La Junta no obtiene la complicidad de los sindicatos para aplicar el recorte salarial

  • Carbonero lamenta que el Gobierno autonómico "quiera romper" la negociación colectiva con un 'tijeretazo' al personal laboral · El consejero Recio admite que es "duro", pero apela al "sacrificio"

El guión se cumplió hasta en las notas a pie de página. Los sindicatos habían anunciado en bloque su rechazo más contundente al recorte de los salarios del personal laboral de la Junta que propone el Ejecutivo andaluz. CCOO, UGT y CSIF acudieron a la convocatoria con la Administración, pero fue una mera cortesía. No hubo sorpresas. Sin fisuras, las centrales sindicales se oponen frontalmente a "ser cómplices" de la Junta y se cierran en banda a negociar "nada de un decreto injusto".

El secretario general de administración pública de CCOO-A, Felipe Falcón, denunció ayer que el Gobierno autonómico pretende contar con la complicidad de las centrales sindicales para dejar caer hacha sobre el sueldo de los empleados públicos. La posición de los sindicatos se endurece más aún al dejar patente la negativa de los comités de las empresas públicas de la Junta a negociar bajadas salariales. La confrontación entre los trabajadores y la Administración es total.

El secretario general de CCOO-A, Francisco Carbonero, ilustró ayer desde Almería el desencuentro con la Junta al calificar de "lamentable" que ésta "quiera romper" la negociación colectiva en Andalucía, una medida que va "más allá" de los acuerdos fijados por el Ejecutivo y que desde el sindicato "no se va a aceptar". Para Carbonero, lo que el Ejecutivo que preside José Antonio Griñán persigue es la "ruptura de un derecho fundamental que dificulta las relaciones laborales y aumenta la conflictividad laboral".

El dirigente de CCOO-A arremetió contra el plan de ajuste diseñado por la Junta, "que en su afán de ser más papista que el Papa no sólo ha querido trasladar la obligatoriedad de ejecutar los acuerdos del Gobierno de España, sino que ha ido más allá para también pedir más sacrificio a los trabajadores andaluces". Y precisamente a eso, al sacrificio, aludió ayer el consejero de Empleo, Manuel Recio, quien reconoció que es "duro" negociar en la mesa de comisión de convenio la progresividad de los recortes en la nómina del personal laboral de la Administración autonómica. Según Recio, es el actual marco económico el que "pide sacrificios adicionales" para poder afrontar la recuperación con "las mejores condiciones posibles".

Pero su petición cayó en saco roto. Porque de la misma manera que se hizo desde las filas de CCOO-A, también se atacó desde UGT y CSIF a los planes de la Junta que se encargó de presentar a los sindicatos el director general de Recursos Humanos y Función Pública, Manuel Alcalde.

Así, el secretario general de FSP-UGT en Andalucía, Antonio Tirado, mostró su desacuerdo e indignación "ante el abuso que se está cometiendo contra los trabajadores y el intento de implicar a sus representantes en esta tropelía". Por su parte, fuentes de CSIF-A denunciaron la "ilegitimidad del decreto" y advirtieron que la bajada salarial, "además de vulnerar derechos, provocará una ralentización de la economía, pues los empleados públicos son los que mantenían el consumo privado del país, por lo que un recorte en sus ingresos repercutirá en las empresas privadas".

El malestar entre los trabajadores quedó demostrado a lo largo de la jornada de ayer en la concentraciones de protesta convocadas por el el Sindicato Andaluz de Funcionarios de la Junta de Andalucía (Safja). Más de 1.000 funcionarios de la Junta se concentraron ante sus centros de trabajo en las provincias de Sevilla, Huelva, Jaén y Málaga. "Estamos muy satisfechos, aunque nos gustaría que se movilizara todo el funcionariado, pues es la primera vez que se acomete una reforma de este tipo en la historia conocida, que además se hace por decreto ley, lo que recuerda a otros tiempos", indicó el presidente de esta central sindical, Juan Romero.

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