de tensión. Tono de máquina de la verdad. La pantalla se oscurecía y mostraba picos verdes que subían y bajaban. Preguntas sobre el oscarizado Man of Wire. "¿Es cierto que Philippe Petit -el funambulista que protagoniza la cinta en la que tiende un cable entre las Torres Gemelas para cruzarlo- va a hacer la misma hazaña cuando esté listo el segundo puente para llegar del Río San Pedro al Corte Inglés?". ¿Verdadero o falso?. Otra sobre The Cove. Recuerden que va sobre la caza indiscriminada de delfines en Japón. "¿Se come en Tokio delfín encebollado, brocheta de delfín, David Delfín...?". Se sucede el implacable test entre las risas del público.

El espectáculo continuó con un repaso por la programación y con unas útiles y divertidas recomendaciones para organizarse en el festival. A través de la historia de encuentros y desencuentros, proyectada con mucho ritmo en la pantalla, entre un gaditano y una holandesa residente en Cádiz. Al final nos dejaron con la miel en los labios. ¿Serán capaces de encontrarse los protagonistas en la gala clausura y, por fin, declararse su amor? Intriga. Habrá que acudir al teatro Falla el día 18 para poner el definitivo The end al asunto.

Tras la proyección regresaron los presentadores. Ya más serios y enjutos. Palabras sobre el gaditano José Manuel Marchante, que fue director de la Muestra de 1979 a 1992 y mano derecha de Fernando Quiñones en los primeros compases de Alcances. Además de la hermosa semblanza que hicieron los presentadores, la periodista de Onda Cádiz, Almudena de la Montaña, leyó otro sentido texto en recuerdo de este hombre de cine. Texto al que siguió la proyección de su película Una canción desesperada, donde un anciano poeta comunista chileno es asediado en su propia casa por las tropas dictatoriales del régimen.

Un homenaje más para cerrar la gala. Esta vez al director hispano-francés Christian Poveda que pasó los últimos tres años de su vida en El Salvador, lugar donde fue asesinado el septiembre del pasado año, cuando realizaba un documental sobre las Maras. Esa misma cinta, La vida loca, fue la proyección con la que concluyó la gala inaugural.

Y así nos fuimos. Saboreando la noche entre las risas iniciales y el pellizco que aprieta el estómago al final. Con más experiencia. Y memoria.

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