Capital europea de la cultura 2016

Ciudad a la medida del hombre

  • Córdoba vive con optimismo las últimas horas antes de la designación de Capital cultural europea. El entusiasmo ciudadano es el principal baluarte de una candidatura que ha revolucionado a la ciudad.

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Será una hora muy lorquiana. A las cinco en punto de la tarde. Tendrá un desenlace muy taurino por el horario. A las cinco en punto de la tarde del martes se sabrá la ciudad española que acompañará en 2016 a la polaca Wroclaw como sede de la Capitalidad Cultural Europea. El jurado internacional oirá la propuesta cordobesa mañana a las 10:45 durante treinta minutos de presentación y una hora de preguntas.

El sistema de selección es muy parecido al de unos juegos olímpicos. Si fuese por estadio olímpico, o sea por escenario, Córdoba tendría mucho ganado con su patrimonio histórico artístico. Pero en Polonia esta semana han perdido ciudades tan potentes como Gdansk, Katowice, Lublin o Varsovia. Wroclaw tiene 630.000 habitantes, casi el doble que Córdoba. Ni el patrimonio, ni el número de habitantes son decisivos. El concejo de la portuguesa Guimaraes, que ejerce la Capitalidad este año, tiene 160.000 habitantes. Córdoba está en la media de ambas.

En todo caso, Carlota Álvarez Basso, gerente de la Fundación Córdoba Ciudad Cultural (FCCC) repite a todo el que quiera oírla que hay tres claves decisivas en este lance: las infraestructuras necesarias, el apoyo ciudadano y una buena programación. Esto último es un secreto de Estado hasta mañana. Más que nada para que nadie copie alguna idea particularmente original. El apoyo ciudadano es indiscutible. Por donde quiera que se mira, esta ciudad vive con anhelo y pasión este objetivo. Ha sido una revolución. Visto con los ojos de un malagueño, llama la atención la diferencia. Está plagada de banderas azules con el lema Córdoba 2016; es rara la casa particular que no tenga en alguna ventana o balcón una enseña de la Capital Cultural.

El entrenador del equipo de fútbol en las dos últimas temporadas, el granadino Lucas Alcaraz, dice que las camisetas del 2016 son frecuentes en el nuevo Arcángel. Alcaraz es optimista: "y no lo digo por quedar bien". Ve Córdoba como una ciudad emergente en todo, también en servicios culturales. 

El optimismo es generalizado. Buen síntoma o riesgo si no se consigue la hazaña. Lo cierto es que siete señalados cordobeses, nacidos en las otras provincias andaluzas, a los que hemos pedido su opinión sobre el 2016, se muestran muy esperanzados. En este reportaje cuentan cómo la Córdoba cultural ha dado un salto en calidad y cantidad en los últimos años para poner en marcha su candidatura. Y nos enseñan sus rincones favoritos de una ciudad que sorprende al viajero por su personalidad y belleza. Alcaraz, aficionado a los toros, elige  la ermita del Pretorio, una capillita del siglo XVIII, reubicada en la Avenida de América, muy frecuentada por los toreros cuando marchaban a la antigua plaza de toros de Los Tejares.  

Sobre el capítulo de las infraestructuras, la Fundación Arquitectura Contemporánea (FAC) hizo un catálogo de 257 equipamientos culturales que incluyen museos, yacimientos arqueológicos; bibliotecas, archivos y centros de documentación; auditorios, teatros y salas de espectáculos; centros cinematográficos; salas de exposiciones y galerías de arte, centros de producción, gestión y difusión cultural... La FAC ha hecho también un plan de equipamientos culturales que ha obtenido premios internacionales.

Ya sea medido en términos de patrimonio o de infraestructura moderna, de estadio olímpico está sobrada Córdoba. El cemento que une el continente y el contenido es el concepto Paradigma de Córdoba, desarrollado por un catedrático de Ciencia Política de la Universidad de Toronto, el iraní Ramin Jahanbegloo, que remite al capital simbólico de Córdoba como referente de convivencia y multiculturalidad en el mundo, que se ha convertido en el centro de la argumentación de la candidatura.

Jahanbegloo sostiene que si Marx comenzaba el Manifiesto comunista en 1848 con las famosas palabras de que el fantasma del comunismo recorría Europa, hoy la recorre otro fantasma, el de la intolerancia. Y cita a los grandes filósofos cordobeses del siglo XII, el musulmán Averroes y el judío Maimónides, que desafiaron las opiniones de la época y aspiraron a construir una sociedad que valorase la libertad religiosa y el debate filosófico abierto. Esta misma tesis la enunció el presidente Obama el 4 de junio de 2009, cuando hizo en El Cairo su famoso discurso sobre el Islam y citó a Andalucía y Córdoba como ejemplo de tolerancia durante la dominación musulmana.   

¿Puede buscarse algún paralelismo entre la sede polaca y la española? Wroclaw de la Baja Silesia, en el sureste del país, que ha sido germana, bohemia, austríaca, prusiana, alemana y polaca, a lo largo de los siglos. Si se quiere encontrar, hay una cercanía con la diversa tradición romana, árabe y cristiana de Córdoba a lo largo de los siglos. En Polonia han dado la oportunidad a una desconocida ciudad. Córdoba, con nombre y marca universales, sería un buen complemento.

El ex ministro Manuel Pimentel, ingeniero agrónomo y licenciado en Derecho, nacido en Sevilla, nos lleva al callejón de La Hoguera, para mostrarnos uno de sus lugares favoritos de la ciudad. Considera Córdoba una ciudad discreta y oculta, -"lejana y sola la definió García Lorca"- que está en este momento espectacular, en la plenitud de su belleza. Relata que el embajador de Indonesia le contó cómo los musulmanes de su país, que son 200 millones, cuando peregrinan a La Meca, incluyen Córdoba en su periplo.

Si el examen teórico es mañana, el examen práctico, la última visita del jurado, se produjo el día 3 de junio. Una intensa jornada, en la que todo el mundo escudriñaba la mirada y los gestos del presidente, el empresario austríaco Manfred Gaulhofer, que fue director de la Capitalidad de Graz en 2003. Se le vio disfrutar con el entusiasmo de los vecinos en varios puntos de su recorrido, como en el centro cívico y la biblioteca de los Jardines de Lepanto. Entusiasmo contagioso, hasta el punto de que se arrancó con un pasodoble en el barrio de San Basilio.

El apoyo popular no se limita, ni mucho menos, a la espontánea adhesión fervorosa callejera. La candidatura cordobesa cuanta con 137.000 adhesiones de ciudadanos anónimos, tiene más de 30.000 seguidores en las redes sociales y 2.230 voluntarios. Y no hay nada más sólido que el corazón de un voluntario. Aunque se desconoce la programación precisa de su futura sede, en el dossier de la candidatura  presentado en abril ante el Ministerio de Cultura se incluían 156 proyectos culturales previstos para 2016, de los que 83 han sido propuestos por la ciudadanía.

El gaditano Manuel Concha, pionero en los trasplantes de corazón en Andalucía en 1986, radicado en Córdoba desde 1975, es otro de los optimistas. Considera que esta movilización y sensibilización que se ha producido en la ciudad ha provocado una puesta en valor de Córdoba en los últimos tres o cuatro años. En su opinión, la apuesta cultural ha salido de los cánones clásicos y es mucho más moderna. Aunque para su rincón favorito elige un clásico: la Taberna Guzmán, una obligada estación de la calle Judíos, con un vino fino de la Sierra de Montilla, criado en sus propias botas. Aquí cuelgan unos espectaculares carteles modernistas de las ferias de mayo de 1919 y 1920, que el traumatólogo Francisco Toscano regaló al padre del actual propietario, Rafael Guzmán. El doctor Concha tienen una definición rotunda de Córdoba: una ciudad a la medida del hombre. Nos da el titular.

La creación de la Universidad en 1972 importó mucho talento del resto de Andalucía. Por ejemplo, el onubense Fernando Pérez Camacho catedrático de Enología de la prestigiosa Escuela de Ingenieros Agrónomos de Córdoba, natural de Bollulos par del Condado. Nos lleva al actual rectorado. Edificio de estética regionalista, con influencias mudéjares y califales, que fue proyectado en 1914, se terminó en 1936 y no fue habilitado hasta 1941. Fue primero sede de la Facultad de Veterinaria, la primera institución universitaria local. La UCO es una de las cuatro patas institucionales de este proyecto, junto a Ayuntamiento, Junta y Diputación. Tiene más de 15.000 alumnos e imparte 28 grados y siete licenciaturas. Pérez Camacho resalta por encima de todo dos cuestiones sobre el 2016, que la gente lo vive como una cosa muy suya y que ha significado un salto, aunque desde la llegada de la democracia la actividad cultural de la ciudad se ha multiplicado por mil.

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