Absuelven al ex director de los Salesianos de Cádiz de abusos sexuales

  • La Audiencia decide por dos votos a favor y uno en contra que los juegos entre el sacerdote y los niños sólo eran "inapropiados"

La Audiencia Provincial de Cádiz ha absuelto al ex director del colegio Salesianos, Francisco Javier López Luna, acusado de abusar sexualmente de varios alumnos del centro en el que era director de 2011a 2013. El tribunal de la Sección Tercera, con dos votos a favor y uno en contra, considera que no ha quedado acreditado el carácter sexual en los juegos practicados por el sacerdote con los niños, y aunque su actitud ha sido calificada como "inapropiada", no puede ser reprimida por ello de forma penal.

El tribunal gaditano ha decidido, sin unanimidad, absolver al cura de Salesianos de doce delitos continuados de abusos sexuales, dos sobre menores de 13 y nueve sobre mayores de esa edad, así como de los doce delitos contra la integridad moral que, con carácter alternativo, planteó la Fiscalía en la vista, rebajando de 38 a 15 la petición de los años de cárcel.

Según consta en la sentencia, dos de los tres magistrados entienden que en algunos de los hechos examinados hay "vejaciones", pero no aprecian "connotación sexual" en las mismas. López Luna es asimismo absuelto de estas faltas de vejaciones leves -de la que es autor material y directo- al quedar despenalizadas en marzo de 2015.

Igualmente, el ex director del colegio religioso ha sido absuelto de 15 faltas continuadas de lesiones o de malos tratos, si bien, por aplicación de la Disposición Transitoria cuarta de la L.O.1/2015 de 30 de marzo, se le condena, como responsable civil directo, a indemnizar en concepto de daños morales la cantidad de 500 euros a doce menores.

La resolución judicial contempla como hechos probados que López Luna implantó un sistema de "créditos" cuando era director del centro docente consistente en que los alumnos que querían faltar a alguna clase, por la razón que fuera, acudían a su despacho y él les daba un justificante. No consta que tales ausencias fueran comunicadas por el centro a los padres de los menores, y tampoco que éstas hayan afectado al rendimiento escolar de los estudiantes afectados.

Este "crédito" al principio no llevaba consigo contraprestación alguna por parte del menor, o consistía en hacer algún trabajo para el director relacionado con la actividad escolar, pero poco a poco ese "vale" empezó a ser dado a cambio de, dependiendo de los alumnos, "dejarse dar cates, pequeños golpes en el cuerpo con la mano abierta, ya fuera por encima de la ropa o directamente sobre la piel, e incluso algún puñetazo, sin que conste acreditado en ningún caso que se llegara a producir algún tipo de quebranto físico en los menores".

El sistema se basaba en la máxima: "Todo vale en esta vida. Lo gratis no se aprecia"., Así se pronunció el sacerdote a través de Whatsapp en una conversación con un alumno. Según el tribunal, esta práctica se inscribe en el peculiar concepto que López Luna tiene sobre la relación que debe existir entre el docente y el alumno, que lo llevó a tratar "con una extrema confianza" a los estudiantes.

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