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De la A de Arenas a la Z de Zoido
De la A de Arenas a la Z de Zoido
El PP inicia una transición difícil e incierta porque algunos líderes provinciales opinan que Zoido debería dejar la Alcaldía de Sevilla si es el candidato a la Junta, y quieren que lo sea
| Actualizado 17.06.2012 - 16:21EL PP andaluz inició el lunes una transición de calado, pero incierta. Su líder natural, el constructor del partido en una tierra refractaria a la derecha, Javier Arenas, dejará la presidencia del partido a mediados de julio, y será asumida por el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido, aunque persiste una duda: ¿Será este juez, nacido en Montellano el mismo año que Arenas (1957), el candidato de los populares en las próximas elecciones autonómicas? Todo indica que sí -"ambos cargos van en un mismo paquete", aseguró un dirigente del partido a este medio-, pero el interesado lo ha querido dejar en el aire. El jueves pasado, en el Parlamento, Zoido esquivó cuantas preguntas se le formularon sobre esta doble condición, aunque fue muy concluyente cuando diferenció entre su vida política, que es "Sevilla y los sevillanos", y la orgánica: la de presidir el PP. Es decir, que la operación Zoido, tal como se diseñó hace semanas y se puso en marcha la pasada con el apoyo de Arenas y de Madrid, aún no está cerrada. O puede ser una estrategia del propio alcalde, toda vez que aún debe afianzar su liderazgo político en la ciudad, aunque estas dudas, planificadas o reales, son las que han provocado alguna desazón entre los dirigentes provinciales populares de Andalucía.
Aunque Zoido cuenta en Sevilla con una amplísima mayoría -suma 20 concejales de 33 del Pleno-, la obtuvo en unos tiempos especialmente favorables para el PP que ahora parecen esfumarse. El alcalde mantiene su popularidad, pero carece de dinero y de proyectos para romper un mandato que no acaba de brillar, de ahí, lo de la posible estrategia para no proyectar una imagen de desapego a sus votantes. Lo cierto es que Zoido siempre fue el tapado para suceder a Arenas. El actual líder, que es su amigo y es quien lo introdujo en política, lo quería así. También su rival, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que ya se lo dejó caer durante los tres días que pasó en Sevilla en la pasada Semana Santa. Arenas y De Cospedal no sólo rivalizan entre ellos, también por quién inventó a Zoido.
Pero a esta indecisión del alcalde, se añade un problema incómodo. Varios presidentes provinciales del PP andaluz con los que ha hablado este periódico mantienen que Zoido, como jefe de la oposición, debería seguir en el Parlamento y enfrentarse al presidente José Antonio Griñán en las sesiones de control. Si el Tribunal Constitucional no falla en septiembre sobre la ley de incompatibilidades entre alcaldes y parlamentarios que ahora está en suspenso, el nuevo líder tendrá que escoger entre Sevilla o la bancada popular. Y él quiere el Ayuntamiento. Allí podría seguir hasta revalidar su mayoría absoluta en 2015, pero siempre que Griñán no decidiera adelantar los comicios andaluces por problemas con IU. ¿Cogería al PP todavía en sus dudas y sus tránsitos? Después de que Griñán arriesgase esperar cuatro meses para celebrar las autonómicas, y así dejar que Rajoy fuera pegándose de bruces contra la realidad, lo que sin duda le ha permitido seguir gobernando, no hay que desdeñar las estrategias del presidente socialista
Y eso es lo que no ven algunos presidentes provinciales del PP, que quieren a su líder y probable candidato en el epicentro de la batalla regional, aunque hay un precedente: el del propio Arenas, que entre 2004 y 2008 fue líder del PP andaluz, pero no parlamentario. Una posición, no obstante, muy difícil, en la que Zoido se vería obligado a dar ruedas de prensa en vez de parlamentar o a tuitear sus opiniones desde los sillones de invitados de la Cámara después de que Griñán se mida no con el líder del partido, sino con su portavoz parlamentario.
Pero salvado este escollo -y superado porque es posible repetir la experiencia de Arenas aunque no fue positiva- aún quedaría un segundo. Al menos dos presidentes provinciales del PP opinan que, si Zoido compite a las elecciones andaluzas, lo debe hacer sin ser alcalde de Sevilla. "Una cosa es ser sevillano, y otra alcalde de la ciudad, porque eso podría levantar dudas en el resto de Andalucía, sobre todo la oriental, como se ha visto ya esta semana en Málaga y puede palparse en Granada e, incluso, Córdoba", indicó uno de estos dos presidentes. Y éste es uno de los retos del nuevo PP: construir a Zoido como un líder andaluz. Su secretario general será de otra provincia; puede que malagueño. Muchos hablan de Juan Manuel Moreno, secretario de Estado de Servicios Sociales, aunque todos admiten que Zoido tenga a alguien cercano, aunque lleve un cargo con otro nombre: José Luis Sanz, alcalde de la localidad sevillana de Tomares.
El lunes pasado, el líder del PP habló con todos los presidentes provinciales de Andalucía antes de hacerse público su marcha, y además les explicó que Zoido debería ser la persona indicada para la sucesión. Por la tarde, siete de ellos se reunieron con Zoido en el Parador de Antequera: faltó el jiennense José Enrique Fernández de Moya porque ya había comprometido un acto. Sin embargo, y a pesar de lo que Arenas le había explicado por la mañana, salieron con algunas dudas sobre la voluntad de Zoido; una sorpresa que fue agrandándose como una bola de nieve a medida que éste realizaba declaraciones negando que fuera a presidir el partido. Y siempre, bajo el mismo argumento: el Ayuntamiento de Sevilla, quizás su pequeño talón de Aquiles como líder andaluz en una comunidad donde la capital hispalense aún levanta recelos.
Zoido ya había solicitado en varias ocasiones un estatuto de capitalidad para Sevilla, lo que había provocado el malestar en Málaga. "Yo pagaría porque Málaga fuera la capital", declaró en una ocasión a este medio el alcalde malagueño, Francisco de la Torre, en un cara a cara con ambos que relató el periodista Ignacio Martínez en estas mismas páginas. Las dudas de Zoido tuvieron que ser abortadas el miércoles mediante un comunicado de los ocho presidentes del PP en Andalucía: él era su candidato, tal como se lo había expresado Arenas y, por vía indirecta, Rajoy.
Todos admiten que el listón ha quedado situado muy alto, y que el PP de Zoido debe contar con otra estructura más ágil y participativa. "Es difícil estar en su pellejo", explicó un alcalde de una capital andaluza, que, como otros regidores y dirigentes de distinto nivel, sí han resaltado que el alcalde es aceptado y que mantiene un excelente trato con todos ellos. "Es muy buena persona", es la frase más repetida. Pero se va Arenas y llega Zoido, y el PP necesitará un cambio de estructuras. Antonio Sanz, el secretario general del PP andaluz, definido por algunos como "el que ha estado siempre en la casa", en referencia a la sede de la calle San Fernando de Sevilla, también se marcha a Génova, cuartel general donde manda De Cospedal.
"Arenas y Sanz son los que han construido un partido de verdad en Andalucía a partir de 1996, con cuadros, alcaldes, dirigentes..." , comentó a este medio un socialista que ha vivido todo este período desde puestos de responsabilidad. Griñán, a diferencia de la racanería expresada por otros de sus parlamentarios, no ahorró elogios a la "tenacidad" de Arenas: "Ha unido a la derecha andaluza y, además, ha ganado unas elecciones". A pesar de que siempre estuvo por debajo en niveles de popularidad respecto a Chaves o a Griñán, y se le criticó su modo personalísimo de dirigir el PP, todos coinciden en que ha sido su líder natural.
Arenas ha dirigido su partido desde 1993 hasta el 2012, con la excepción de los años que estuvo en Madrid, entre 1996 y 2004, cuando fue ministro, vicepresidente del Gobierno y secretario general del PP nacional. A juzgar de algunos consultados, "el mejor secretario general que el PP ha tenido nunca; Aznar lo sacó del Ministerio de Trabajo para encargarle la mayoría absoluta en las elecciones de 2004, y así fue". Y con una ayuda inestimable: la de Mariano Rajoy, artífice de las campañas electorales del ex presidente del Gobierno. Ahora se cruzan las apuestas sobre cuándo entrará Arenas en el Gobierno de España, aunque todos lo dan por hecho y apuntan que, a diferencia, de Génova, en la Moncloa sí encuentra una aliada: Soraya Sáenz de Santamaría. Por si había dudas, Rajoy lo proclamó ayer en San Sebastián: "Arenas seguirá aquí, porque él quiere y, sobre todo, lo necesito yo, lo digo para que quede claro".
Pero su gran obra fue el PP andaluz; haber construido un partido que abarcase desde toda la derecha hasta el centro. Se convirtió en líder a base de ir escalando poco a poco en cada elección. Del Niño Arenas al Campeón; siempre de perdedor, pero como una hormiguita, y con la ayuda de buenos candidatos, consiguió sonadas victorias en las alcaldías de los principales municipios andaluces hasta que en 2011 ganó las generales y las municipales por primera vez. En marzo pasado, el 25-M, obtuvo su victoria autonómica, ganó por vez primera esos comicios, pero le fue insuficiente. Le faltaron cinco diputados para la absoluta. Los pronósticos le fallaron en su cuarto intento, y entonces fue cuando se hundió anímicamente.
¿Pero por qué se va Arenas, así, si era en septiembre cuando iba a celebrar el congreso? De un día para otro; delegando en Zoido todas sus responsabilidades a un solo mes del cónclave, y escenificando su pase a segundo plano sentándose desde el primer día en un sillón de la tercera fila del Parlamento andaluz. Fue su lugarteniente, Antonio Sanz, el encargado de anunciarlo el lunes, aunque el PP envió un vídeo a los medios donde Arenas explicaba su marcha delante de una puerta, una simbología no buscada, pero poco afortunada.
¿Puerta o portazo? Durante estos días, varias fuentes han relacionado la salida con su enfrentamiento De Cospedal. Él, según esta versión, quería marcharse a Madrid como coordinador general del PP, casi por encima de su antigua asesora -De Cospedal fue una funcionaria que Arenas descubrió en sus tiempos de ministro de Trabajo-. Algo más que su actual puesto de vicesecretario de Política Local y Autonómica, pero no pudo y Rajoy quiso evitar líos mayores en la sede de Génova.
Arenas y Sanz lo han negado. Nada. La decisión de Arenas de no optar a la presidencia se tomó hace dos semanas y fruto de una reflexión puramente personal. A veces muy dura para el interesado. Había apostado todo por ser presidente andaluz, pero vendió la piel del oso cuando sólo la había visto en las encuestas y desde la noche del 25-M hasta aquí todo ha sido un tránsito dudoso. A veces quería irse y otras, quedarse. "Yo creo que la decisión es personal, porque si Javier hubiera querido entrar en guerra, plantea la batalla de otro modo, se hubiera movido por las provincias, es impropio de él; sé que estaba muy mal de ánimo", comentó un dirigente provincial.
Fue el lunes anterior a su anuncio, el 4 de junio, cuando se lo comunicó en Génova a María Dolores de Cospedal: no se presentaría a la reelección y convocaría el congreso en julio. No en septiembre , como había pensado antes, cuando iba a concurrir él como presidente y Sanz, como su secretario general. Todos sabían que Arenas no intentaría su quinto asalto a la Junta, así que llegó a la conclusión de que no merecía esperar unos meses o unos años más "en los carteles". Rajoy lo supo antes, y Sanz, casi a la vez. Con Zoido habló el fin de semana pasado, pero todos los demás se quedaron sorprendidos el lunes. Enmudecidos, mientras en el PSOE suspiraban. "Qué ocasión se nos abre ahora", comentó un miembro del Gobierno de Griñán.
Los planes cambiaron. Todo se aceleró. Su estado de ánimo estaba bajo. Y no sólo lo notaban algunos periodistas, también varios de sus colaboradores. Uno de ellos ha comentado: "Había días que casi había que llevarlo a rastras". Algo impensable en alguien que se ha presentado cuatro veces a las elecciones andaluzas, que hacía todas las semanas cientos de kilómetros por Andalucía y que casi no descansaba los fines de semana. Pero toda persona tiene un límite. Se va, y deja a Zoido de sucesor, a pesar de que algunos concejales sevillanos nieguen que sea una decisión personal de Arenas. Su entorno trata de evitar la sensación del señalamiento, y optan por expresar que fue una decisión de Arenas, Rajoy y de Cospedal.
Aunque Zoido cuenta en Sevilla con una amplísima mayoría -suma 20 concejales de 33 del Pleno-, la obtuvo en unos tiempos especialmente favorables para el PP que ahora parecen esfumarse. El alcalde mantiene su popularidad, pero carece de dinero y de proyectos para romper un mandato que no acaba de brillar, de ahí, lo de la posible estrategia para no proyectar una imagen de desapego a sus votantes. Lo cierto es que Zoido siempre fue el tapado para suceder a Arenas. El actual líder, que es su amigo y es quien lo introdujo en política, lo quería así. También su rival, la secretaria general, María Dolores de Cospedal, que ya se lo dejó caer durante los tres días que pasó en Sevilla en la pasada Semana Santa. Arenas y De Cospedal no sólo rivalizan entre ellos, también por quién inventó a Zoido.
Pero a esta indecisión del alcalde, se añade un problema incómodo. Varios presidentes provinciales del PP andaluz con los que ha hablado este periódico mantienen que Zoido, como jefe de la oposición, debería seguir en el Parlamento y enfrentarse al presidente José Antonio Griñán en las sesiones de control. Si el Tribunal Constitucional no falla en septiembre sobre la ley de incompatibilidades entre alcaldes y parlamentarios que ahora está en suspenso, el nuevo líder tendrá que escoger entre Sevilla o la bancada popular. Y él quiere el Ayuntamiento. Allí podría seguir hasta revalidar su mayoría absoluta en 2015, pero siempre que Griñán no decidiera adelantar los comicios andaluces por problemas con IU. ¿Cogería al PP todavía en sus dudas y sus tránsitos? Después de que Griñán arriesgase esperar cuatro meses para celebrar las autonómicas, y así dejar que Rajoy fuera pegándose de bruces contra la realidad, lo que sin duda le ha permitido seguir gobernando, no hay que desdeñar las estrategias del presidente socialista
Y eso es lo que no ven algunos presidentes provinciales del PP, que quieren a su líder y probable candidato en el epicentro de la batalla regional, aunque hay un precedente: el del propio Arenas, que entre 2004 y 2008 fue líder del PP andaluz, pero no parlamentario. Una posición, no obstante, muy difícil, en la que Zoido se vería obligado a dar ruedas de prensa en vez de parlamentar o a tuitear sus opiniones desde los sillones de invitados de la Cámara después de que Griñán se mida no con el líder del partido, sino con su portavoz parlamentario.
Pero salvado este escollo -y superado porque es posible repetir la experiencia de Arenas aunque no fue positiva- aún quedaría un segundo. Al menos dos presidentes provinciales del PP opinan que, si Zoido compite a las elecciones andaluzas, lo debe hacer sin ser alcalde de Sevilla. "Una cosa es ser sevillano, y otra alcalde de la ciudad, porque eso podría levantar dudas en el resto de Andalucía, sobre todo la oriental, como se ha visto ya esta semana en Málaga y puede palparse en Granada e, incluso, Córdoba", indicó uno de estos dos presidentes. Y éste es uno de los retos del nuevo PP: construir a Zoido como un líder andaluz. Su secretario general será de otra provincia; puede que malagueño. Muchos hablan de Juan Manuel Moreno, secretario de Estado de Servicios Sociales, aunque todos admiten que Zoido tenga a alguien cercano, aunque lleve un cargo con otro nombre: José Luis Sanz, alcalde de la localidad sevillana de Tomares.
El lunes pasado, el líder del PP habló con todos los presidentes provinciales de Andalucía antes de hacerse público su marcha, y además les explicó que Zoido debería ser la persona indicada para la sucesión. Por la tarde, siete de ellos se reunieron con Zoido en el Parador de Antequera: faltó el jiennense José Enrique Fernández de Moya porque ya había comprometido un acto. Sin embargo, y a pesar de lo que Arenas le había explicado por la mañana, salieron con algunas dudas sobre la voluntad de Zoido; una sorpresa que fue agrandándose como una bola de nieve a medida que éste realizaba declaraciones negando que fuera a presidir el partido. Y siempre, bajo el mismo argumento: el Ayuntamiento de Sevilla, quizás su pequeño talón de Aquiles como líder andaluz en una comunidad donde la capital hispalense aún levanta recelos.
Zoido ya había solicitado en varias ocasiones un estatuto de capitalidad para Sevilla, lo que había provocado el malestar en Málaga. "Yo pagaría porque Málaga fuera la capital", declaró en una ocasión a este medio el alcalde malagueño, Francisco de la Torre, en un cara a cara con ambos que relató el periodista Ignacio Martínez en estas mismas páginas. Las dudas de Zoido tuvieron que ser abortadas el miércoles mediante un comunicado de los ocho presidentes del PP en Andalucía: él era su candidato, tal como se lo había expresado Arenas y, por vía indirecta, Rajoy.
Todos admiten que el listón ha quedado situado muy alto, y que el PP de Zoido debe contar con otra estructura más ágil y participativa. "Es difícil estar en su pellejo", explicó un alcalde de una capital andaluza, que, como otros regidores y dirigentes de distinto nivel, sí han resaltado que el alcalde es aceptado y que mantiene un excelente trato con todos ellos. "Es muy buena persona", es la frase más repetida. Pero se va Arenas y llega Zoido, y el PP necesitará un cambio de estructuras. Antonio Sanz, el secretario general del PP andaluz, definido por algunos como "el que ha estado siempre en la casa", en referencia a la sede de la calle San Fernando de Sevilla, también se marcha a Génova, cuartel general donde manda De Cospedal.
"Arenas y Sanz son los que han construido un partido de verdad en Andalucía a partir de 1996, con cuadros, alcaldes, dirigentes..." , comentó a este medio un socialista que ha vivido todo este período desde puestos de responsabilidad. Griñán, a diferencia de la racanería expresada por otros de sus parlamentarios, no ahorró elogios a la "tenacidad" de Arenas: "Ha unido a la derecha andaluza y, además, ha ganado unas elecciones". A pesar de que siempre estuvo por debajo en niveles de popularidad respecto a Chaves o a Griñán, y se le criticó su modo personalísimo de dirigir el PP, todos coinciden en que ha sido su líder natural.
Arenas ha dirigido su partido desde 1993 hasta el 2012, con la excepción de los años que estuvo en Madrid, entre 1996 y 2004, cuando fue ministro, vicepresidente del Gobierno y secretario general del PP nacional. A juzgar de algunos consultados, "el mejor secretario general que el PP ha tenido nunca; Aznar lo sacó del Ministerio de Trabajo para encargarle la mayoría absoluta en las elecciones de 2004, y así fue". Y con una ayuda inestimable: la de Mariano Rajoy, artífice de las campañas electorales del ex presidente del Gobierno. Ahora se cruzan las apuestas sobre cuándo entrará Arenas en el Gobierno de España, aunque todos lo dan por hecho y apuntan que, a diferencia, de Génova, en la Moncloa sí encuentra una aliada: Soraya Sáenz de Santamaría. Por si había dudas, Rajoy lo proclamó ayer en San Sebastián: "Arenas seguirá aquí, porque él quiere y, sobre todo, lo necesito yo, lo digo para que quede claro".
Pero su gran obra fue el PP andaluz; haber construido un partido que abarcase desde toda la derecha hasta el centro. Se convirtió en líder a base de ir escalando poco a poco en cada elección. Del Niño Arenas al Campeón; siempre de perdedor, pero como una hormiguita, y con la ayuda de buenos candidatos, consiguió sonadas victorias en las alcaldías de los principales municipios andaluces hasta que en 2011 ganó las generales y las municipales por primera vez. En marzo pasado, el 25-M, obtuvo su victoria autonómica, ganó por vez primera esos comicios, pero le fue insuficiente. Le faltaron cinco diputados para la absoluta. Los pronósticos le fallaron en su cuarto intento, y entonces fue cuando se hundió anímicamente.
¿Pero por qué se va Arenas, así, si era en septiembre cuando iba a celebrar el congreso? De un día para otro; delegando en Zoido todas sus responsabilidades a un solo mes del cónclave, y escenificando su pase a segundo plano sentándose desde el primer día en un sillón de la tercera fila del Parlamento andaluz. Fue su lugarteniente, Antonio Sanz, el encargado de anunciarlo el lunes, aunque el PP envió un vídeo a los medios donde Arenas explicaba su marcha delante de una puerta, una simbología no buscada, pero poco afortunada.
¿Puerta o portazo? Durante estos días, varias fuentes han relacionado la salida con su enfrentamiento De Cospedal. Él, según esta versión, quería marcharse a Madrid como coordinador general del PP, casi por encima de su antigua asesora -De Cospedal fue una funcionaria que Arenas descubrió en sus tiempos de ministro de Trabajo-. Algo más que su actual puesto de vicesecretario de Política Local y Autonómica, pero no pudo y Rajoy quiso evitar líos mayores en la sede de Génova.
Arenas y Sanz lo han negado. Nada. La decisión de Arenas de no optar a la presidencia se tomó hace dos semanas y fruto de una reflexión puramente personal. A veces muy dura para el interesado. Había apostado todo por ser presidente andaluz, pero vendió la piel del oso cuando sólo la había visto en las encuestas y desde la noche del 25-M hasta aquí todo ha sido un tránsito dudoso. A veces quería irse y otras, quedarse. "Yo creo que la decisión es personal, porque si Javier hubiera querido entrar en guerra, plantea la batalla de otro modo, se hubiera movido por las provincias, es impropio de él; sé que estaba muy mal de ánimo", comentó un dirigente provincial.
Fue el lunes anterior a su anuncio, el 4 de junio, cuando se lo comunicó en Génova a María Dolores de Cospedal: no se presentaría a la reelección y convocaría el congreso en julio. No en septiembre , como había pensado antes, cuando iba a concurrir él como presidente y Sanz, como su secretario general. Todos sabían que Arenas no intentaría su quinto asalto a la Junta, así que llegó a la conclusión de que no merecía esperar unos meses o unos años más "en los carteles". Rajoy lo supo antes, y Sanz, casi a la vez. Con Zoido habló el fin de semana pasado, pero todos los demás se quedaron sorprendidos el lunes. Enmudecidos, mientras en el PSOE suspiraban. "Qué ocasión se nos abre ahora", comentó un miembro del Gobierno de Griñán.
Los planes cambiaron. Todo se aceleró. Su estado de ánimo estaba bajo. Y no sólo lo notaban algunos periodistas, también varios de sus colaboradores. Uno de ellos ha comentado: "Había días que casi había que llevarlo a rastras". Algo impensable en alguien que se ha presentado cuatro veces a las elecciones andaluzas, que hacía todas las semanas cientos de kilómetros por Andalucía y que casi no descansaba los fines de semana. Pero toda persona tiene un límite. Se va, y deja a Zoido de sucesor, a pesar de que algunos concejales sevillanos nieguen que sea una decisión personal de Arenas. Su entorno trata de evitar la sensación del señalamiento, y optan por expresar que fue una decisión de Arenas, Rajoy y de Cospedal.
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Turismo de bienestar
La relajación y la paz y la huida del ajetreo cotidiano tienen su espacio dentro de la oferta turística andaluza en los productos destinados a la salud y el bienestar.









populismo el de esos que pregonan justicia social y se dedican a juntar pisos, aprtamentos y todo tipo de propiedades, defienden los colegios publicos y se llevan a sus hijos a los privados, cinicos, todo mentira, solo quereis dinero, dinero dinero
Javier, Al Andalus se llamo al territorio ocupado por los Arabes en la Península Ibérica y se siguió llamando al ir retrocediendo hasta su expulsión, aunque los historiadores, no se ponen de acuerdo en el origen del nombre, unos dicen que los Visigodos, otros que los Vándalos y otros que los Árabes. De todas formas la experiencia de treinta años de Autonomía es nefasta para los mediterraneos, y lo que queremos es salir de ella, preferimos Madrid.
unico cargo para los politicos todo los demas es sangrar, y mileurista con todo hijo de dios