Científicos del CSIC alertan contra los perjuicios que provoca la actividad humana en el parque

Un grupo de expertos y científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Andalucía está analizando estos días el efecto de la actividad humana en el medio ambiente en un curso sobre cambio climático y humedales costeros organizado por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Sevilla en verano. El resultado revela que la actividad humana no le sienta bien a los humedales costeros, y mucho menos a Doñana.

"Cualquier actuación natural o de origen antropogénico modifica la capacidad de los humedales de Doñana y del entorno del río Guadalquivir como secuestrador de dióxido de carbono", aseguró la directora del curso e investigadora del CSIC Andalucía, Emma Huertas. Entre las preocupaciones de esta científica, la profunda sequía que se prevé experimentaremos a finales del siglo XXI o la limitación de entrada de agua a Doñana, ya sea a través del estuario del Guadalquivir o del acuífero 27.

Huertas resaltó además el comportamiento del ecosistema de la desembocadura del Guadalquivir como potente bomba de dioxidocarbono, tanto como exportador de este elemento a la plataforma del Golfo de Cádiz como emisor a la atmósfera. En su intervención, la investigadora explicó los procesos que regulan el estado biogeoquímico de ambos ecosistemas y su posible evolución ante actuaciones de origen humano.

El curso, que acaba hoy con la ponencia del profesor e investigador de la Universidad de Granada Miguel Ángel Losada, incluyó una visita al Parque Nacional de Doñana, realizada el pasado miércoles, en la que los alumnos pudieron tomar muestras de las distintas zonas acuíderas del entorno que ayer analizaron los expertos. La directora de la UIMP en Sevilla, Encarna Aguilar, destacó la relevancia del curso por el nivel de los ponentes, científicos e investigadores del CSIC de Andalucía y de las principales universidades de la comunidad.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios