Un preso ocultó en tuberías bellotas de hachís que luego recuperó un fontanero

  • Pedro Asencio, absuelto por el caso Holgado, acepta una pena de tres años por poseer la droga

Un recluso de la cárcel de Puerto 3 ha aceptado una condena de tres años de prisión al ser sorprendido volviendo a la cárcel atestado de droga tras un permiso.

Pedro Asencio, que fuera juzgado y absuelto por el crimen de Juan Holgado, el joven asesinado en la gasolinera de Jerez en noviembre de 1995, cumple condena por robo en la cárcel portuense. Desde allí fue trasladado anteayer a la Audiencia Provincial, para ser juzgado por unos hechos acaecidos en febrero de 2008 en la misma prisión. Había salido de permiso el fin de semana, y a su vuelta, el domingo, llegó bajo los efectos de sustancias estupefacientes, hasta el punto de que "se tambaleaba", según los funcionarios. Mientras se le practicaban pruebas radiológicas fue enviado a la celda. Los funcionarios habían tomado la precaución de comprobar antes si por las tuberías y desagües del aseo de la celda el agua corría bien. Y así era, hasta que al día siguiente, las tuberías estaban atascadas. Se dio aviso al fontanero, que, con una chupona, dio con lo que obstruía las conducciones: siete bellotas de hachís, de unos 10 gramos cada una, que habían sido arrojadas por el inodoro y lavabo. La placa desveló el resto: en el interior del cuerpo del preso se apreciaban otras siete bellotas más de hachís, así como algún huevo Kinder en el que, tras ser expulsado, se halló una treintena de comprimidos de Trankimazín, el conocido ansiolítico.

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