La Junta subvenciona hasta el 70% de las medidas de ahorro energético doméstico

  • Una familia que use un coche híbrido, electrodomésticos eficientes y bombillas de bajo consumo deja de gastarse 500 euros anuales · Las ayudas para instalar placas solares llegan al 45% de su coste

La eficiencia energética, la ecuación que pretende equilibrar la optimización del consumo y el ahorro, a la vez que minimiza el impacto medioambiental rebajando las emisiones de CO2 a la atmósfera, es la clave de la nueva orden de incentivos para el desarrollo energético sostenible puesta en marcha por la Consejería de Innovación. Una nueva política de subvenciones que a nivel doméstico cubre hasta el 70% del coste que supondría a una familia la adquisición de un coche híbrido, la instalación de placas solares o estufas de biomasa en su vivienda y sustituir sus electrodomésticos por otros más eficientes.

Aparte del recorte en la inversión que para la economía doméstica suponen estas ayudas, otra de las principales ventajas de esta iniciativa está en que a una familia le supondría una bajada general del consumo eléctrico y de combustible de más de 500 euros al año.

Pero si la lectura económica es importante, y más aún en tiempos de crisis, la verdadera razón que impulsa esta orden es de índole medioambiental. Y las cuentas son interesantes. Por ejemplo, la instalación de un panel solar para agua caliente con una capacidad ajustada al consumo de cuatro o cinco personas, con un desembolso de sólo 924 euros -los 759 restantes corren a cargo de la Junta- se logra tener un sistema que evita la emisión de 15 toneladas de dióxido de carbono, es decir, lo que equivale a dejar de encender 411 bombillas.

Hasta 156 toneladas de CO2 (4.110 bombillas) es lo que anualmente no llegaría a la atmósfera de optar por una chimenea de biomasa para calentar una vivienda de 60 metros cuadrados. A este ahorro ecológico se suma el económico, porque de los 2.500 euros que cuesta, la mitad los sufraga Innovación.

Aunque lleva poco tiempo en vigor esta orden de incentivos, la evolución parece ser positiva, ya que en los tres meses transcurridos son 1.073 las solicitudes registradas, de las que un 89% correspondieron a particulares y el resto a empresas.

Los resultados medidos en euros y emisiones, en cambio, no resultan tan interesantes en el caso de los coches híbridos -su motor funciona de manera alternativa con electricidad y carburante- , al que el mercado andaluz aún se muestra reticente, ya que en los dos años de vigencia de estos incentivos, tan sólo 300 personas se han animado a cambiarse a este tipo de vehículo. Y es que no parecen convencer del todo a los consumidores los 3.000 euros de ayuda ni la rebaja de hasta un 40% del consumo de combustible, y eso que supondría un ahorro de 370 euros al año y apenas una tonelada menos de CO2 . La razón puede estar tanto en que su precio supera con creces el de uno convencional de combustible, la escasa gama de vehículos donde elegir y que en caso de avería, éstas aún son demasiado caras y complicadas de solventar.

Pero de todos los incentivos puestos en marcha por la Consejería de Innovación, los que más y mejor han calado entre la población es el Plan Renove para los electrodomésticos. Aunque en este caso los descuentos sean menos llamativos, con 86 euros de media para un frigorífico, lavadora, lavavajillas y congelador, y 222 en el aire acondicionado, la principal ventaja es que este cambio permite a los usuarios disminuir la factura de la luz y, por tanto, contaminar menos. Si se cambia un sistema de refrigeración D, por uno de clase A, el ahorro eléctrico es de 20 euros al año, y de 27 o 40 euros si se trata de un frigorífico o una lavadora, respectivamente. En emisiones, el promedio es de 74 kilos menos.

La prueba del éxito está en que, desde el 8 de enero, 93.000 andaluces han demandado que se les subvencione su cambio de aparatos por otros más eficientes, los llamados de clase A (A+ y A++), lo que le supondrá sacar ya de la arcas autonómicas 8,6 millones de euros -ya se han verificado y pagado 45.000 solicitudes-. Una cantidad ecológicamente bien invertida, porque es como si 15.712 personas no consumieran electricidad y la contaminación se redujera en 3.485 toneladas de ese gas responsable del efecto invernadero y del calentamiento del planeta.

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