Griñán advierte del riesgo de acabar con el modelo de cajas

  • El presidente de la Junta asegura que no "pondrá obstáculos nacionalistas" a las fusiones, pero critica que "nadie me ha explicado aún por qué es cuestionable" el sistema actual.

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Hace justamente cuatro años, también un primero de junio, José Antonio Griñán, entonces vicepresidente del Gobierno andaluz, advirtió del riesgo que las cajas de ahorros estaban contrayendo al concentrar su negocio en el sector inmobiliario, y ayer, en el mismo lugar donde proclamó esos peligros, en el Foro Antares de Sevilla, realizó otra advertencia. Comprobado lo acertado de la primera -muchas entidades se han visto abocadas a la fusión y dos de ellas a la intervención por culpa de los delirios del suelo-, habrá que considerar lo que el presidente mantuvo anoche: "Resultaría un error histórico que la reestructuración termine con el modelo de cajas de ahorros". Y añadió: "Podemos cuestionar su dimensión, y yo lo hago, pero nadie me ha explicado aún por qué es cuestionable ese modelo".

Griñán realizaba estas manifestaciones el mismo día que Cajagranada hacía pública su intención de iniciar una fusión fría con tres cajas de fuera de la comunidad, una fusión que rompe buena parte de los planes de la Junta sobre el sector financiero andaluz y que ha sentando muy mal en la dirección regional del PSOE, donde no se comprende por qué en Granada se ha preferido una unión con cajas de Murcia, Cataluña y Baleares antes que con alguna andaluza. No obstante, Griñán hiló fino en su discurso al asegurar que "Andalucía no va a poner obstáculos de tipo nacionalistas a operaciones que sirvan para fortalecer a nuestras entidades financieras".

Griñán llenó el salón de actos del club Antares: el alcalde de Sevilla, la presidenta del Parlamento, consejeros, varios ex consejeros e, incluso, la duquesa de Alba, un lleno más que completo que hubo que aliviar con una pantalla colocada en un pasillo para seguir la conferencia.

¿Pero qué es lo que teme Griñán con la reestructuración financiera? ¿Qué es aquello que le hace sospechar que el modelo de cajas de ahorro puede estar en peligro? Básicamente, que el proceso de fusiones auspiciado por el Banco de España, y respaldado ahora por el Gobierno y el Fondo Monetario Internacional (FMI), derive en la mutación de las cajas en bancos u otras entidades que se desvinculen de los territorios. "El modelo puede ser mejorado, pero no tiene ningún problema", señaló el presidente. "La vinculación de estas entidades financieras con el territorio -dijo-, su implicación en una orientación del crédito más acomodada a los intereses de la economía local y su naturaleza de sociedades de responsabilidad social corporativa las hacen sujetos importantes en el presente y en el futuro".

Las propuestas del Banco de España y del FMI, en efecto, contienen una solución, pero también entrañan incógnitas y, por tanto, riesgos. Básicamente, el nuevo modelo pasa por permitir a las cajas, que serán más grande después de los procesos de fusión, que capten capital mediante emisiones de cuotas participativas con ciertos derechos políticos. Con ello ganarán solvencia y también darán entrada a algo de lo que carecían hasta ahora: dueños. La duda aún no resuelta consiste en saber cuánto porcentaje podrán tener los nuevos propietarios de las cajas y qué fórmula adoptará la entidad. El FMI, por ejemplo, recomiendan que las mayores se conviertan en bancos dependientes de una fundación y que otras sienten en sus consejos de administración a los tenedores de esta suerte de acciones. En la Unión Europea, el modelo ha tenido consecuencias dispares, en algunos países se han hecho más fuertes y competitivas y, en otros, directamente han sido captadas por los bancos.

La desavenencia de José Antonio Griñán con el Banco de España y con su gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, viene de lejos. Siendo vicepresidente de Economía ya se distanció del gobernador cuando desde el Banco de España se insinúo que Braulio Medel, presidente de Unicaja, pedía mucho dinero por quedarse con la quebrada Caja Castilla La Mancha (CCM). Aquélla fue la primera operación frustrada de Unicaja.

Pero el de las cajas no fue el único temor que el presidente expresó anoche en Antares. Griñán declaró, abiertamente, que el plazo exigido por la Unión Europea para alcanzar el déficit del 3% es "excesivamente corto". Y escaso no porque no se pueda lograr en 2013, sino porque, en su opinión, compromete el crecimiento económico. "Tal vez se esté cortando la posibilidad de seguir desarrollando políticas de estímulo público", dijo. "Parece excesivamente corto para mantener el equilibrio necesario entre ajuste y recuperación", apuntó. Y con las políticas públicas de fomento económico no se refirió tanto a las del gasto para estimular la economía, sino a las estructurales, para lo que citó el gran objetivo y también el fallo: "Nuestra baja competitividad".

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