La pesadilla de cinco familias

  • La historia negra de Huelva está marcada por la desaparición y muerte de seis de sus niños: Mari Carmen Carretero, Ana María Jerez, Antonio Ramallo, Mari Luz Cortés y Ruth y José

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Huelva sabe bien lo que es tener el corazón encogido por la desaparición de sus pequeños y sentirlo estallar en mil pedazos por el dolor de saber que los habían matado. Seis menores han sido arrebatados del regazo de sus madres para después fallecer de forma violenta a manos de sus asesinos en los últimos 27 años. Cinco familias destrozadas que no se repondrán nunca del terrible golpe de perder a sus niños: los Carretero, los Jerez Cano, los Espejo, los Cortés y los Ortiz.

mª carmen carretero. Esta parte de la historia negra de Huelva se abre en 1985, cuando a Mª Carmen Carretero, de nueve años, se le pierde la pista de camino a la urbanización El Cerrito de Punta Umbría. La buscaron por tierra, mar y aire. Diez días más tarde fue encontrada: estaba vestida y maniatada bajo la cama de una casa deshabitada de la calle San Francisco Javier, propiedad de los Carretero.

La localizó Reyes, una empleada de la cafetería de sus padres que vivía en el mismo edificio. La planta donde habitaba se quedó sin luz y tuvo que dirigirse al bajo para conectar el automático, pero no pudo ni entrar por el fuerte olor. Otro trabajador del negocio y un primo de la pequeña descubrieron el cadáver. La cría llevaba muerta más de una semana.

La noticia sorprendió a su padre en Málaga, donde se había desplazado para consultar al futurólogo Rafael Lafuente sobre el posible paradero de su hija y adonde se esperaba que arribara un misterioso barco holandés que había sido visto en Punta Umbría el día de la desaparición.

La Guardia Civil detuvo un mes después al principal sospechoso del crimen, Juan Carlos Clavijo Jiménez, puntaumbrieño de 28 años que trabajaba los veranos como recepcionista en el hotel Emilio (regentado por los Carretero) y al que le habían rescindido el contrato días antes de la desaparición. Un pelo encontrado por el forense Luis Frontela en la cuerda que maniataba a la menor fue la prueba determinante para su detención.

En noviembre de 1986 fue juzgado por la Audiencia Provincial de Huelva. El asesino de Mari Carmen recurrió al Tribunal Supremo, que le aumentó la pena a 20 años por homicidio con abuso de superioridad y uno más de prisión por abusos deshonestos.

ana maría jerez cano. Sólo seis años después Huelva capital recibía otro mazazo. El 16 de febrero de 1991, en plenos carnavales, se le perdió la pista Ana María Jerez Cano. También tenía nueve años y desapareció cuando iba a casa de su amiga Raquel. Era sábado, a las cinco de la tarde. Nunca llegó. Se le había cruzado en el camino el tío de su amiga, José Franco de la Cruz, El Boca.

Sus padres dieron la voz de alarma cuatro horas más tarde. Voluntarios y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad rastrearon lo habido y por haber para dar con el paradero de la pequeña mientras su familia anhelaba el milagro de hallarla con vida. Su madre, Adoración Cano, apareció en incontables ocasiones en la prensa para solicitar a sus captores que la dejaran en libertad.

Las esperanzas se desvanecieron 69 días después. Su cuerpo sin vida fue hallado en la ribera de la desembocadura del Tinto. La Brigada de la Policía Judicial de Huelva venía rastreando desde hacia un mes la marisma, aunque hasta ese momento todo había resultado infructuoso.

Los onubenses, conmocionados, se echaron a la calle para clamar justicia. La pequeña había muerto de forma violenta, probablemente de un golpe en la cabeza. De nuevo, Frontela participaría en la investigación para esclarecer el caso. El 29 de abril del 91, El Boca era detenido. Una fibra de su chandal que encontró el forense en el cadáver de la niña sirvió al tribunal, pese a no ser una prueba concluyente, para condenarle a 44 años de prisión por la violación y el asesinato de Ana María.

El pasado 3 de abril, tras completar sólo 21 años de pena, quedaba en libertad, defendía su inocencia y se negaba a pedir perdón a los Jerez Cano. Adoración Cano, que todavía no se ha repuesto del golpe, alertaba del peligro de dejar en libertad a José Franco. No se equivocó. El pasado 13 de julio fue detenido en Madrid como presunto autor de la violación de una mujer de 39 años que denunció haber sido "abordada por El Boca" cuando se disponía a entrar en un albergue en el madrileño distrito de Moncloa. El titular del Juzgado de Instrucción 47 de Madrid decidió un día más tarde enviarle a prisión comunicada y sin fianza, imputándole un delito de agresión sexual con amenazas.

antonio ramallo espejo. Desapareció junto a su madre en 1993, pero hasta el año pasado (18 años después) no fueron encontrados sus cadáveres. Antonio tenía diez años cuando se le perdió el rastro. Era hijo de María del Carmen Espejo y del profesor de Matemáticas boliviano Genaro Ramallo, en prisión provisional a la espera de ser juzgado por el doble crimen de Almonaster. Sus familiares habían denunciado en varias ocasiones su desaparición, pero el caso quedó en el limbo después de que Ramallo comunicara a la Policía en 1994 que Mari Carmen le abandonó sin más y que mantenía contactos periódicos con el niño en el madrileño parque del Retiro.

El Grupo de Homicidios de la Policía hispalense retomó el caso el año pasado. Ella no se había dado de alta en a Seguridad Social desde su desaparición y el pequeño no había movido el expediente del colegio. En junio de 2011, después de interrogar a Genaro Ramallo, los investigadores localizaron los dos cuerpos sepultados en un pozo, a los pies de uno de los alcornoques de la parcela del imputado en la aldea de Calabazares (Almonaster).

Ramallo hizo las maletas y vagó durante días por la geografía nacional. Luego, cruzó los Pirineos y se instaló al sur de Francia. Pero las autoridades españolas ya habían emitido una orden europea de detención contra él. El 30 de septiembre era capturado en Toulouse por agentes de la entente policial francoespañola establecida para darle caza, justo en el instante en que se dirigía a la delegación local del Consulado español.

La jueza instructora le imputa dos delitos de asesinato por unos hechos que acontecieron entre los días 20 y 22 de agosto de 1993. En su auto, considera que los llevó a la finca, los sedó y "les dio muerte a ambos". Los cuerpos aparecieron decapitados, a dos metros de profundidad y cubiertos por media tonelada de piedras, tierra y hormigón.

mari luz cortés. El 13 de enero de 2008 era domingo y hacía una tarde de perros en Huelva. En El Torrejón, Mari Luz Cortés pedía dinero para comprar chucherías en el quiosco de la Avenida de las Flores. Tenía sólo cinco años. Llegó a su destino pero, al regresar, el pederasta Santiago del Valle llamó su atención desde su ventana del primero de la esquina con la Plaza Rosa arrojándole un muñeco de peluche. No volvieron a verla con vida.

Su familia enseguida la echó en falta y comenzó a remover cielo y tierra para encontrarla. Su padre, Juan José Cortés, y su tío Diego se dejaban llevar por la intuición y visitaban la casa del vecino, pero ya era tarde.

Del Valle había forcejeado con la pequeña en la escalera del número 1 de la Avenida de Las Flores. Un golpe la dejó inconsciente. Decidió entonces deshacerse del cuerpo. La metió en un carro de la compra, pidió a su hermana Rosa que lo llevara en coche al Estero del Rincón y la dejó tirada en la marisma. La cría se ahogó.

La búsqueda de Mari Luz se extendió a lo largo de 54 interminables días. España entera se volcó con los Cortés, que llegaron a ofrecer hasta una recompensa de 300.000 euros por una pista fiable. Pero no hubo éxito. El 7 de marzo de 2008 su cadáver fue avistado por unos trabajadores del Polo flotando en la ría de Huelva.

Sólo 19 días más tarde, Santiago del Valle y su mujer fueron detenidos en Cuenca. Su hermana Rosa también fue enviada a prisión. El juicio se celebró en el Palacio de Justicia de Huelva en febrero de 2011. La Sección Tercera de la Audiencia condenó al pederasta a 19 años de cárcel por el asesinato de la niña y a otros tres más por abusar sexualmente de ella, incluyendo el agravante de reincidencia (22 años de pena en total). A Rosa del Valle le impuso una condena de nueve años por cómplice de asesinato. Ella pedirá en unos días el paso al tercer grado penitenciario (que le permitirá salir a la calle parcialmente), al haber completado la mitad de la pena.

josé y ruth bretón ortiz. El 8 de octubre del año pasado otro golpe dejaba sin respiración a la capital onubense. Los hermanos Ruth y José, de 6 y 2 años, respectivamente, habían desaparecido en Córdoba, adonde había viajado con su padre, José Bretón. Él denunció que los había perdido de vista en el parque Cruz Conde. El 21 de octubre se sentó por primera vez ante el juez en calidad de detenido por la desaparición de sus hijos, acusado por detención ilegal y simulación de delito.

El auto de procesamiento puede cambiar en los próximos días, si se demuestra que los restos óseos hallados en la hoguera de Las Quemadillas son humanos y pertenecen a los dos pequeños.

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