El duro despertar de un proyecto colectivo

  • La decepción, el asombro y la impotencia se apoderan de los ciudadanos que acuden al Ayuntamiento a ver el fallo del jurado

El silencio de la decepción, la impotencia, la sorpresa y también cierta sensación de fraude se apoderó de los ciudadanos congregados ayer en el Ayuntamiento cuando Manfred Gaulhofer, el presidente del jurado de la Capitalidad Europea de la Cultura, comunicó que San Sebastián era la ciudad ganadora. En un solo segundo las caras de sorpresa inicial pasaron a ser de abatimiento, con lágrimas incluidas.

La expectación que imperaba en el hall del Consistorio, lleno a rebosar de camisetas y banderas azules en apoyo de Córdoba 2016, se tornó en un estado de shock colectivo. Bocas abiertas de asombro, ciudadanos ojipláticos a los que no se les había pasado por la cabeza otra cosa que Córdoba consiguiera este sueño del que ayer se despertó de un batacazo. Un plan de futuro que se iba al traste.

Desde antes de las 16:30 decenas de ciudadanos empezaron a llegar al Ayuntamiento. Con más de 40 grados de calor, eran casi los únicos que pasaban por las calles del centro. Ataviados con sus camisetas en apoyo de la candidatura, sin temor a las altas temperaturas y con la ilusión en sus caras. Padres con sus niños, grupos de jóvenes y personas de mayor edad -incluso algún abuelo con problemas de movilidad- fueron llegando hasta Capitulares y llenando el vestíbulo del Consistorio.

No entraba ni una mosca más y el aire acondicionado no daba a basto pero aún así los cánticos de "illa, illa, illa, nos vamos a Las Tendillas" o "ura, ura, ura, capital de la cultura" no dejaban de escucharse. Pero ni el calor ni el agobio importaban. Ni siquiera la charla de la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, que se hizo eterna para los que esperaban oír la decisión del jurado. Y al fin salió Manfred Gaulhofer al estrado para despertar de su sueño a toda una ciudad.

"Tengo una decepción muy grande porque los voluntarios hemos estado trabajando mucho tiempo por conseguir la Capitalidad, por echarle una mano a Córdoba, y la verdad es que es un chasco enorme. Pero bueno, nosotros vamos a ir a celebrarlo igual", explicó Francisco Ángel Durán tras el fallo.

Otra voluntaria de Córdoba 2016, María José López Fernández, aseguró que "no me lo esperaba, la verdad, es como si me echaran un jarro de agua fría encima porque la Capitalidad es la ilusión que teníamos todos los voluntarios y oír de boca del presidente que se la daban a otra ciudad me ha decepcionado". "Esperaba que ganara Córdoba, pero bueno, son cosas que suceden", añadió la joven.

En los corrillos que se formaron a las puertas del Ayuntamiento el tema era la sorpresa que había causado la designación de la capital guipuzcoana. "Hace un tiempo esperaba que fuera San Sebastián pero últimamente, por Bildu, había quedado en segundo plano y cobraba más fuerza Burgos", aseveró Juan Francisco Moral, que añadió que "oír el nombre de San Sebastián nos ha dejado a todos descolocados, desconcertados, pero esto ha sido una competición y hay que saber perder".

Otra voluntaria muy implicada con la causa, Pilar Redondo, manifestó, mientras aguantaba las lágrimas, que "Burgos o Segovia eran las únicas que pensaba que nos podían ganar pero San Sebastián no por todo lo que ha pasado desde las elecciones para acá".

"Todos creíamos que podía ser Burgos o Córdoba pero a San Sebastián la teníamos más olvidada", expuso David Arévalo, que apuntó que "ahora nos queda remar sin tener ese apoyo financiero, reconvertirnos y reinventarnos".

Entre estos ciudadanos también se encontraban representantes de la política, la cultura y la sociedad cordobesa, como la diseñadora Juana Martín, la artista Julia Hidalgo, el director del Gran Teatro, Ramón López; las directoras del Museo Arqueológico y el Museo de Bellas Artes, María Dolores Baena y Fuensanta García de la Torre; el presidente del Consejo Social, Antonio de la Cruz; el delegado de Cultura de la Junta, Joaquín Dobladez; o el director de la Filmoteca de Andalucía, Pablo García Casado, todos ellos visiblemente afectados por la inesperada noticia.

Acompañada de un grupo de amigas a las que no le salían las palabras por la decepción estaba Pilar Zoito, que se mostró muy desilusionada y "de bajón" tras conocer la ganadora porque "Córdoba tenía muy buen proyecto y esto ha sido un desánimo muy grande". "Córdoba se lo creyó, la ciudadanía se lo creyó y estaba dispuesta a lo que fuera por el proyecto, lo que es muy importante, y eso en Córdoba ha ocurrido", señaló.

Carlos Jiménez, que también estaba con su grupo de amigos y voluntarios de la candidatura, aseguró sentir "mucha tristeza porque ahora empezaba lo bonito de la Capitalidad, las actividades y vivir la cultura en la calle". Con esta decisión del jurado "son muchas las ilusiones que se han evaporado pero hay que mantener el espíritu vivo y no desaprovechar el movimiento ciudadano y los proyectos que han surgido".

Por su parte, Juan Francisco Moral añadió que "estamos todos abatidos porque confiábamos en que saliera Córdoba por el legado que tiene, por su patrimonio, su cultura, por la proyección de futuro que tenía la ciudad".

Con la cabeza bien alta y la seguridad de un trabajo bien hecho pero con una sensación similar a la del niño al que le quitan un caramelo de la boca, los ciudadanos fueron abandonando el Ayuntamiento, algunos con la moral por los suelos y otros con el convencimiento de que Córdoba será capaz de remontar tras este varapalo. Pero todos con la esperanza de que los proyectos no se paren aquí y que el trabajo realizado en esta última década sirva de base e impulso para conseguir un futuro mejor. Porque como dijo Carlos Jiménez, uno de los cordobeses que acudieron a ver el fallo en el Consistorio, ahora "tendremos nuestro momento de luto pero nos levantaremos con fuerza porque hemos puesto unos cimientos bastante sólidos para conseguirlo".

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