Andalucía

Un 18% de los estudiantes de ESO se declaran víctima de la violencia escolar

  • Un 30,9% de los alumnos explican las agresiones en la falta de capacidad de defensa en una encuesta del Centro Universitario de Estudios Sociales de Jerez · El 44,8% de los testigos permanecen callados

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Un 18% de alumnos de la ESO asegura haber sido víctima de la violencia en las aulas, un 66% ha presenciado episodios de este tipo mientras que un 15% ha participado. Son las principales conclusiones del Estudio sobre comportamiento de riesgos (violencia, consumo de alcohol y drogas y conductas sexuales) en estudiantes de ESO en Andalucía, elaborado por el Grupo universitario de investigación social del Centro Universitario de Estudios Sociales de Jerez.

Pero la violencia alimenta más violencia, de manera que casi la mitad de ese 15% de participantes se declara también víctima. A su vez, del 18% de las víctimas, el 37% afirma haber participado en algún tipo de agresión. Sin embargo, un 12,6% no está de acuerdo con que los conflictos generan más violencia.

La constatación de esta espiral a través de las 2.225 consultas por las ocho provincias a chicos de 12 a 16 años de las que se ha nutrido el estudio, ha sumido a los autores "en un estado de shock", según admitió ayer en la presentación José Rodríguez Carrión, director del proyecto elaborado junto a otros seis profesores universitarios. El grupo destaca lo inquietante del alto índice de violencia escolar detectado, además de ese intercambio de roles en los que una parte de los estudiantes ejerce un papel activo y pasivo a la vez.

La encuesta refleja también la percepción del problema que tienen estos jóvenes y cómo a la hora de identificar un caso de violencia en las aulas la agresión física ocupa el último lugar. Las burlas a compañeros o profesores se convierten en la conducta que más alumnos de Secundaria identifican como una conducta violenta en su instituto, con un 71%. Esta forma de agresión, que puede suponer discriminación, motes o ignorar a la vícitma se sitúan por encima de las amenazas físicas o verbales y las agresiones físicas. Por tanto, mientras ese 71% tiene claro que hay violencia cuando presencia una burla, el índice baja al 57,1% cuando observa amenazas y al 46,3% en el caso de pegar a un compañero o a un profesor.

Cuando el Grupo de Investigación Social ha pedido a esos jóvenes las causas del problema entre varias variables predeterminadas, el 37% lo explica por la no integración en el grupo y un 30,9% en que las víctimas no saben defenderse. Para el 2,9% la agresión se deriva de su orientación sexual y para el 1% de la pertenencia al sexo femenino.

Si la solución al problema de violencia que la encuesta deja patente depende de las denuncias de los testigos, ese remedio queda lejos: sólo el 40,9% lo comunica frente al 44,8% que permanece mudo ante lo que contempla.

Rodríguez Carrión llamó ayer la atención sobre la situación de los niños-llave, "el problema de los niños que están solos" durante la mayor parte de su tiempo libre por la ocupación laboral de sus progenitores. Según los datos del estudio, su director apuntó que "el reparto del tiempo del niño se resume en dormir, ir al colegio, ver televisión y navegar en internet".

A diario, más de nueve de cada diez estudiantes de Secundaria ve la televisión y siete de cada diez navega en internet. Los fines de semana dedican más de cuatro horas a cada una de estas actividades y la mitad durante los días lectivos. La videoconsola ocupa el tercer lugar entre estas alternativas de ocio, aunque la mitad del alumnado juega con ellas casi dos horas diarias de lunes a viernes.

Esta dependencia a las nuevas tecnologías vuelve a demostrarse en el uso de teléfonos móviles, ya que casi la mitad de los encuestados admite llevarlo a su instituto a pesar de que en la mayoría de ellos su uso está prohibido.

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