El PSOE dará el lunes el nombre de su candidato para Córdoba

  • La dirección regional intenta persuadir a un Moratinos remiso, Carmen Calvo rechaza la opción, Blanco insiste en su deseo de seguir y Durán permanece a la espera

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Tres días contra el reloj. Eso es lo que le queda al PSOE de Córdoba para decidir el nombre de que será su cabeza de lista a la capital en las elecciones municipales del 22 de mayo del próximo año. Tres días de locura para deshojar la margarita que desde hace meses viene manoseando el partido y que en esta recta final parece circunscribirse cada vez más a tres nombres, toda vez que Carmen Calvo parece haber trasladado a la dirección federal del partido su negativa a liderar la candidatura por motivos personales.

De este modo, en las próximas 72 horas los socialistas cordobeses deberán elegir definitivamente entre el actual ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, el portavoz socialista en el Ayuntamiento, Rafael Blanco, o el secretario provincial del partido, Juan Pablo Durán. Y todo ello poque los plazos apremian y, según señaló ayer el secretario de la Agrupación Municipal cordobesa, Francisco García Delgado, el próximo lunes día 6 la Ejecutiva local propondrá el nombre que considera más oportuno tras reunirse por la mañana con los secretarios generales de distrito de la capital. Una vez elevado el nombre del candidato, el día 7 se debatirá su ratificación en las asambleas, el 8 se hará lo propio en la Ejecutiva municipal y el 9 se le ungirá con todos los parabienes en la Ejecutiva Provincial.

Con todo, el proceso de designación por el que atraviesa el socialismo cordobés dista de ser tranquilo. Por mucho que desde todos los ámbitos directivos de la fomación se insista en que la designación del cabeza de lista será fruto de un proceso "de abajo arriba" y "con una persona de consenso", según señaló García Delgado, pocos dudan que el nombre que el lunes se ponga sobre la mesa será el definitivo. No cabrá demasiado debate sobre su idoneidad y vendrá impulsado por la dirección regional socialista.

Y esto por dos motivos. En primer lugar, porque si es el ministro Moratinos -opción harto improbable pero en la que se está fajando a fondo el vicesecretario general del PSOE-A, Rafael Velasco-, resultaría incomprensible cualquier tipo de rechazo en el seno del partido a un nombramiento que vendría avalado desde el mismo palacio de La Moncloa. Y, en segundo lugar, porque los socialistas no pueden permitirse presentar a su nueva esperanza inmersos en una crisis interna que devalúe sus posibilidades de entrada. Las fuentes consultadas coinciden en que, pase lo que pase, "el mensaje debe ser de unidad pra evitar desastres como lo ocurridos en otras elecciones".

Descartados, por tanto, casi totalmente Moratinos y Calvo, y salvo sorpresas de última hora poco predecibles, la pugna por hacerse con la designación queda ahora entre el portavoz socialista en el Ayuntamiento de Córdoba, Rafael Blanco, y el secretario provincial del partido, Juan Pablo Durán. El modo en que ambos afrontan el poceso es diametralmente opuesto. Blanco ha declarado abiertamente que le gustaría presentarse por segunda vez. Durán deja la decisión en manos de la militancia en un movimiento que busca no aparecer como aspirante directo al cargo. Las fuentes consultadas afirman que el secretario provicial lleva meses trasladando su intención en el seno del partido.

El presidente de la Junta de Andalucía y secretario general de los socialistas andaluces, José Antonio Griñán, seguía ayer sin deshojar la margarita y, preguntado al respecto, aseguró que será Córdoba la que decida al tiempo que alabó la figura Moratinos como "el mejor ministro de Asuntos Exteriores" que ha tenido España en la historia de la democracia.

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