El dolor que provoca la Justicia

  • Los padres de una joven asesinada protestan ante la Audiencia de Córdoba por la puesta en libertad del presunto autor de los hechos tras cumplir prisión preventiva

A Carmen Romero se le apagó la luz en 2009 con sólo 19 años. "Tenía toda una vida por delante", asegura su padre. Y además de una manera cruel, a causa de las lesiones que, tres años antes, le produjeron los tres disparos de escopeta que recibió de su ex novio a las puertas de la residencia de Rute donde vivía bajo la tutela de la Junta, debido a numerosos problemas familiares. Durante tres años la joven luchó por vivir y soportó estoicamente fuertes dolores a causa de su paraplejía, la falta de un riñón y el hígado afectado. Pero finalmente perdió la batalla, aunque sus padres continúan en estos momentos luchando por ella y porque se haga justicia tras la puesta en libertad de su presunto asesino.

Para Francisco Javier Romero y Carmen Roldán es "totalmente inconcebible" que "este individuo" se encuentre en libertad desde el pasado miércoles, después de agotar los cuatro años de prisión preventiva que establece la ley. Ayer se concentraron a las puertas de la Audiencia provincial, junto a una veintena de componentes de la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres, para exigir "que se haga justicia", ya que se sienten "engañados" al no recibir ninguna notificación de que el presunto asesino volvería de nuevo a estar en la calle. Además, según asegura Francisco Javier, con medidas de seguridad insuficientes para garantizar su presencia en la vista oral en la que será juzgado, que tendrá lugar el próximo 2 de noviembre.

El objetivo principal para ellos en estos momentos es adelantar la fecha del juicio y que el acusado sea localizado en todo momento a través de una pulsera GPS, peticiones que el pasado viernes rechazó el juez. "Él [el presunto autor de los hechos] me quito a lo más bonito de mi vida, y ahora tengo que soportar que pueda pasear tranquilamente por ahí sin que yo pueda hacer nada", insistió Francisco Javier. Incluso, su intranquilidad aumenta al pensar que el hermano de Carmen reside en estos momentos en el mismo centro en el que fue asesinada la joven, al encontrarse también bajo la tutela de la Administración autonómica. "Esperemos que no se le vaya de nuevo la cabeza e intente hacer lo mismo con el hermano de mi hija", apuntó el padre de la joven con un gesto de preocupación en su rostro.

La madre de Carmen también acudió ayer hasta las puertas de la Audiencia para mostrar con su presencia el rechazo a la puesta en libertad del presunto asesino. "Con impotencia", así aseguró sentirse desde que la pasada semana conociera la decisión del juez. Un sentimiento que le hace "no saber" cuál sería la reacción que sentiría si se encontrara al joven paseando por la calle. Hasta el día del juicio, está previsto que los padres se concentren cada quince días desde las 08:30 hasta las 13:00 para mostrar su repulsa hacia el desarrollo del proceso legal del caso de su hija. En todos estos actos contarán con el apoyo de la Plataforma Cordobesa contra la Violencia a las Mujeres. Su presidenta, Carmen León, insistió en que la Justicia debería "diferenciar entre unos casos y otros" e interponer medidas cautelares más fuertes dependiendo de los hechos.

El presunto asesino, M. G. R., se enfrenta a una pena de 20 años de prisión por un delito de asesinato. Tras cometer los hechos, el 12 de septiembre de 2006, manifestó sentirse "muy nervioso, afectado y arrepentido" por lo ocurrido y que disparó a la joven por la decisión de ella de poner fina la relación.

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