Chaves critica el populismo del PP para sacar tajada de la crisis

  • Dice que en las recetas de Arenas está el origen de la recesión y rechaza el despido libre · Despliegue del PSOE para minimizar el "juguete" de la manifestación popular

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Un amplio despliegue ministerial e institucional, de cargos de la Ejecutiva regional y federal fue la estrategia seguida ayer por el PSOE para neutralizar la manifestación del PP. Si los populares concentraban todos sus esfuerzos y a 13.000 personas en Málaga, los socialistas se repartían por las ocho provincias para difundir un mismo mensaje: el PP sale a la calle en un ejercicio de "populismo" para sacar rédito electoral, pero es en su política donde está el origen de la crisis y con sus recetas no se saldrá de ella. Las teorías neoconservadoras, sobre todo, el despido libre o la rebaja de impuestos, salpicaron los discursos de todos los que se sumaron al arranque de esta campaña socialista "Entre todos podemos" con el fin de desacreditarlas al máximo.

El secretario general del PSOE-A y presidente andaluz, Manuel Chaves, fue el que más ahínco puso en desmontar las recetas del PP. Incluso rescató la figura del ex presidente José María Aznar, y apuntó a que es en sus conferencias de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) donde está su esencia. "Son las recetas de la derecha las que han provocado la crisis. Son las que defendían la autorregulación del mercado, la restricción del intervencionismo, menos Estado mejor, despreciaban la sostenibilidad y el cambio climático, y abogaban por el unilateralismo que provocó la guerra en Iraq", clamó.

Con este arsenal, reforzado con la enumeración de las medidas anticrisis puestas en marcha por Gobierno y Junta, su política de "compromiso y sacrificio" y de estar "ante todo" al lado de quienes atraviesan dificultades proporcionando un mayor nivel de protección social, Chaves intentó desactivar la ofensiva de la pancarta del PP. Un "juguete" nuevo y de "fácil" manejo éste de llenar autobuses al que contrapuso lo "difícil" que es "trabajar día a día, sentarse a negociar y renunciar a intereses partidistas".

Esto le sirvió para pedir, una vez más, "altura de miras" a los populares e intentar buscar "zonas de encuentro" con el PSOE. "El PP tiene que decidir si su objetivo es combatir la crisis o al Gobierno", dijo, a la vez que le conminó a corregir sus tics fatalistas que le llevan a funcionar como el "partido del no a todo" y a actuar de manera "irresponsable y frívola" pensando que "si la crisis va a peor y si hay más parados, mejor".

Pese a tender la mano a la negociación e insistir en que hay espacio para el consenso, rescatando la manida frase de "arrimar el hombro", Chaves quiso dejar claro que en ese margen de negociación no entrará el despido libre. "Por ahí no vamos a pasar nunca", advirtió, "porque la solución de hacer barato el despido no crea empleo, es una falacia, y de recortar los derechos de los trabajadores, nada".

Chaves esquivó la marcha del PP y no entró a descalificarla salvo para recordar que el PSOE nunca dijo que la calle fuera suya, frase que sí atribuyó a un histórico popular, Manuel Fraga, que siendo ministro de Gobernación en 1976 impidió la celebración del 1 de Mayo. Quien sí lo hizo fue el secretario general del PSOE sevillano, José Antonio Viera, que no dudó en rebajar la credibilidad apostando a que "si hubiera que pedir la vida laboral a los manifestantes, la mayoría no tendría nada que ver con el paro". Más allá fue la alcaldesa de Lebrija, que también participó en el acto central organizado en Sevilla y al que acudieron unas 700 personas. María José Fernández ironizó con el curioso acercamiento del PP "a las barricadas" de la CNT.

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