Perfil de la consejera de Fomento y Vivienda

Elena Cortés: El verso suelto del Gobierno andaluz

  • Defensora de la lucha contra los desahucios, quienes la conocen dicen que no necesita que nadie hable por ella · Su carrera en las grandes ligas no ha hecho más que empezar

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"Entrar en un supermercado y llevarse un carro de la compra de 200 euros no es robar". Elena Cortés en estado puro. Sin pelos en la lengua ni miedo al qué dirán. En caliente, pero con consciencia plena de hasta dónde llegan sus palabras. Así se despacha la consejera de Fomento y Vivienda para defender a su compañero de partido y alcalde de Marinaleda, José Manuel Sánchez Gordillo, y su tour reivindicativo de este verano por toda Andalucía. Cortes dijo exactamente lo que quiso decir, aunque luego matizara algo sus palabras para intentar que el PP no pidiera su dimisión como parecía, algo que, por otra parte, tampoco le quita el sueño a la consejera.

Si hay algo que caracteriza a Elena Cortes (Priego de Córdoba, 1973) desde sus inicios en la política desde el Consejo de la Juventud de Córdoba es que no se corta a la hora de decir lo que piensa. Ya le ocurrió en su etapa de concejal en la capital cordobesa y ahora comienza a pasarle como alto cargo en la Junta de Andalucía. Elena Cortes se siente muy segura en su discurso, muy asentado sobre los preceptos de la más pura ortodoxia comunista, ésa que no duda de sus postulados así caigan chuzos de punta. Una ortodoxia, sin embargo, que algunos atribuyen a la frase fácil "porque no se lo tiene leído". Persona reservada, a Cortes no le gusta hacer paripés ni responder a argumentarios políticamente correctos. En IU sabían esto perfectamente cuando la situaron al frente de la Consejería, igual que saben que va a ser "el verso libre" de la formación en el reparto de papeles del Gobierno andaluz. Dicho con palabras textuales: "Nos va a dar tardes de gloria", dicen algunos de sus menos amigos.

Diego Valderas conocía bien a su compañera cuando la situó al frente de Fomento, pues no en vano ella misma se había encargado de acercarse mucho al coordinador regional de la coalición después de tener que dejar Córdoba por sus continuos enfrentamientos y desavenencias tanto con la dirección provincial del partido como con sus ex compañeros en el equipo de Gobierno cordobés. Tras dos mandatos como concejal de Educación -un área que nunca le gustó y en el que nunca se sintió cómoda más que cuando protagonizaba sonadas campañas contra la enseñanza concertada- y uno como portavoz en la Diputación, hizo las maletas y lanzó una intensa campaña de acercamiento al líder. Para ello estuvo avalada por su cercanía a los barones regionales del Partido Comunista, José Manuel Mariscal y José Luis Centella, "aunque ella no es de nadie" dicen quienes la conocen. En ese camino hacia el poder en Sevilla, no dudó en enfrentarse a la dirección provincial de IU antes de las autonómicas para situar a su amiga Alba Doblas como numero uno de la lista al Parlamento, aunque ello fuera en contra de lo votado en las asambleas de la formación y supusiera la dimisión del entonces coordinador provincial, Francisco Martínez.

Salió triunfante de su pelea, igual de triunfante que salió de su primer contacto con los funcionarios de su Consejería cuando fue presentada de la mano de su predecesora en el cargo, Josefina Cruz Villalón. Allí, ante funcionarios curtidos en mil batallas y enfocados históricamente a las grandes obras públicas, Cortés realizó una abierta defensa de la lucha contra los desahucios y en favor del transporte en bicicleta. Cuentan quienes allí estaban que hubo más de una mirada en la que se mezclaban la sorpresa, la incredulidad y la estupefacción. "Tiene una cruzada contra los bancos", señala una persona cercana. Quizás por ello, no ha dudado en anunciar la puesta en marcha una oficina autonómica en cada provincia para luchar contra los desahucios a las entidades financieras.

Fiel a sus ideales, prefiere verse obligada a rectificar antes de responder a lo políticamente correcto. Ya lo demostró en Córdoba cuando tuvo que disculparse abiertamente tras protagonizar un sonado incidente en una procesión. Fue en la Semana Santa de 2008, cuando, al paso de la Hermandad del Huerto, de una de las ventanas de su domicilio surgió un cartel con la palabra NO mientras sonaba una sirena. Obligada por Rosa Aguilar, pidió perdón por carta a la Agrupación de Cofradías y a la propia hermandad, pero lo hizo tras un tira y afloja duro que le costó tirar por tierra su por entonces ya casi inexistente relación con la actual diputada socialista. Dicen que pasó miedo por aquellos días víctima del carácter temperamental de la entonces regidora cordobesa. Ella, después, no ha tenido problema en decir a sus allegados que la disculpa fue con la boca pequeña. Como con Sánchez Gordillo.

Cuando descansa en Córdoba se la puede ver en el céntrico bar Correo disfrutando de una cerveza entre su núcleo de amistades, las mismas desde hace tiempo, sin que el cargo se le haya subido a la cabeza. Las malas lenguas dicen que incluso mientras se montaba el organigrama de su Consejería ella estaba en Córdoba consciente de que poco tenía que decidir en ese aspecto. Es la cara amable de un perfil duro. A Cortés le gusta la gente que le hace reír en su tiempo libre. Para estar serios ya hay demasiados momentos.

Fiel a su estilo, se sabe la mujer que llega "para dar titulares" dicen algunos de sus correligionarios, o "muchas tardes de gloria", señalan otros. Tras su trabajado perfil de extrema izquierda "moderada y elegante" pocos dudan que la Consejería no es más que la antesala de su gran apuesta política: la lucha por la Alcaldía de Córdoba.

En esa pelea deberá lidiar primero con el actual coordinador provincial de la formación y delegado de la Vicepresidencia de la Junta en Córdoba, Pedro García, íntimo rival desde hace ya bastante tiempo y también aspirante a la nominación, además de con los sectores más moderados de la coalición. Pero Cortés no se arredra.

"Es mujer, es joven, tiene discurso propio y no necesita a nadie que hable por ella. Se parece mucho, aunque le pese, a la Rosa Aguilar de hace 20 años, aunque ella es más inteligente", zanja una persona que la conoce bien. La carrera de Cortés en las grandes ligas no ha hecho más que comenzar.

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