España colabora con Berlín

  • Las autoridades nacionales y comunitarias intentan evitar una brecha entre las opiniones públicas de los dos países · La OCM de frutas y hortalizas prevé ayudas por crisis de mercado y habrá otras excepcionales

España intentará restaurar lo más rápidamente posible el prestigio de su producción de frutas y hortalizas en toda Europa, en particular en Alemania, tras la crisis de los pepinos. Pero además, procura por todos los medios en los últimos días actuar en la mejor armonía con el Gobierno federal. Por decirlo en los mismos términos de una fuente diplomática de primer nivel: Alemania paga la mitad de la Política Agraria Común, compra la cuarta parte de nuestras exportaciones agrarias y es un pilar fundamental del turismo que viene a España.

El brote de germanofobia que está anidando en el inconsciente colectivo español preocupa a las autoridades nacionales y comunitarias. La crisis provocada por la alarma sanitaria que vive la República Federal se añade al duro ajuste presupuestario de mayo de 2010, impuesto entre otros por Alemania, a la crisis de la deuda soberana y las declaraciones de la canciller Merkel el 17 de mayo en una pequeña localidad de Renania en las que decía que los trabajadores en España se jubilan antes, trabajan menos horas al día y tienen más vacaciones. Algo que no es cierto.

La tensión vivida esta semana entre Alemania y España es sólo un episodio de los malos momentos que se viven en la República Federal por esta epidemia de origen desconocido que se ha cobrado 18 muertos en Alemania y uno en Suecia. Ayer el director del prestigioso Hospital universitario de la Charité de Berlín criticó duramente la lentitud con la que está trabajando el Instituto virológico Robert Koch. Estos nervios son producto de la preocupación por el impacto del síndrome tóxico.

Descartados los productos vegetales andaluces, ahora se apunta a la carne. Un experto de la Organización Mundial de la Salud, Donato Greco, entrevistado ayer en el diario italiano La Repubblica, dijo que la E.coli está normalmente en el intestino de vacunos, lo que le lleva a pensar que la causa de la enfermedad pueda ser la carne cruda o, por ejemplo, las hamburguesas poco cocinadas.

Mañana hay un Consejo de Ministros de Sanidad de la UE en Luxemburgo, en donde se intentará hacer un balance de la situación. La epidemia afecta ya a doce países. El primer objetivo de España es la apertura de los mercados y recuperar lo antes posible la confianza de los consumidores europeos, una vez levantada la alerta alimentaria el pasado martes. Aunque en el mercado alemán se tiene la convicción de que no será posible hasta que no se descubra al verdadero causante de la epidemia.

Se ignora si cuando se celebre el Consejo de Ministros extraordinario del viernes 17 de junio ya se sabrá algo más. En todo caso, ese Consejo debe estudiar medidas de compensación para los productores españoles perjudicados. Estos últimos días no se ha avanzado mucho en Bruselas porque había vacaciones en la Comisión desde el jueves, por el puente de la Ascensión. Una fuente comunitaria de guardia dudaba, en todo caso, que sea correcta la cifra de 75 millones de euros como pérdidas del pepino andaluz en esta semana: "la facturación total con Alemania en toda la campaña es de 120 millones, y estaba terminando". La evaluación de daños se podrá certificar a través de peritos, como cuando hay una catástrofe natural y actúan los seguros.

La organización común de mercado de frutas y hortalizas está muy poco dotada. Las asociaciones de productores andaluces reciben del orden de 90 o 100 millones de euros al año, diez veces menos de los olivareros. España pretende que se retire pepino para la industria a precio de mercado. Incluso compensar el que se ha destruido. Esta OCM prevé actuaciones excepcionales en caso de crisis de los mercados.

No sólo España ha tenido problemas por el cierre de los mercados: también Holanda, Bélgica, Italia y los propios agricultores alemanes han tenido pérdidas. De los 16.000 millones de euros de facturación de las frutas y hortalizas españolas, unos 9.000 se ingresan por la exportación. La crisis ha servido también de propaganda colateral. El Financial Times ha publicado reportajes de los invernaderos del litoral andaluz. En uno de ellos, el pasado miércoles hablaba de la áspera disputa entre Alemania y España que ha erosionado aún más la frágil relación entre los dos países. Hay quien piensa que el consumidor alemán está ahora rabioso con España. Y eso no nos conviene.

Alemania es un excelente socio y este no es un conflicto bilateral. Fuentes comunitarias subrayan que la UE lejos de ser un problema, en este caso es enormemente útil. El marco común es la mejor manera de afrontar esta crisis. De no estar la UE en medio el nacionalismo de ambas partes, habría enrarecido mucho más el ambiente.

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