El adiós de Granada a Gabriel Díaz Berbel

  • Los restos del ex regidor popular reciben sepultura

Para ser el entierro de un ex alcalde de Granada, la despedida de Gabriel Díaz Berbel (alcalde popular de la ciudad entre 1995 y 1999) no resultó tan multitudinaria como cabría esperar. El PSOE local, que sí lo acompañó durante la vela de sus restos mortales desde la noche del viernes en el salón de plenos del Ayuntamiento, donde se instaló la capilla ardiente, dejó ayer todo el protagonismo al PP local y a la familia. Y para ser uno de los alcaldes más populares de la democracia, especialmente conocido por su fama de campechano, por el Cementerio de San José no pasaron más de unas quinientas personas.

Del PSOE sólo acudieron unos pocos representantes de las principales instituciones en la ciudad: de la Sudelegación del Gobierno, AntonioCruz; de la delegación de la Junta de Andalucía, María José Sánchez; o del Patronato de la Alhambra, María del Mar Villafranca. De la actual corporación municipal, sólo acudieron aproximadamente la mitad de los concejales populares, la mayoría de la nueva hornada, curiosamente. Entre ellos, Curro Ledesma y María Francés. Y entre el grupo de amigos que acompañaron a su viuda y sus hijos, también pudo verse al teniente general jefe del Madoc, Puentes Zamora -que se cubrió y se cuadró en el momento de dar sepultura al cuerpo- y su predecesor en el cargo, Manuel Bretón. Del mundo del arte pudo verse a Miguel Rodríguez Acosta y a Pepe Cantero. También hubo representantes del mundo de la hostelería, como el copropietario de Las Tinajas, Miguel Nestares, y de la vida política, como el ex concejal y familiar de Díaz Berbel, Luis Gerardo García Royo, el ex alcalde socialista que lo sucedió, José Moratalla, o el defensor del ciudadano y ex director del diario Ideal, Melchor Sáenz Pardo.

A las doce de la mañana y a puerta cerrada, uno de los dos sacerdotes del cementerio de Granada presidió una sencilla misa a la que asistieron los familiares y los amigos más cercanos. Después, el alcalde, José Torres Hurtado entregó la bandera de la ciudad a su joven viuda, Fátima Roca. El ex alcalde recibió otro homenaje de camino al camposanto: el cortejo fúnebre pasó por delante de la Basílica de la Virgen de las Angustias, de la que el ex alcalde era horquillero. El féretro fue trasladado al panteón familiar a hombros de quienes fueron concejales de la corporación municipal que presidió Díaz Berbel.

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