"Chaves y yo discrepamos en algunas cosas, claramente, en lo político"

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-Valió la pena la pelea por la secretaría regional del PSOE andaluz.

-No me peleé. Yo hice un congreso extraordinario y gané con todos los votos menos uno. Si hubiera habido una pelea no habría tenido todos los votos menos uno.

-Ahora me lo negará, pero es un hecho admitido que su relación con Chaves se ha deteriorado.

-Tan deteriorada está que este fin de semana vamos a estar en un pueblo de la Alpujarra juntos.

-Le aseguro que yo coincido con gente con la que no me llevo bien…

-Vamos juntos a la Alpujarra.

-¿Los dos solos?

-Tres o cuatro parejas.

-O sea, que usted niega que la relación con Chaves se haya deteriorado lo más mínimo.

-No, yo creo que discrepamos en algunas cosas, claramente. En lo político, podemos discrepar, en lo personal no tenemos por qué.

-¿Y en qué cosas discrepan?

-Discrepamos en algunas cosas, pero no las voy a decir. A lo mejor a él le gusta otra gente para un cargo, a lo mejor él piensa que esto sería mejor para esta otra Consejería, pero la responsabilidad es la mía.

-¿Tiene menos tiempo libre de presidente?

-Tengo mucho menos tiempo libre. Ha cambiado la naturaleza de mi trabajo, el que he hecho toda mi vida de escribir, leer, hacer programas. Ahora lo que tengo es que escuchar mucho más. Tengo que viajar, hacer actos, reunirme con gente. Aunque es verdad que es mucho más satisfactorio muchas veces hablar con los ciudadanos.

-No tiene usted pinta de político duro. No sé si es bueno o malo…

-A lo mejor es que no tengo pinta de político… Es que no sé qué es ser un político duro. Un político no puede ser nunca duro porque tiene que ser flexible.

-Alfonso Guerra era duro.

-Y muy humano.

-Y poco flexible.

-No es verdad. No era un hombre inflexible. Hombre, lo que pasa que Alfonso era alguien que hacía un papel de más duro. Pero a lo mejor el guerrismo era muy duro.

-Pero no Guerra...

-Guerra es una persona que cuando hablas tres horas con él, parece que han pasado 10 minutos.

-¿Nota usted ya la irresistible afición de los entornos de adular a los que mandan?

-Eso se nota enseguida. Como la mentira. Yo siempre digo que cuando se comprueba la amistad es cuando dejas los sitios.

-¿Cómo se evita el síndrome de La Moncloa, a de San Telmo?

-Viviendo en mi casa. Tengo la fortuna de vivir en mi casa y salir a tomar cervecitas con Mariate muy frecuentemente. Y sobre todo, tengo mis nietos que me apasionan. En esto del síndrome, estoy convencido de que se produce cuando te desplazas de tu casa. En tu casa tienes a lo mejor libros que no abres, pero los tienes ahí, lo que te da conversación, el sofá, tus cosas.

-Si me hace un elogio de Santiago Herrero, igual le perjudica...

-Nunca haré un elogio de Santiago Herrero. No le gusta.

-Le perjudica, porque ya sabe que le han colgado el sambenito de ser muy amigo de los socialistas.

-Pues yo estoy convencido de que Santiago Herrero no es de izquierdas. Eso lo puedo asegurar. Pero tiene algo que es importante. Es flexible. ¿Usted cree que es normal que un presidente de la patronal se pronuncie por un partido político o contra otro? La única política que le interesa a un presidente de la empresarial. Le digo una cosa, todo lo que he leído de Banegas me gusta mucho. Es un hombre que tiene una buena cabeza. No conozco a Rosell, pero si es del mismo nivel, es una buena pelea la que hay entre los tres. Ahora, también digo, ya hubo un catalán, Ferrer Salat. Ahora a lo mejor toca un andaluz.

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