Piden doce años por favorecer la entrada de inmigrantes

  • La Fiscalía acusa a I. B. de ser uno de los cabecillas de una organización que introducía a personas desde Marruecos

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El marroquí I. B. se enfrenta a doce años de prisión al ser considerado por el Ministerio Fiscal uno de los cabecillas de una organización que se dedicaba a introducir de manera irregular a inmigrantes por Algeciras desde Marruecos. Se sentó ayer en el banquillo de los acusados de la sección algecireña de la Audiencia Provincial para responder por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Los otros dos imputados están ilocalizables y han sido declarados en rebeldía.

Todo arrancó cuando uno de los inmigrantes -que figura como testigo protegido y que no compareció en la vista- que se valió de sus servicios denunció a esta banda ante la Policía en 2006. Antes de proceder a la detención, que se produjo en Madrid, los funcionarios abrieron una investigación previa para indagar el modo de actuar de este grupo.

En las conclusiones finales, la Fiscalía sostuvo que el acusado pertenecía a una organización repartida entre Marruecos y España. El acuerdo se fraguaba en Casablanca y el pase tenía lugar por el puerto de Tánger hasta el algecireño. El testigo protegido dijo en una comparecencia anterior que pagó en Tánger 5.000 euros y 2.500 más cuando llegó a España.

El Ministerio Público consideró que el domicilio de I. B., situado en el barrio madrileño de Vallecas, era una casa-patera y que él se dedicaba a la inmigración clandestina con ánimo de lucro. Añadió que él en la organización tenía una posición predominante y que lo mismo concertaba matrimonios, que empadronaba a personas irregulares, que participaba en la elaboración de documentación falsa. También indicó que en las escuchas telefónicas se habían detectado frases que le comprometían.

Aludió a las contradicciones en las que había incurrido el acusado cuando en un principio dijo que al testigo protegido no lo conocía y luego aclaró que le pidió que le ayudara a trasladarlo a Italia. Dijo que cuando se negó fue cuando recibió la denuncia y que el testigo actuó por venganza.

En su declaración final, I. B. negó que hubiera favorecido a cambio de dinero la entrada de inmigrantes y dijo que todo fue un montaje del testigo protegido para obtener un permiso de residencia en España. Su defensa solicitó la impugnación de la información aportada por el testigo protegido porque se practicó a su parecer de manera irregular. Aun así aclaró que su patrocinado no pudo ser el responsable de esta organización porque desde 2004 él se encuentra en situación irregular y no ha salido de España para facilitar los transportes porque sabe que luego no podría regresar.

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