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Cinco muertos por la explosión de una pirotecnia en Benacazón

  • Los cuatro primeros fallecidos tendrán que ser identificados a través del ADN, lo que retrasará su entierro varios días · La Guardia Civil continúa investigando las causas del siniestro sin descartar ninguna variable

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Alejandro del Valle, el quinto trabajador afectado por la explosión de la pirotecnia Nuestra Señora de las Nieves, en Benacazón, falleció ayer en el hospital Virgen del Rocío, adonde había sido trasladado tras el suceso. Esta nueva víctima mortal, que ayudaba en la pirotecnia los días que tenía descanso en su ocupación habitual en un almacén de aceitunas, se hallaba en estado crítico, al haber sufrido quemaduras en el 98% de su superficie corporal. El herido ingresó en la Unidad de Quemados del Hospital Virgen del Rocío y permaneció en dicha unidad, sometido a ventilación mecánica, hasta que falleció, a mediodía de ayer, tan sólo un día después del trágico siniestro.

La explosión también acabó en el acto con las vidas de otros cuatro trabajadores -Antonio Garrido Pérez, uno de los copropietarios de la pirotecnia, Juan Garrido Garrido, Antonio Morales Roldán y Manuel Guijarro Marqués-, a cuyos cadáveres se les practicó ayer la autopsia sin que se haya podido completar su identificación, ni siquiera en uno de los cuerpos en los que en principio se contaba con una huella dactilar. Los forenses del Instituto de Medicina Legal de Sevilla han considerado necesaria la realización de pruebas de ADN para la identificación de las víctimas, según confirmó ayer la Consejería de Gobernación y Justicia de la Junta.

Los hechos sucedieron pasada la una de la tarde del pasado jueves día 3 en el taller de carga de la pirotecnia, una de las dos que operan en las afueras del pueblo, cerca del cementerio y del polígono industrial. Los cinco hombres, oriundos de Benacazón y uno de Aznalcázar, se encontraban en su interior elaborando el material y rellenándolo de pólvora para las fiestas locales de los municipios de los alrededores cuando, por causas que se desconocen, tuvo lugar la explosión. Era un día laborable porque en Benacazón no se celebra en juves el Corpus.

Los cuerpos de estos cuatro operarios, que fueron lanzados hasta 30 metros como consecuencia de la onda expansiva, presentaban politraumatismos severos y estaban calcinados, por lo que no es posible su identificación mediante un reconocimiento externo o por las huellas. Las muestras de ADN recogidas de los cadáveres se cotejarán ahora con las de sus familiares en el laboratorio de Criminalística de la Dirección General de la Guardia Civil, en Madrid. Se trata de una técnica forense que requiere un tiempo prologado de análisis no inferior a las 72 horas, lo que en principio podría retrasar el entierro de estas cuatro personas hasta el próximo lunes.

El resultado de las pruebas será enviado al juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Sanlúcar la Mayor, que dirige la investigación del suceso. Mientras se llevan a cabo las labores de identificación, la Guardia Civil continúa inspeccionando los restos de las instalaciones de la fábrica para tratar de esclarecer las causas de la explosión. De momento, todas la variables están abiertas, incluidas que el accidente se debiera a un fallo humano, según confirmaron fuentes del instituto armado. Las mismas fuentes indicaron que, si bien es cierto que los expertos coinciden en que es más frecuente que este tipo de explosiones obedezcan a un posible error humano, todavía no se descarta ninguna hipótesis.

En este tipo de explosiones pueden influir factores como la electricidad estática, los cambios de temperatura o incluso una reacción química, por lo que la Guardia Civil considera que hay que esperar a que se conozcan los primeros resultados de las pesquisas que están desarrollando el Equipo de Investigación de Incendios de la Guardia Civil, en colaboración con un equipo de los Técnicos en Desactivación de Explosivos (Tedax). Una de las primeras actuaciones de los investigadores ha consistido en descartar que antes de la explosión se hubiese producido un incendio, algo que en este caso parecía evidente puesto que lo primero que se detectó fue la tremenda explosión y a continuación tuvo lugar el consiguiente incendio de la fábrica.

Las mismas fuentes insistieron en que la empresa Nuestra Señora de las Nieves había sido inspeccionada recientemente y todo esta correcto, no se había detectado ninguna irregularidad. De hecho, las instalaciones habían sido revisadas por la Guardia Civil a finales de 2009 y, en la última ocasión, el pasado 27 de mayo, tampoco se detectó ninguna irregularidad que pudiera anunciar una catástrofe de este tipo. Se trataba de una fábrica renovada y que contaba con las medidas de seguridad pertinentes, según las mismas fuentes.

Los habitantes de Benacazón continúan consternados por el suceso. La Junta de Andalucía, a través del servicio de Emergencias 112, ha facilitado apoyo psicológico a los familiares de las víctimas. Un equipo de psicólogos del Colegio de Psicólogos de Andalucía Occidental permanece con las familias de los trabajadores desde la tarde del pasado jueves y seguirá a su disposición hasta que se conozcan los resultados de las pruebas de ADN.

El Ayuntamiento de Benacazón ha detectado tres días de luto oficial, en señal de duelo por la muerte de estas cinco personas, de las cuales cuatro eran vecinos de la localidad y el último de Aznalcázar.

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