Ceballos se compromete en la Diputación de Córdoba a trabajar con austeridad

  • El PP se hace con el gobierno del organismo supramunicipal después de casi tres décadas de dominio socialista

El Palacio de la Merced, sede de la Diputación de Córdoba, vivió ayer una jornada histórica. Es el calificativo que mejor resume los acontecido y el que utilizó la nueva presidenta de la institución y alcaldesa de Priego, María Luisa Ceballos, para remarcar su investidura. Principalmente por la significación política que supone que el PP tome las riendas del gobierno provincial después de 28 años de dominio socialista. De las nueve corporaciones provinciales que se han sucedido desde el año 1979, sólo la primera estuvo dirigida por la extinta UCD, mientras que las ocho restantes siempre estuvieron en manos del PSOE.

En el estrado, Cristóbal Toledo, secretario de la Diputación, cuando el reloj marcaba las 12:10, invitó a los asistentes a ocupar sus asientos y comenzó la lectura explicativa de cómo se desarrollaría la sesión. Toledo expuso que cada uno de los 27 diputados provinciales había entregado sus credenciales y presentado su declaración de bienes, un detalle éste último que sirvió para refrescar la memoria a algunos y reparar en que uno de esos 27 nuevos diputados era el empresario y líder de Unión Cordobesa, Rafael Gómez Sánchez. Como ya ocurriera en el Ayuntamiento de Córdoba, al empresario le tocó la papeleta de formar parte de la mesa de edad junto a la concejal montoreña del PP Rocío Soriano, la más joven. El secretario invitó a los 27 diputados a que votaran. Trece votos en blanco y 14 a favor de María Luisa Ceballos.

La nueva presidenta se levantó de su sitio y fue tocando por la espalda -en señal de gratitud- a cada unos de sus 14 compañeros y, tras jurar el cargo, recibió de Gómez Sánchez la medalla como presidenta y el bastón de mando ante el aplauso cerrado de los asistentes, a los que correspondió cariñosamente llevándose la mano al corazón. Tras las intervenciones de los portavoces, llegó el momento del discurso de la nueva presidenta de la institución. Ceballos no dudó en señalar la suya como una una "elección histórica", no sólo por el cambio de signo político, sino por su condición de mujer. No obstante, dejó claro que "si las desigualdades no existieran, esto no tendría que ser noticia, sino que formaría parte de la normalidad asumida".

Aunque no ahondó en las cuestiones de gestión de la Diputación, Ceballos Casas reiteró lo dicho los días previos sobre la necesidad de aplicar criterios de austeridad en la gobernanza de la entidad, de manera que se eviten las duplicidades y defendió la necesidad de lanzar el mensaje a la opinión pública de que no hay "oscurantismo" en este órgano provincial. Añadió que "hoy tenemos en nuestras manos cambiar la imagen de la institución provincial" para convertirla "en un instrumento eficaz al servicio del ciudadano". También abogó por "administrar de forma eficaz los recursos y priorizar inversiones", además de "depurar las instituciones públicas y hacerlas transparentes". Defendió igualmente que "necesitamos adelgazar la maquinaria burocrática de la Administración para que los temas se gestionen rápido y se dé respuesta inmediata". Ceballos cerró su discurso diciendo que "prometo sólo trabajo, austeridad y eficacia en la gestión, pero ninguna de estas tres palabras está reñida con la emoción".

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