Chaves reacciona al pulso de Griñán en financiación y acelera una reunión

  • PP e IU ven que la amenaza de plante de la Junta llega tarde y no creen que vaya a desobedecer lo que dicten el PSOE y el Gobierno · La reunión entre el ministro y el presidente andaluz será el próximo lunes

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El vicepresidente tercero del Gobierno y ministro de Política Territorial, Manuel Chaves, se reunirá el próximo lunes con su sucesor al frente de la Presidencia de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán, a fin de analizar el futuro modelo de financiación autonómica que el Gobierno negocia con las comunidades.

La reunión, primera que mantendrán ambos dirigentes desde el relevo en la Junta, se dio a conocer ayer, justo un día después de que el presidente andaluz amenazase con el desacuerdo de Andalucía a un sistema que cree desigualdades entre las comunidades. De aquella "amplia coincidencia" de la Junta con el diseño del Gobierno se ha pasado en unos días a las sospechas de un cambio en el modelo que persiga satisfacer las aspiraciones de Cataluña. La desconfianza de un acercamiento del Gobierno a las posiciones catalanas -con un reparto de dinero en el que primase la financiación per capita y no el volumen de población como defiende Andalucía-, llevó a Griñán el lunes a elevar el tono avisar de que el criterio que se debe seguir es el de la población.

Pese a que la Junta ha insistido en que los contactos han sido permanentes y que el ahora ministro conoce de sobra la propuesta andaluza, la ausencia de una reunión entre Chaves y Griñán destellaba en la agenda del ministro, más tras el acercamiento a Cataluña. Preguntado sobre esta cuestión, el portavoz del Gobierno andaluz, Manuel Pérez Yruela, aludió primero a problemas de agenda para concretar una fecha y, tras recibir una anotación de sus asesores, anunció la fecha de una reunión por la que ha sido preguntado durante semanas. Antes, Yruela se afanó en matizar posibles roces con el Gobierno y encuadrar las diferencias en la normalidad de una negociación.

Sobre la oportunidad del anuncio, fuentes de la Junta negaron posibilidad alguna de una relación causa-efecto. Ya se venían barajado fechas para esta cita desde hace tiempo, tanto antes como después del encuentro de la pasada semana entre Griñán y Rodríguez Zapatero, pero no ha sido hasta ayer cuando las agendas de ministro y presidente autonómico por fin casaron.

La lectura que la oposición sacó del órdago del Gobierno andaluz fue casi idéntica: la amenaza de un plante llega bastante tarde y carece de credibilidad, porque vaticinaron que Griñán acabará plegándose finalmente a lo que le dicte su partido y a su interés por mantener el equilibrio en el Congreso de los Diputados. Pese a estos augurios, coincidieron en que llegado el caso de que la Junta diera una negativa, respaldarían esta postura, pero con matices.

El secretario general del PP-A, Antonio Sanz, explicó que su apoyo no sería tal. "Significaría que Griñán se ha acercado a la posición que nosotros hemos venido defendiendo de cumplimiento del Estatuto y de los acuerdos alcanzados en el Parlamento, que garantizan la igualdad y que Andalucía sea la comunidad que más gane", dijo.

Para Sanz, el presidente andaluz se ha dado cuenta demasiado tarde de que tiene que dar "marcha atrás" y renegar del "cheque en blanco" que dio a la propuesta inicial del Gobierno, pero se mostró escéptico ante un desmarque final. "Es un paripé. No está peleando, está intentando salvar los muebles y obedecerá al PSOE, aunque sea Andalucía la que no gane más", apuntó.

Más contundencia fue la reclamación de IU, que consideró que Griñán debería pasar "de las palabras a los hechos". El portavoz económico en el Parlamento, Pedro Vaquero, apreció que el presidente tiene ante sí la oportunidad de "doblar el pulso a la inercia de la sumisión" a su partido y a Rodríguez Zapatero, al que vio dispuesto a aceptar los criterios "no homogéneos" de Cataluña, que es la "descuadra el sudoku". De ser así, no dudó en que recibirían el apoyo de la coalición de izquierdas. Pero desafortunadamente, como el PP, tienen claro que esta situación no se dará, y que Griñán no guardará la "lealtad institucional" que debe al Parlamento y se someterá al Gobierno central, que acabará rompiendo el principio de estado igualitario.

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