Los jóvenes se instalan en la crisis

  • Este sector de población sufre más la situación económica que el resto de los ocupados · El 43% de los andaluces entre 16 y 29 años quieren trabajar y no encuentran un empleo.

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La ausencia de iniciativas de empleo tiene en la población joven a una de sus principales víctimas. Durante años poblaron las casas de oficio, las escuelas taller y los talleres de empleo, pero estas oportunidades de formación también se anulan. Todo cuando es el sector de población más azotado por la crueldad de la crisis económica.

Según un reciente estudio del Servicio Andaluz de Empleo (SAE) titulado El mercado de trabajo de los jóvenes andaluces, con datos a finales de 2011, "la población joven andaluza está siendo más perjudicada por la crisis económica que atravesamos que el total de la población ocupada, afectando más a las mujeres que a los hombres, y a los jóvenes andaluces de igual manera que a nivel nacional". En un año, de 2010 a 2011, la población joven ocupada ha experimentado un descenso mucho mayor (-10,2%) que la población ocupada total, en la que sólo se ha producido una bajada del 1,08%.

La tasa de paro, calculada como el cociente entre la población parada y la población activa, indica la proporción de personas en el mercado laboral que, deseando trabajar y estando en condiciones de hacerlo, no encuentra un puesto de trabajo. Esta tasa de paro entre la población joven en Andalucía es del 43,6%, es decir, de cada 100 jóvenes entre 16 y 29 años que participan en el mercado de trabajo andaluz, aproximadamente unos 44 no encuentran trabajo, con mayor incidencia entre los hombres (44,5%) que entre las mujeres (42,5%).

El nivel formativo de los jóvenes que participan en el mercado laboral está estrechamente vinculado a sus oportunidades de encontrar empleo, resalta el estudio. De hecho, la incidencia del paro es mayor entre las personas jóvenes de menor cualificación, oscilando la tasa de paro entre el 56,7% de los jóvenes andaluces con estudios primarios y el 33,3% de los jóvenes que han cursado estudios universitarios.

Respecto al tiempo de búsqueda de empleo, el 31,8% de las personas jóvenes andaluzas llevan buscando empleo menos de seis meses, el 46% un año o más y sólo el 4,9% ya lo ha encontrado. Los hombres jóvenes tardan algo más en encontrar trabajo, pues un 46,2% permanece un año o más en la búsqueda de empleo, frente a un 45,8% de las mujeres jóvenes.

El contrato se convierte por lo tanto no sólo en un bien escaso, sino en un preciado tesoro, aunque de un falso dorado: el año pasado los empresarios andaluces registraron 1,2 millones de contratos a jóvenes andaluces, pero el 96% fueron de carácter temporal y sólo el 4% indefinidos. La proporción es semejante para el resto de las contrataciones a otros sectores de edad.

De aquellos jóvenes que trabajan, el 91,2% lo son por cuenta ajena. Ahora bien, el 57,9% de los jóvenes asalariados en Andalucía están contratados con carácter temporal. Entre quienes tienden al trabajo por cuenta propia, es decir, a ser empleadores, empresarios sin asalariados o trabajadores independientes, hay más hombres (8%) que mujeres (5,42%).

Analizando la distribución de la población joven por sector de actividad económica, 75 de cada 100 jóvenes trabajadores en Andalucía lo hacen en el sector servicios, el único con mayor presencia de mujeres. Ellos son mayoría en el resto de los sectores de actividad económica, especialmente en la construcción, en el que sólo diez de cada cien son mujeres. El comercio da trabajo al 37,7% de los jóvenes trabajadores, seguido de otras áreas como las actividades de Administración Pública y defensa, Seguridad Social obligatoria, educación, actividades sanitarias y de servicios, actividades de organizaciones y organismos extraterritoriales.

Las actividades económicas con mayor proporción de jóvenes respecto al total de personas ocupadas son las actividades de Información y comunicaciones (con el 30,4% de jóvenes con respecto al total de trabajadores en esta actividad), el comercio (con el 22,4%) y las actividades artísticas, recreativas y de entretenimiento o actividades de los hogares como empleadores de personal doméstico y como productores de bienes y servicios para uso propio (con el 20,39%).

Respecto a las ocupaciones que desempeñan las personas jóvenes andaluzas, destacan los empleos propios de la restauración, los servicios personales y de protección y el comercio, así como las ocupaciones para las que no se requiere ninguna cualificación (a estas ocupaciones se dedican el 50,1%).

Las ocupaciones propias de las Fuerzas Armadas son empleos que destacan por su alta representación de personas jóvenes: cuatro de cada diez trabajadores que desempeñan estas ocupaciones son menores de 30 años.

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