El PSOE, con la tensión alta

  • La dirección regional socialista logra que la crisis de Almería no se propague a otros territorios con tanta virulencia, pero en casi todas las provincias ya se toman posiciones para los próximos congresos

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El 22 de mayo quedará marcado en la historia del socialismo andaluz como una de sus fechas más oscuras, aunque será mañana lunes cuando amanezca el día más doloroso. Casi quinientos concejales -446, exactamente- no volverán a sus ayuntamientos, decenas de alcaldes se levantarán siendo ya ex regidores y una legión de asesores y cargos de confianza se irá a la calle. Y en cinco de ocho provincias, las diputaciones habrán dejado de ser ese destino final donde los cesantes compensen sus derrotas electorales. "El ejemplo de todo lo que nos está pasando -comentó a este medio un alcalde socialista que ayer dejó de serlo- es que el anterior delegado del Gobierno andaluz en Cádiz está en el paro". Efectivamente, Gabriel Almagro, destituido hace algo más de un mes, está a la espera de un empleo. Como otros 911.000 parados andaluces, claro. En buena parte de Andalucía, hay decenas de cargos, muchos de ellos buenos alcaldes y alcaldesas, que han pagado en las urnas los errores del Gobierno central y la peor consecuencia de la crisis -el desempleo-, y ahora deberán dedicarse a otra actividades ahora que el PSOE se ha quedado sin grandes instituciones municipales donde recolocar a los castigados por las urnas.

En la dirección regional del PSOE son conscientes de que esta pérdida masiva de municipios provocará muchas tensiones internas en el partido en los próximos días. De momento, la Ejecutiva que dirige desde la sevillana calle de San Vicente la secretaria de Organización, Susana Díaz, ha logrado que la crisis almeriense no se traslade a otras provincias con tanta fuerza; es decir, con dimisiones en masa como las que han provocado la salida del secretario general, Diego Asensio, y la constitución de una gestora. Pero en todos los territorios hay graves tensiones, y muchas de ellas ya no se ocultan.

Excepto en Huelva y en Jaén, donde los socialistas han obtenido los mejores resultados y, además, han logrado conservar las diputaciones, el resto es campo de divisiones internas y, sobre todo, de una toma de posiciones con vista a la celebración de los próximos congresos provinciales. Éstos no llegarán hasta pasadas las elecciones autonómicas; por tanto, una vez que hayan finalizados los congresos federal y andaluz, pero muchos de los dirigentes y ex mandatarios locales con los que ha hablado este medio a lo largo de esta semana admiten que ya se está pensando en el día después de estos comicios autonómicos que, de momento, se presentan muy difíciles para los socialistas. A los escarceos de Cádiz, es posible que esta semana se produzcan problemas en Córdoba y Málaga, donde sí han sonado ya muchas voces críticas contra sus respectivas direcciones provinciales.

Una vez que en Almería se ha constituido la gestora presidida por el onubense Javier Barrero, los planes pasan por convocar el congreso extraordinario provincial en el mes de julio. Aunque el guerrista Nono Amate -anterior presidente de la Autoridad Portuaria y hasta el viernes portavoz municipal del PSOE en Almería- lideró parte del descontento contra el ex secretario Diego Asensio, ahora parece que el consenso se puede cerrar en torno a José Luis Sánchez Teruel, actual gerente de la fundación pública Andalucía Emprende. No obstante, a Javier Barrero le queda por delante cerrar un congreso al que acudirán varias sensibilidades: la de los guerristas de Amate, que llegaron a señalar a Antonio Bonilla, alcalde de Vícar, como su elegido; la de Sánchez Teruel, que es la preferida por Griñán y la Ejecutiva regional; la de los parlamentarios Segura Vizcaíno y Manuel García Quirós, situados en la zona más templada del partido, y la que aún puedan tener Diego Asensio y el ex consejero Martín Soler.

Una vez que estalló Almería, todas las miradas apuntaron a Cádiz, donde también es notorio el enfrentamiento entre su secretario provincial, González Cabaña, y aquellos otros dirigentes históricos que han optado por alinearse con el líder andaluz, José Antonio Griñán, y su dirección regional. Cabaña mantiene, por el momento, la mayoría en la dirección, pero en esta provincia no parece que ceje el enfrentamiento hasta el próximo congreso provincial. Uno de los afectados lo ha explicado así de descarnado: "O nosotros los matamos, o ellos nos matan a nosotros",

Sin enfrentamiento público, pero con una sensación generalizadas de hundimiento, el PSOE cordobés también se prepara para una renovación en la dirección a medio plazo. Su secretario provincial, Juan Pablo Durán, que fue candidato a la Alcaldía de Córdoba, quedó en cuarto lugar en las elecciones en su localidad, y el balance de su Ejecutiva es casi peor: la Diputación perdida y varios pueblos señeros, como Pozoblanco, Priego, Montilla o Peñarroya, en manos del PP. Durán ha convocado para hoy mismo un comité provincial en lo que muchos entienden como un signo de debilidad de su Ejecutiva. Es posible que hoy mismo se produzcan los primeros cuestionamientos públicos. La única persona que ha realizado críticas públicamente es José Mellado, ex presidente de la Diputación y candidato a la Alcaldía cordobesa en dos ocasiones. En Córdoba hay un gran descontento, pero no hay grupos organizados. En Palma del Río, Salvador Blanco y Rafael Velasco (retirado desde que dimitió como vicesecretario general del PSOE andaluz) podrían haber articulado alguna alternativa, aunque eso se da ya por descartado; hay un grupo de dirigentes cercanos a Gaspar Zarrías y a José Miguel Salinas -una de las figuras históricas del socialismo cordobés- que se mantienen a la expectativas, y pequeños grupos, pero sin líderes. Al igual que en las provincias de Cádiz y de Almería, en Córdoba se da por hecho que la Junta quitará a algunos de los delegados. Isabel Ambrosio, delegada del Gobierno andaluz, permanece en el cargo, aunque su destitución se da por hecha. Incluso se llegó a anunciar, y la directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Soledad Pérez, se postuló como sustituta.

Granada es otra de las provincias donde los socialistas han perdido frente al PP en votos y dejarán de gobernar en la Diputación. De momento, su secretaria provincial, Teresa Jiménez, no está cuestionada, aunque es otra de las provincias donde los socialistas necesitarán una reorganización a medio plazo.

En Huelva y Jaén -donde el PSOE conserva las diputaciones- los ambientes están más tranquilos. En Huelva, todo indica que el portavoz parlamentario y secretario general, Mario Jiménez, se mantendrá al frente, y dejará que Petronila Guerrero siga siendo la presidenta de la Diputación. En Jaén, su secretario provincial, Francisco Reyes, mantiene una disputa en la capital con la ex alcaldesa, Carmen Peñalver, que de momento se quedará al frente de la agrupación local jiennense.

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