No es un debate, que es un interrogatorio

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EL día de ayer fue único para el Parlamento andaluz: un presidente, José Antonio Griñán, comparecía, públicamente, ante una comisión de investigación. Y, además, precedido de su antecesor, Manuel Chaves. Un buen día para el parlamentarismo, pero los diputados que se sientan en la larga mesa de la Cámara erraron en su función. Veamos: el objeto de las comparecencias es que cada asistente se vea sometido a preguntas bien elaboradas, precisas, de modo que puedan incurrir, si realmente mienten, en contradicciones que le lleven a revelar hechos cometidos o a la aclaración de procesos oscuros. Pero nada de eso ocurrió. Quizás por la presencia de las cámaras de televisión, las intervenciones de los portavoces de IU y del PP se convirtieron en una exposición de su visión del caso con escasas preguntas o cuestiones sin interés - "¿Qué formación académica tiene usted?", le preguntó el popular Carlos Rojas a Griñán y a Chaves-, de tal modo que lo que podía ser un interrogatorio inquisitivo y fructífero derivó en una suerte de debate parlamentario. Griñán y Chaves salieron, prácticamente, indemnes. Los socialistas no preguntaron a sus presidentes. Ni siquiera melosamente.

Nadie preguntó ni a Chaves ni a Griñán, por ejemplo, por la vinculación del ex consejero de Empleo y el actual diputado socialista José Antonio Viera con la comarca de la Sierra Norte, la que concentró casi todas las ayudas a las empresas. O por qué el ex director general de Trabajo Francisco Javier Guerrero, actualmente en prisión, pudo mantenerse en el cargo durante 10 años, con tres consejeros distintos. O por qué Guerrero fue apartado por Antonio Fernández de sus labores. O de qué informaba la ex viceconsejera Carmen Martínez Aguayo a su entonces jefe, José Antonio Griñán. Alba Doblas, de IU, expuso sus tesis, muchas veces con una concreción brillante, pero no pudo obtener información alguna, y el PP prefirió poner a Carlos Rojas a interrogar, un parlamentario correcto, pero que no ha manejado tanta información como sus otros dos colegas de mesa, Rafael Carmona y Rafael Rojas.

El caso ERE ha revelado que el Parlamento arrastra un problema propio: sus representantes no han somatizado el papel que les correspondía en esta ocasión. Preguntar, preguntar y, a partir de hoy, extraer conclusiones. Todo parecía preparado para el lucimiento.

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