L El crimen de Marta del Castillo

El mes que estremeció a Sevilla

  • El movimiento surgido por la desaparición de Marta del Castillo ha sido el germen de tres manifestaciones, la última en Madrid, y de varias concentraciones en la capital andaluza, Talavera de la Reina y Palencia

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La desaparición de Marta del Castillo, de la que mañana se cumple un mes, ha generado una movilización en la que participan centenares de miles de personas, no sólo de Sevilla, sino de toda España. El ejemplo más claro se pudo ver el pasado sábado en Madrid, donde miles de personas de todo el país se unieron al dolor de la familia de la joven en una marcha multitudinaria que superó las previsiones de organizadores y policías.

Todo empezó el sábado 24 de enero. A las diez y cuarto de la noche, Antonio del Castillo y Eva Casanueva llamaron a su hija Marta, inquietos al no saber de ella después de que esa tarde hubiera salido para "resolver un asunto" con su ex novio, Miguel Carcaño. El móvil estába apagado. A las once de la noche decidieron acudir a varios hospitales temiendo un accidente. A las dos de la mañana, Antonio del Castillo denunció la desaparición de su hija en la Comisaría de la Policía Nacional en Nervión. Le acompañó un amigo de su hija, Samuel Benítez, del que no se imaginaba que sería detenido posteriormente como cómplice del crimen.

La noticia de la desaparición llegó a internet antes que a los medios de comunicación. Los amigos de Marta del Castillo crearon al día siguiente un evento en Tuenti, donde la desaparecida tiene una cuenta, que en menos de una semana logró la adhesión de más de 700.000 personas. En Facebook también se abrió un perfil bajo el nombre Todos somos Marta del Castillo Casanueva. El martes 27 de enero, a las 72 horas de la desaparición, la mayoría de las calles de Sevilla ya estaban plagadas de carteles con su descripción. Ese día, Antonio del Castillo celebró su primera rueda de prensa en el portal de su casa en la calle Argantonio, que con el paso del tiempo se convirtió en un una especie de altar a su hija.

A los cuatro días de la desaparición, el móvil de Javier Casanueva, tío de Marta y portavoz de la familia, ya recibía más de un centenar de llamadas diarias. Antes de jugar sus respectivas eliminatorias de la Copa del Rey, los jugadores del Betis y los del Sevilla posaron con una camiseta en la que reclamaban el regreso de Marta del Castillo, un gesto que se repitió en varios partidos de liga. El jueves 29 de enero, el cardenal Carlos Amigo ofició una misa en la parroquia de San José Obrero, abarrotada de amigos y vecinos que querían acompañar ala familia en su angustia, que había sido visitada previamente por el padre de Mari Luz, Juan José Cortés. Decenas de voluntarios se unieron a la búsqueda coordinados desde la asociación de vecinos Turdetania. Entre ellos, el especialista leridano Ernesto Cabrera, con su perro Sultán, que había llegado a los seis días de la desaparición para colaborar en el dispositivo. La Diputación de Palencia, donde residen familiares de Marta, se comprometió a divulgar carteles por toda la provincia, los cuales llegaron a Estados Unidos gracias a unos amigos de la familia. Algunos vecinos también recorrieron clubes de alterne de Andalucía temiendo que hubiera sido raptada por una red de trata de blancas.

El sábado 31 de enero se celebró la primera manifestación,convocada a través de Tuenti, a la que acudieron más de 2.000 personas, que recorrieron junto a Antonio del Castillo el camino entre Nervión y la calle Argantonio. La familia desconfiaba de las investigaciones, a pesar de que tanto el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, como el delegado del Gobierno, Juan José López Garzón, aseguraron que "se estaba echando el resto" en resolver el caso. Pasaron diez días y no había noticias sobre el paradero de su hija. Además de la angustia, tenían que soportar llamadas a media noche de bromistas y desaprensivos. Un día después de pasar seis horas en comisaría repasando todos los hechos, Antonio del Castillo opinó que "la Policía está perdida", y apuntó nuevamente al ex novio de su hija. El 5 de febrero, Ernesto Cabrera abandonaba la búsqueda, hastiado por la falta de colaboración de la Policía, después de que su perro marcara varias veces los alrededores del monumento de Colón en San Jerónimo.

El sábado 7 de febrero, dos semanas después de la desaparición, más de 3.000 personas se unieron en una nueva manifestación, encabezada por la familia y representantes de todos los partidos políticos. La movilización se repitió en puntos tan dispares como Talavera de la Reina o Palencia y se convocaron más concentraciones para el siguiente fin de semana en Murcia, Valladolid y Málaga. A ellos se sumaron el 9 de febrero unos 700 motoristas que se manifestaron por Sevilla.

El caso dio un vuelco el viernes 13 de febrero. La Policía detuvo a Miguel Carcaño, el principal sospechoso para la familia, que confesó ser el autor material de la muerte de Marta, y a su amigo Samuel, por ayudarle para deshacerse del cadáver arrojándolo al Guadalquivir, detenciones que se ampliaron posteriormente a un menor y al hermanastro de Carcaño. La rabia llevó a centenares de personas a increpar a los detenidos en los juzgados y en el domicilio de León XIII donde supuestamente falleció la joven. Policía y Guardia Civil han desplegado un dispositivo sin escatimar medios para rescatar el cuerpo del río, con el fin de que los familiares puedan velar algo más que un recuerdo y esclarecer todas las incógnitas. Mientras, el movimiento sigue creciendo. La próxima cita es el 28 de febrero, día en el que varios colectivos de moteros han convocado una nueva concentración.

Al igual que sucedió en el caso Mari Luz, se ha pasado de la indignación a una reflexión sobre el funcionamiento de la justicia que hasta el momento no ha sido capitalizada por ningún grupo político. El debate se centra esta vez en la cadena perpetua, una reforma que ya intentaron las víctimas del terrorismo sin éxito. También se cuestiona el papel de webs frecuentadas por menores como Tuenti o F acebook, donde la privacidad de sus usuarios puede quedar al descubierto, pero que también sirven para movilizar a centenares de miles de personas en una causa. Ya hay guionistas preparando una miniserie sobre el suceso. Y la Fiscalía de Sevilla y el Consejo Audiovisual de Andalucía van a investigar la cobertura de los medios. En todo caso, la multitudinaria manifestación del sábado demostró que la credibilidad de la justicia puede quedar aun más mermada si el crimen queda impune, un riesgo que esta sociedad no puede ni debe permitirse.

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