La mujer de Santiago del Valle sale de prisión con el trato de testigo protegido

  • La Policía la trasladó hasta el AVE a Madrid, donde ingresó en una casa de acogida

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La mujer que presenció e hizo la vista gorda cuando su marido, Santiago del Valle, acusado por el asesinato de Mari Luz Cortés, abusó de su propia hija ha pasado su primera noche en libertad después de 26 meses. Ayer, Isabel García terminó de cumplir las dos condenas -por los referidos abusos sexuales de que fue víctima su hija y una segunda por falsedad- que la llevaron a prisión tras su detención en Cuenca en 2008.

La esposa del presunto asesino de Mari Luz salió del centro penitenciario de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), en el que ha permanecido internada desde entonces, con trato de testigo protegido y escoltada por un dipositivo policial que llegó incluso a sortear al abogado que la ha representado en esta causa, Leonardo Ponce. En la misma prisión fue introducida en un coche que la trasladó a la estación de Santa Justa de Sevilla, donde cogió un AVE que la llevó a Madrid. La mujer ingresará en una casa de acogida en la capital de España, a la espera de que se ponga fecha al juicio por el asesinato de la pequeña.

La figura de Isabel García es fundamental en el proceso. A falta de pruebas científicas que incriminen a su marido, la acusación se agarra a la declaración que ella hizo en sede policial en Cuenca y a la que posteriormente realizó en el juzgado, donde sumó detalles de la tarde del 13 de enero de 2008, cuando la niña desapareció a pocos metros de su casa en El Torrejón.

Tras ser detenida, Isabel García justificó su silencio por miedo a su marido, al que nunca denunció, y al que posteriormente tras 18 años de matrimonio, acusó de malos tratos. Meses después, se desdijo y exculpó a su marido de la muerte de la niña.

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