El rechazo sindical empuja a Educación a negociar de nuevo el Plan de Calidad

  • Las centrales rechazan las modificaciones en los incentivos a los profesores

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El borrador de la nueva orden del Programa de Calidad y Mejora de los Rendimientos Escolares volverá a ser negociado en el seno de la Mesa Sectorial de Educación tras haber sido rechazado en bloque, aunque por diferentes motivos, por los sindicatos ANPE, CSIF, CCOO, FETE-UGT y Ustea. Fuentes de la Consejería de Educación confirmaron que, dada la falta de consenso, "está dispuesta" a volver a analizar el texto del nuevo Plan de Calidad con los sindicatos y buscar una solución para su redacción definitiva.

No obstante, el texto ya cuenta con el informe favorable del Consejo Escolar de Andalucía, que el pasado jueves avaló el borrador tras incluir en él diversas modificaciones que, según los sindicatos, no cambian aspectos sustanciales del mismo. El resultado de la votación fue de 29 papeletas a favor -las de los padres y los alumnos, principalmente- y 23 en contra, las que sumaban todos los sindicatos y las patronales del sector privado y concertado. Ya ese día las organizaciones sindicales se mostraron convencidas de que la Administración educativa aceptaría sus demandas y permitiría una nueva negociación del texto. La Mesa Sectorial a tal efecto se convocará para la semana del 13 al 17 de junio.

El nuevo Plan de Calidad presenta, entre otras, dos novedades importantes. Por un lado, que serán los consejos escolares de cada centro los que decidan su participación en el programa y que éste se evaluará anualmente antes de llegar al examen final, que se realizará al cuarto año de implantación del programa en los centros en lugar de al tercero como hasta ahora. Educación acata así las directrices del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) que, en dos fallos emitidos en 2010, anuló el citado plan por considerar que los incentivos de hasta 7.000 euros previstos para los profesores acogidos al plan no estaban vinculados a la mejora de los rendimientos escolares, ya que éstos se evalúan tres años después de la puesta en marcha del plan pero las gratificaciones económicas se cobran anualmente.

Se trata ahora, pues, de que estos incentivos se cobren "no de forma lineal, sino en función del cumplimiento de los objetivos conseguidos cada año". Así, por ejemplo, si un centro se fija como meta mejorar la tasa de promoción del alumnado en un 15% en los cuatro cursos siguientes, tendrá que planificar de antemano qué porcentaje alcanzará cada año hasta llegar al objetivo final y cumplirlo cada curso si quiere recibir por ello los citados incentivos. Es decir, que si el primer año se marca como objetivo alcanzar un 4% de mejora en este indicador y lo consigue, el docente recibirá los 600 euros que contemplan el programa para el primer año de adhesión; pero si sólo llega al 2%, cobrará la mitad, 300 euros.

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