La ciudad de Fray Leopoldo

  • El prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Angelo Amato, leyó en nombre del papa Benedicto XVI el decreto de beatificación del fraile · 120.000 devotos vivieron la ceremonia en Armilla

Comentarios 24

El momento esperado desde hace 49 años por miles de devotos de Fray Leopoldo ha llegado y desde ayer a las 10:40 el capuchino es beato y está inscrito en el libro de honor de la Iglesia. En una ceremonia extraordinaria celebrada ante 120.000 personas y seguida en muchas partes del mundo por otros cientos de miles de fieles, el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el arzobispo Angelo Amato, leyó el decreto papal de Benedicto XVI en el que se autorizaba la beatificación y apuntaba que desde ahora, Granada será la "ciudad de Fray Leopoldo".

Este fue el momento central de la ceremonia, celebrada en la Base Aérea de Armilla, que comenzó con puntualidad británica a las diez de la mañana. Las miles de personas que no quisieron perderse este momento histórico en Granada tomaron asiento y enmudecieron cuando la cantante granadina Rosa López subió a un atril a cantar el Ave María de Schubert, que sirvió de introducción a la celebración religiosa, en la que participaron 150 sacerdotes, todos los obispos de Andalucía y que estuvo presidida por el prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, Angelo Amato; el prefecto de la Congregación para el Culto Divino, el cardenal Antonio Cañizares (anterior arzobispo de Granada) y el cardenal franciscano y arzobispo emérito de Sevilla, Carlos Amigo Vallejo. Por parte de los capuchinos, su ministro general, Mauro Jöhri, presidía la representación de la orden.

Siguiendo la organización, la procesión de los oficiantes de la eucaristía abrió el acto. Cuando subieron hasta el altar, en el que estaba la mesa de la parroquia de la Encarnación y las imágenes de Santa María de la Alhambra y el Cristo de la Misericordia de Semana Santa, comenzó el rito de la beatificación.

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, tomó la palabra en nombre de la diócesis de la provincia, que "pedía a la Iglesia la beatificación del Siervo de Dios Fray Leopoldo de Alpandeire". "Como obispo pedimos al Santo Padre Benedicto XVI que se digne a inscribir en el libro de los beatos al Venerable Siervo de Dios Fray Leopoldo de Alpandeire". Tras la petición formal, el vicepostulador de la causa, el capuchino Alfonso Ramírez, leyó una biografía del fraile. Después, Angelo Amato tomó la palabra para hacer público el decreto de beatificación firmado por el Papa, texto que leyó en latín y después el vicepostulador repitió en castellano.

Entonces, el volumen de la música comenzó a subir y a la derecha del altar, en un torre alta para que se divisara desde todos los ángulos, un tapiz comenzó a descubrirse -de abajo a arriba, como manda la norma vaticana- y mostró la primera imagen de Fray Leopoldo de Alpandeire como beato. Una imagen del fraile con su hábito capuchino, con las manos abiertas y elevado en el cielo rodeado de ángeles. En ese momento, las 100.000 personas allí congregadas rompieron en aplausos y en pie fueron testigos del momento. En esos minutos las lágrimas brotaban y las miradas se centraban en el lienzo. No sólo de los frailes, como el provincial de la orden en Andalucía, Rafael Pozo, o el comisario de la beatificación, Mateo Torres, o el vicepostulador o Ileana Martínez, la mujer del milagro, sino entre los que cada día 9 y en especial en febrero, cuando se celebra el aniversario de su muerte, acuden a la cripta por fe.

Después, la reliquia del fraile, un metatarso del pie derecho, fue depositada en el altar para presidir el resto de la ceremonia. Tras el agradecimiento del arzobispo y lo saludos oficiales, la ceremonia continuó como cualquier celebración eucarística.

La homilía la pronunció Angelo Amato, representante papal en la ceremonia. En su discurso, definió a Fray Leopoldo como "piedra preciosa que embellece la orden capuchina" y destacó que "fue un hombre de oración y que enseñó el camino de la justicia". El prefecto de la Congregación para los Santos dijo que "si Granada es conocida por la Alhambra, para muchos devotos Granada es la ciudad de Fray Leopoldo, que iba con las alforjas a sus espaldas y devolviendo caridad con sus consejos".

A la hora del rito de la Paz, subieron a intercambiar el saludo con Angelo Amato el coordinador de la beatificación, Mateo Torres, el arquitecto del escenario, Rubén Carrillo, e Ileana Martínez. El momento de la Comunión volvió a reflejar las dimensiones del acto. 150 sacerdotes y 600 ministros de la comunión hicieron falta para que comulgaran los asistentes. Con todo sólo pudo hacerlo una mínima parte. En ese momento fue en el que se rompió un poco el protocolo con la desorganización de la gente para acudir a las filas.

Para concluir, el arzobispo de Granada pidió a Fray Leopoldo que "siga protegiendo a la ciudad de Granada y a los fieles que recurren a su intercesión".

Con grandes pantallas y por el sistema de megafonía los asistentes pudieron seguir el transcurso de la eucaristía, que se retransmitió en directo en televisiones locales, en la 2 de Televisión Española, en radios y en algunas páginas de internet.

Al finalizar, operativo para desmontarlo todo y devolver a la normalidad a la Base Aérea, que con este acto ha metido el espíritu de Fray Leopoldo en sus rincones y que durante unas horas se ha convertido en una gran catedral, en el centro de la primera beatificación celebrada en la provincia.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios