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El médico que operó a la ex primera dama de Nigeria fallecida se exculpa
El médico que operó a la ex primera dama de Nigeria fallecida se exculpa
El facultativo, acusado de homicidio imprudente, afirmó en el inicio del proceso que no hubo "evidencia alguna" de que hubiera problemas durante la intervención
E. P. / MÁLAGA | Actualizado 11.07.2009 - 05:04El juicio contra el especialista que realizó en 2005 una liposucción a Stella Obasanjo, ex primera dama de Nigeria y para el que la Fiscalía, tras la muerte de la mujer, pide dos años de prisión y cinco de inhabilitación, comenzó ayer en el Juzgado de lo Penal número 6 de Málaga. Los hechos tuvieron lugar en octubre de 2005 cuando, según el escrito inicial de la acusación, al que tuvo acceso Europa Press, durante la intervención el procesado, a pesar de haber realizado más de 300 liposucciones, "no controló correctamente la cánula" con la que extraía la grasa y le causó diversas incisiones.
No obstante, el procesado, Antonio M., afirmó ayer que no hubo prueba alguna de problemas durante la intervención ni en el posoperatorio y señaló que todo discurrió "con normalidad" hasta la madrugada del día siguiente, cuando se decidió trasladar a la paciente a otra clínica de Marbella, donde falleció.¡
El acusado declaró que trabajaba para una clínica de Marbella y en agosto de dicho año se presentó la paciente para una liposucción de abdomen, por lo que se le realizaron las pruebas preoperatorias necesarias que fueron "absolutamente aptas para la intervención". Además dijo que a pesar de que la mujer tuviera 59 años, y de tener ocasionalmente asma, el riesgo para este tipo de operaciones es "leve".
Además, indicó que la operación, que duró tres horas, se desarrolló "igual que otras que había hecho hasta ese funesto día y las que he hecho después". Aseguró que no tuvo consciencia de que se podría haber producido perforaciones "ni el aparato tampoco". Señaló que la visitó dos veces el día de la operación. Esa noche no se quedó en la clínica, pero intentaron comunicar con él para decirle que la mujer drenaba mucho líquido. No lo consiguieron, pero lograron hablar con otro doctor, que les indicó el tratamiento a seguir, según explicó. Al otro día, la vio dos veces por la mañana y le dio el alta porque "todo era absolutamente normal". No obstante, la mujer decidió quedarse, por lo que por la tarde la volvió a visitar, estando "todo normal". Reconoció que tenía la tensión baja en algunos momentos, lo que "es habitual" tras este tipo de operaciones y "no se puede identificar con shock", como indica el escrito provisional del fiscal. Además, dijo que, a pesar de que a las 22.00 no vio en la paciente ninguna anomalía ni dolor en la revisión, decidió quedarse en la clínica.
Cuando la volvió a visitar, sobre las 24.00, notó que el abdomen había crecido, vio ampollas y una nueva alteración en la tensión, por lo que decidió trasladarla a otra clínica de Marbella donde había UCI, que estaba a pocos kilómetros, en la que falleció horas después. Aseguró que en el trayecto, mantuvo una conversación con la paciente y que llevaba el suero, al tiempo que negó que se le administraran determinados fármacos sedantes.
No obstante, el procesado, Antonio M., afirmó ayer que no hubo prueba alguna de problemas durante la intervención ni en el posoperatorio y señaló que todo discurrió "con normalidad" hasta la madrugada del día siguiente, cuando se decidió trasladar a la paciente a otra clínica de Marbella, donde falleció.¡
El acusado declaró que trabajaba para una clínica de Marbella y en agosto de dicho año se presentó la paciente para una liposucción de abdomen, por lo que se le realizaron las pruebas preoperatorias necesarias que fueron "absolutamente aptas para la intervención". Además dijo que a pesar de que la mujer tuviera 59 años, y de tener ocasionalmente asma, el riesgo para este tipo de operaciones es "leve".
Además, indicó que la operación, que duró tres horas, se desarrolló "igual que otras que había hecho hasta ese funesto día y las que he hecho después". Aseguró que no tuvo consciencia de que se podría haber producido perforaciones "ni el aparato tampoco". Señaló que la visitó dos veces el día de la operación. Esa noche no se quedó en la clínica, pero intentaron comunicar con él para decirle que la mujer drenaba mucho líquido. No lo consiguieron, pero lograron hablar con otro doctor, que les indicó el tratamiento a seguir, según explicó. Al otro día, la vio dos veces por la mañana y le dio el alta porque "todo era absolutamente normal". No obstante, la mujer decidió quedarse, por lo que por la tarde la volvió a visitar, estando "todo normal". Reconoció que tenía la tensión baja en algunos momentos, lo que "es habitual" tras este tipo de operaciones y "no se puede identificar con shock", como indica el escrito provisional del fiscal. Además, dijo que, a pesar de que a las 22.00 no vio en la paciente ninguna anomalía ni dolor en la revisión, decidió quedarse en la clínica.
Cuando la volvió a visitar, sobre las 24.00, notó que el abdomen había crecido, vio ampollas y una nueva alteración en la tensión, por lo que decidió trasladarla a otra clínica de Marbella donde había UCI, que estaba a pocos kilómetros, en la que falleció horas después. Aseguró que en el trayecto, mantuvo una conversación con la paciente y que llevaba el suero, al tiempo que negó que se le administraran determinados fármacos sedantes.
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