Costas rectifica y permite la apertura de los chiringuitos y las terrazas todo el año

  • El acuerdo con los empresarios de playas malagueñas abre la vía para que sean los ayuntamientos los que pidan las concesiones para las instalaciones. El Gobierno revisará los expedientes sancionadores

Los chiringuitos de la Costa de Sol podrán servir espetos de sardina y utilizar las terrazas habilitadas sobre la arena de la playa durante todo el año. Así será después de que, ayer, la Demarcación de Costas en Málaga rectificase y se comprometiese a permitir la apertura de estas instalaciones durante todo el año sin que ello conlleve la apertura de nuevos expedientes sancionadores. La solución final supone un paso atrás en las pretensiones iniciales del organismo dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, que contemplaba limitar su apertura a la temporada de verano.

El acuerdo concreto, según expusieron el presidente de empresarios de playas en la provincia, Miguel Arrabal, y el subdelegado del Gobierno en Málaga, Hilario López Luna, abre la vía para que sean los ayuntamientos los que soliciten concesiones administrativas para estas instalaciones. Hasta que estos permisos sean concedidos, Costas autorizará su apertura para todo el ejercicio. La fórmula finalmente adoptada garantiza también el mantenimiento de las hamacas en sus actuales ubicaciones.

Estos dos asuntos centraron el encuentro que mantuvieron los entes implicados en este conflicto en la sede de Costas en Málaga. La misma estuvo animada por la presencia de más de 200 chiringuiteros a las puertas del edificio.

Otra de las cuestiones puestas sobre la mesa fue la de los expedientes sancionadores abiertos por Costas en los últimos años contra estos establecimientos de playas (220 en 2008), la inmensa mayoría de los cuales se encuentran en situación irregular. Sobre este punto, según Arrabal, el compromiso pasa por “buscar soluciones rápidas” y tratar de que las sanciones sean “lo menos dolorosas posible” en aquellos casos en los que no haya una alternativa posible. Arrabal, no obstante, advirtió al sector de empresarios de la necesidad de “regularizar” y “normalizar” las instalaciones actuales, muchas de las cuales no respetan los parámetros fijados en la ley. “Vamos a tener un verano tranquilo, sin sobresaltos, pero a partir del año que viene habrá que amoldarse a lo que marca la ley”, expuso ante los cientos de manifestantes. “No todo el monte es orégano”, dijo de manera gráfica el presidente de los empresarios de playas, en clara alusión a los que a día de hoy incumplen la norma en cuanto a las superficies máximas. De los cerca de 400 chiringuitos del litoral malagueño, “más del 50% tienen que actuar para adecuarse a la ley”, confesó. Conforme a estas premisas, los establecimientos deberán contar con espeteros de 20 metros cuadrados para cocinar pescado y la terraza deberá ser de 100 metros cuadrados como máximo, mientras que los chiringuitos deberán tener un máximo de 150.

El asunto que no fue debatido fue el relativo al mantenimiento o no de los chiringuitos en la playa, extremo sobre el que se ciernen importantes dudas. Arrabal dio por sentado que se aceptará la ubicación de una pequeña parte de los chiringuitos que consiguieron concesión en 1989, caducadas hace cinco años, mientras deberán adaptarse la mayoría de los establecimientos, que carecen de la misma. El subdelegado del Gobierno subrayó la buena voluntad de todas las partes implicadas y la necesidad de “garantizar la actividad económica de los chiringuitos y los puestos de trabajo que la misma genera”, que según la asociación de empresarios de playas se eleva a 22.000. Asimismo, anunció que a finales de este mes visitará Málaga el secretario general del Mar para analizar el problema y concretar una solución definitiva.

Frente al optimismo de López Luna y Arrabal, la concejala de Playas del Ayuntamiento de Málaga, Teresa Porras, mostró su escepticismo “hasta que tenga un papel”. Por su parte, el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, destacó la necesidad del acuerdo para que “un medio de vida y una tradición tan arraigada pueda sobrevivir”.

De otro lado, el secretario general de la Presidencia del Gobierno, Bernardino León Gross, garantizó la consolidación y desarrollo de los chiringuitos, así como su avance “cumpliendo la ley”, y precisó que de lo que se trata es de mejorar la calidad y el entorno de este sector, “seña de identidad de la provincia”. “No hay falta de sensibilidad por parte del Gobierno”, indicó León Gross, que recordó que este colectivo genera mucho empleo y es “importante” para el turismo.

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