La autopsia descarta la agresión sexual en el crimen del Tiro de Línea

  • Los primeros resultados apuntan a que la víctima fue descuartizada tras su fallecimiento · Los vecinos del asesino confeso aseguran que es muy conflictivo y denunciaron que ocupaba el piso de forma ilegal.

"Es un joven muy agresivo. Los gritos y los insultos se escuchaban a menudo de madrugada, pero nadie podía imaginar de lo que es capaz". Conmocionados aún por el macabro crimen en el Tiro de Línea, vecinos del asesino confeso, Antonio Gordillo Sala, confirmaron ayer que sobre las cuatro y media de la madrugada del pasado viernes escucharon una serie de "ruidos y golpes" extraños. En ese momento pudo cometerse el crimen de Laura Baird, la neoyorquina de 49 años que apareció descuartizada el pasado lunes bajo el puente de las Delicias. Los primeros resultados de la autopsia apuntan a que esta mujer sufrió una muerte violenta pero descartan que fuera objeto de una agresión sexual. El cuerpo fue descuartizado tras el fallecimiento. 

La calma tensa reinaba ayer en torno al bloque número 15 de la Plaza Alcalde Horacio Hermoso, donde Laura Baird perdió la vida, concretamente en el piso primero A, donde fue decapitada y descuartizada. Los restos de esta mujer fueron hallados repartidos en una maleta y en una bolsa en el río Guadalquivir, donde el asesino los arrojó para tratar de deshacerse del cadáver. Según las primeras pesquisas, el autor del crimen desmembró a Laura en su propia vivienda para trasladar posteriormente los restos al río. Tras su detención como principal sospechoso, Antonio Gordillo, confesó el crimen. 

Los que viven cerca de Antonio Gordillo lo describen como a un joven "conflictivo" y "agresivo" que solía "tener broncas" en su propia casa a altas hora de la noche. Y los problemas con el vecindario han sido continuos desde que ocupó la vivienda del Tiro de Línea. El joven llevaba viviendo en el primero A del bloque propiedad de la Gerencia de Urbanismo desde hace año y medio. Según había comentado a sus vecinos, el piso se lo había dejado su madre, una mujer viuda que se marchó del barrio, pero los residentes del bloque consideran que el joven había ocupado ilegalmente la vivienda y que podía haber subarrendado el inmueble a la inquilina anterior. De hecho, en el barrio hay muchas críticas hacia la actuación de la Gerencia de Urbanismo, porque los vecinos comentan que en el mes de mayo pasado denunciaron, en varias ocasiones, sus sospechas de que la vivienda en cuestión podría estar siendo ocupada de forma ilegal. Pese a ello, ningún inspector se ha presentado, desde entonces, en el bloque para interesarse por la situación.

Antonio Gordillo, que tiene 30 años y trabajaba como camarero -antes había ejercido como cocinero- en una cervecería de la avenida El Greco, había protagonizado diversos altercados con sus vecinos, a los que había insultado, amenazado y en algún caso hasta agredido. "Es muy violento. El pasado 19 de mayo, sobre la una y media de la madrugada me desperté por gritos de auxilio", recuerda un vecino. "Cuando llegué me encontré con este joven golpeando al presidente de la comunidad y, al tratar de socorrerlo, sufrí fuertes patadas", añade uno de los agredidos que permaneció bajo tratamiento por una fractura en el pie durante dos meses. Tras este ataque, las víctimas denunciaron a Antonio Gordillo, sobre el que pesaba una reclamación judicial para su detención. 

Los vecinos recuerdan que la mayor parte del día lo pasaba fuera del piso y que por la noche solía hacer fiestas. El detenido tiene novia, que también frecuentaba la vivienda aunque no residía en ella y, según aseguran los que viven cerca, las "broncas, los gritos y los llantos" eran frecuentes.

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