La Audiencia "ni pondrá alfombra roja" ni "expondrá" a Pantoja

  • El presidente de la Audiencia afirma que la Justicia "no hace excepciones" y, por tanto, no se acotará ningún espacio para que la tonadillera entre en la Ciudad de la Justicia, pero advierte que no "propiciará la publicidad"

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La tonadillera Isabel Pantoja se sentará en el banquillo de la Sección Segunda de la Audiencia de Málaga a partir del 28 de junio para ser juzgada por blanqueo de capitales. El presidente de la Audiencia, Antonio Alcalá, avisa que no quiere "alfombra roja" para que la artista entre en la Ciudad de la Justicia, en alusión al área de los accesos al edificio que reservó durante los primeros días del caso Malaya para que accedieran los 95 acusados. Antonio Alcalá recuerda que mientras los procesados subían y bajaban por la escalinata, los profesionales y el personal de la Administración de Justicia tenían que hacerlo por "un pasillito" lateral.

Su intención es que todo se desarrolle de la forma "más normal e inadvertida posible, porque la Justicia no hace excepciones con nadie. Es importante que no haya distinciones en el trato. Esta acusada es igual que cualquier otra persona". "Si no se hace así protestaré donde corresponda porque la Justicia no hace distingos".

Ahora bien, esta normalidad tampoco significa que Pantoja "vaya a ser sometida a exposición pública", advierte el presidente de la Audiencia. "No se va a propiciar la publicidad a través de los medios de comunicación". Alcalá está especialmente molesto con la imagen que se transmitió durante el arranque del caso Malaya. Durante los primeros días del juicio la Policía limitó el espacio en el que debían instalarse los fotógrafos y cámaras de los medios de comunicación, al tiempo que reservó, justo al lado, la parte central de la escalera para que los procesados por la corrupción en Marbella durante los tiempos del GIL entraran y salieran del edificio judicial. No quiere que se repita la misma estampa.

En aquella ocasión eran alrededor de un centenar los medios acreditados para asistir al juicio, los mismos que inmediatamente desertaron. En realidad pocas semanas después las sesiones judiciales apenas si concitaban el interés de media docena de periodistas y ya no eran precisas medidas extraordinarias de seguridad ni zonas reservadas para nadie. Una vez que televisiones y productoras levantaron el vuelo Julián Muñoz ha podido deambular tranquilo por los pasillos de la Ciudad de la Justicia y, durante los recesos, salir a fumar cigarrillos al exterior sin que nadie le hostigue.

Sin embargo, el interés que levanta Pantoja va muchísimo más allá. Hace décadas que como personaje alimenta los platós de los programas del corazón. Cuando el 14 de octubre de 2010 acudió a Marbella para que el Juzgado de Instrucción número 5 le notificara el auto de apertura de juicio oral la prensa (mucha rosa y alguna tradicional) rodeó el vehículo y provocó un atasco que duró 10 minutos.

Para salir del automóvil la tonadillera necesitó escolta policial y a pesar de todo los reporteros se abalanzaron sobre ella cuando subía las escaleras hacia los juzgados. Superar aquellos 20 escalones se convirtió en un suplicio que concluyó con caídas, gritos y el vestido de la tonadillera roto.

En definitiva, es difícil que Pantoja pueda llegar a la Ciudad de la Justicia y superar a pie la escalinata de acceso si es tratada "como cualquier otro acusado" si no se delimitan los espacios. La defensa de la cantante no ha planteado ningún tipo de requisito en este sentido al tribunal. Las fuentes consultadas han subrayado su "confianza" en que no haya incidentes en una Audiencia que ya "tiene experiencia" en la organización de juicios que concitan el interés mediático, en alusión a las medidas que se adoptaron en el caso Malaya.

Recuerdan que el incidente de octubre de 2010 en Marbella "podía haber dado lugar a responsabilidades porque fue vapuleada, arañada y se le rompió el vestido". La organización de la vista oral compete al tribunal de la Sección Segunda que presidirá el magistrado Federico Morales, si bien la Audiencia y la Gerencia de la Ciudad de la Justicia, junto a la Policía y la Guardia Civil, también participan en la organización del dispositivo de seguridad que se pueda poner en marcha. Todavía no ha transcendido que se haya celebrado ninguna reunión para decidir nada sobre este asunto.

La acusada, por otra parte, también ha contribuido a calentar el ambiente, tras aparecer en Antena 3 comparándose con la Infanta Cristina en el caso Noos. Isabel Pantoja se quejó en la televisión de que ella ha sido detenida y confinada en un calabozo a pesar de no tener nada "al 50% con nadie". Pantoja aludía de esta forma a la sociedad que Cristina de Borbón comparte con Iñaki Urdangarín, tratando de resaltar que ella nunca tuvo sociedades con el ex alcalde de Marbella Julián Muñoz.

También se quejó, durante la entrevista telefónica en el programa Espejo Público de Antena 3 grabada en febrero de este año y emitida el pasado lunes, porque en su opinión no se trata igual a todos los sospechosos. En este sentido se preguntaba "por qué" no ha sido detenido Iñaki Urdangarín en el caso Noos "si está imputado" y por qué sí lo fue ella. Incluso indicó que fue una "cortina de humo muy buena" para que "no se hablara de lo que está pasando en este país.

La Fiscalía Anticorrupción sostiene en esta causa, derivada de la investigación del caso Malaya, que la tonadillera pudo blanquear 1,8 millones de euros y detalla que "el trasvase de fondos de procedencia ilegal" que efectuó Julián Muñoz está relacionado con la compra de un apartamento en el hotel Guadalpín y del chalé Mi Gitana. El piso lo adquirió Isabel Pantoja a través de la sociedad Franbel. Esta mercantil, en diciembre de 2002, según la versión de la acusación, tenía un saldo bancario de 177 euros y 14,9 euros en caja. Dos meses después adquirió el apartamento sin que se hubiera registrado ningún ingreso capaz de justificar "el pago".

En aquellas fechas las cuentas bancarias personales de la artista y las de sus sociedades arrojaban un saldo global de 490.000 euros y en ningún momento "se detectó el pago de una cantidad de dinero como la que requirió la adquisición del inmueble", que costó 330.556 euros. La Fiscalía concluye que el apartamento fue "abonado en su integridad por Julián Muñoz con cargo a los fondos de procedencia ilícita que mantenía ocultos".

La operación del chalé Mi Gitana se formalizó el 20 de abril de 2004 a través de la mercantil Panriver, también de Isabel Pantoja. La compra se financió a través de un préstamo hipotecario cuyas cuotas se abonaron, según la Fiscalía Anticorrupción, con "fondos de procedencia delictiva de Julián Muñoz". El Ministerio Público también alude a ingresos en sus cuentas que entre 2003 y 2006 se elevaron a 1,2 millones de euros.

La defensa de la tonadillera, que reiteradamente ha negado que exista el más mínimo interés por cerrar un pacto con la Fiscalía que implique admitir delitos, mantiene que Pantoja tenía capacidad económica más que suficiente para financiar sus inversiones. Su defensa ha aportado a la causa un informe pericial que analiza sus ingresos declarados de la artista entre 1999 y 2009 que alcanzan los 19 millones de euros.

El Ministerio Público solicita en su escrito de acusación provisional tres años y medio de cárcel y multa de 3,6 millones de euros para la cantante por un presunto delito continuado de blanqueo de capitales. En este procedimiento junto a Pantoja y julián Muñoz está también imputada la que fuera esposa del ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz, Maite Zaldívar, también por presunto blanqueo de capitales, además de otras siete personas.

El juicio comenzará el próximo 28 de junio con el desarrollo de las cuestiones previas. Después se suspenderá con la previsión de que en septiembre comiencen las declaraciones de los imputados.

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