Como en la guerra para dar paz

  • Perros holandeses expertos en detección de cadáveres y un barco sonda que visualiza el fondo del río se incorporan al rastreo de Marta del Castillo, a la que también se busca en los colectores de Emasesa

Cuatro sábados después, también había mercadillo en el Charco de la Pava. Y una expectación extraordinaria, consecuencia directa de lo que con toda seguridad ocurrió en este mismo escenario la noche de aquel penúltimo y fatídico sábado de enero. A la una del mediodía, con barro hasta los ojos, exhaustos, dos buzos, miembros de los GEAS (Grupo Especial de Actividades Subacuáticas), salían de inspeccionar el colector por el que vierten al Guadalquivir las aguas pluviales de esa zona. Primero hicieron una inspección ocular. Sólo vieron lodo y cañaverales. Después, siguiendo las indicaciones del sargento Criado, jefe de Submarinistas de la Guardia Civil, con un detector de gases nocivos y un regulador de respiración automática.

A pocos kilómetros de la pasarela desde la que Miguel y sus compinches debieron arrojar el cuerpo de Marta del Castillo, Manuel Piedrabuena, comisario de la Brigada de la Policía Judicial y responsable de las investigaciones sobre la desaparición y muerte de la joven, explicaba en el dispositivo de Puerto Gelves la logística de la búsqueda de la joven.

Una guerra sin cuartel y sin enemigos con un despliegue sin precedentes. Desde la propia nomenclatura: Cartografía de la Zona de Repliegue. Unidad Militar de Emergencia. Desde el puente de Camas hasta la desembocadura del Guadalquivir se han subdividido las operaciones en nueve zonas fluviales y diez zonas aéreas. Dos helicópteros, uno de la Guardia Civil, otro de la Policía Nacional, los dos volando muy bajo, ambos dotados de un submarinista para actuar en el caso de cualquier avistamiento.

perros holandeses

La noche que Marta del Castillo fue arrojada a las aguas del Guadalquivir desde la pasarela de Camas la marea estaba muy alta. Después hubo días de mucha lluvia. La Policía no descarta que el cuerpo de la joven quedara atrapado en alguno de esos colectores. Emasesa puso a disposición de la investigación sus técnicos y su información. Ayer se vieron tres de los diez colectores, sin ningún resultado positivo.

Se incorporaron dos novedades. La Autoridad Portuaria ha facilitado un marco dotado con sonda que permite ver el fondo del río en tres dimensiones. "Se pueden observar embarcaciones hundidas. Se marca la zona, se ubica el obstáculo y si la corriente del río lo permite, cuando hay reparo, que se dice en el argot, los buzos proceden a la inmersión", explica Piedrabuena.

A los once perros de la Policía española especializados en la búsqueda de cadáveres se incorporaron ayer cuatro perros holandeses y mañana llegarán dos más, con sus respectivos guías. Piedrabuena dice que "Holanda es un país con muchos canales y allí es muy frecuente el trabajo de estos perros". Animales duchos en detectar los gases generados por la putrefacción de cuerpos en descomposición. Uno de los perros de la Policía española señaló algo extraño. "Se hizo la comprobación y treinta centímetros por debajo del fango había un animal muerto. Una oveja", explica el comisario para ponderar la profesionalidad de los perros nacionales, ahora con refuerzos.

El barco sonda empezó a trabajar ayer quinientos metros río arriba a partir de la pasarela de Camas y tenía previsto llegar hasta La Algaba. En la búsqueda de Marta se están utilizando dos helicópteros, uno de Policía y otro de la Guardia Civil, dos vehículos Mérida, diez camiones, dos ambulancias, un autobús, 26 vehículos ligeros, 19 lanchas y los ya mencionados once perros especializados en la búsqueda de cadáveres. En cuanto a los efectivos humanos, en cada una de las nueve zonas delimitadas (se subdividió la más próxima a la desembocadura en otras dos por razones de operatividad) trabajan la Unidad Militar de Emergencia (zonas una y dos), Bomberos de Sevilla (zona tres), GEAS de la Guardia Civil (cinco y siete), GEOS y GOES de la Policía Nacional (seis), Policía de la Junta de Andalucía (ocho) y efectivos del Servicio Marítimo (nueve).

Para dar una idea de la prioridad que el Gobierno le da a la búsqueda de Marta del Castillo, en la tarea participan dos de las ocho unidades existentes en España de los Grupos Operativos Especiales de Seguridad (GOES), los adscritos a Sevilla y Málaga. Javier, gaditano de Paterna de Ribera, es el responsable de los doce miembros de esta unidad. Un cuerpo de élite repartido por diversos puntos de España y uno de ellos dependiente de la propia presidencia del Gobierno.

especiales

El inspector de los GOES explica a los periodistas el trabajo de las lanchas que intervienen en el Guadalquivir. Cuentan con dos lanchas. La mayor, de ochenta caballos (seis metros de largo) traslada al perro detector de cadáveres por el cauce fluvial. Para trabajar en los márgenes, llenos de fango, al perro lo pasan a una lancha más pequeña (cuatro metros) cuya quilla sí puede trabajar en zonas tan procelosas. Piedrabuena agradece las ofertas de colaboración. "Hay que trabajar con método y mucho detenimiento. No son necesarias".

Sin cuartel, sin enemigo y sin descanso. "Estamos trabajando con mucha fe, con mucha ilusión y con la máxima alegría para recuperar el cuerpo de Marta y entregárselo a su familia", dice el comisario. Efectivos de la Policía y la Guardia Civil ha recorrido a pie los aproximadamente ochenta kilómetros que separan Camas de la desembocadura. En total han hecho 280 kilómetros.

El viernes hubo botellona y ayer mercadillo al otro lado del puente de Camas, con cinco pivotes enteros y dos de sujeción. Entre ellos revolotea el helicóptero. Los buzos de los GEAS van a otro colector. "Es una posibilidad remota, pero no hay que descartar ninguna". En la pasarela se cruzan policía a caballo, gente que hace footing, practicantes de la mountain bike, personas que vienen con la compra del mercadillo o simples curiosos. "Aquí en el río, buscando a Marta", dice un joven por su teléfono móvil asomado al río, donde dos lanchas hacen la ronda entre pivotes. Junto al escenario del crimen de aquel sábado.

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