Carlos Infantes, jefe del servicio de cirugía cardiovascular del hospital Virgen Macarena

“El gran avance es no tener que pasar por quirófano”

Tras haber intervenido casi 5.000 corazones, este experto describe los nuevos adelantos existentes y las posibilidades que habrá en un futuro

Álvaro Martín | Actualizado 29.09.2008 - 21:19
zoom

Carlos Infantes. Jefe del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital Virgen Macarena.

Tras 40 años interviniendo corazones, ¿siente aún la presión de que cualquier error puede resultar fatal?

–En mis inicios esto me estresaba. El momento de reconectar el corazón, tras la intervención, a la máquina extracorpórea es muy angustioso, porque el corazón necesita de tiempo, de medicación, de temperatura… Hace cuatro décadas, el enemigo a batir eran las enfermedades reumáticas y el paciente medio era muy joven, algo que me causaba especial desazón. En la actualidad, tenemos mucho más material en un quirófano, por lo que es improbable que el drama de la muerte se produzca en las manos. No obstante, soy propenso a palpitaciones y cuando me pongo un monitor mientras opero, quedan registradas mis arritmias ante situaciones difíciles.

–¿Percibe que trabaja con un órgano vital sin más o experimenta sus sentimientos?

–Cuando algún médico novato me ve levantar el corazón para examinar las coronarias con detenimiento en quirófano siempre me pregunta qué noto. Alguna vez me he detenido a pensarlo, y se perciben las arritmias sin mirar al monitor. La verdad es que es un órgano noble y simple: ante cualquier estímulo lumínico, térmico o táctil reacciona contrayéndose.

–¿Cuántos corazones ha podido operar en estas cuatro décadas?

–Unos 5.000.

–¿Y aún le sobrecoge algún caso?

–Sí, los niños, por el alto coste de oportunidad de un error. La responsabilidad ahí es mayor para mí.

–¿Cómo ha evolucionado la cirugía cardiovascular en todo este tiempo?

–Ha variado el tipo de enfermo: la edad media ha subido mucho, las enfermedades reumáticas propias del subdesarrollo de países como Marruecos y Mauritania existían aquí antes en pacientes de 40 años. En la actualidad, el principal caballo de batalla son las enfermedades coronarias, sobre todo en personas octogenarias, fruto de la pérdida tanto de la calidad de vida como de la dieta mediterránea. La idea errónea de que de un niño obeso brotaba salud no ha desaparecido aún. El sedentarismo nos hace involucionar hacia el animal.

–¿Y cuál ha sido el mayor avance?

–Hacer posible que muchas de las enfermedades del corazón no necesiten hoy cirugía. Pero ya dentro de la cirugía, la coronaria –que hoy pierde pie como consecuencia de la angioplastia– ha sido probablemente el mayor avance porque el trasplante cardíaco, aunque inmunológicamente tremendo, sólo es aprovechable para un número relativamente escaso de personas. Pero, conceptualmente, usando las arterias propias, resolver un problema a 30 años vista sobre una enorme población y con carácter prospectivo es tremendo.

–¿En qué ha cambiado el quirófano?

–La tecnología ha mejorado una barbaridad. Ahora tenemos mejor iluminación, mayor asepsia, aparatos de anestesia, máquinas extracorpóreas e incluso métodos de control de los pacientes, lo que significa que podemos obtener la medida de saturación de sangre venosa cerebral con unos electrodos sobre la frente que dicen si el cerebro está correctamente oxigenado o no, podemos medir el consumo del corazón por minuto...En definitiva, catéteres de todo tipo que  dan información que nos permite regular y evitar una catástrofe. Si ves ahora que la saturación en el hemisferio derecho del paciente está bajando, se aumenta la presión de la maquina de corazón artificial para que llegue más sangre al cerebro. Ya en un congreso en Portugal la semana pasada analizábamos el implante de válvulas cardíacas por vía percutánea, a través de las arterias periféricas, sin  abrir el tórax.

–¿Hacia dónde apunta el futuro?

–Al tratamiento de la arritmia cardíaca. El individuo que va a vivir 100 años, en un 50 o 60 % de los casos, tendrá fibrilación auricular. Y ya se está poniendo en marcha el tratamiento para contrarrestarla, algo que cambia la calidad de vida y el uso de medicamentos una barbaridad. Será un avance de la cirugía por cateterismo durante el próximo cuarto de siglo y luego se descubrirá un anti-oxidante que evite el problema.

–¿Operaremos a través de robots?

–En Andalucía se han comprado ya tres máquinas del Da Vinci que no sólo hacen más finos los movimientos, sino que además permiten operar desde la distancia. Por ejemplo, la enfermedad ventrículo único izquierdo por falta de septación se da muy pocas veces y había un cirujano en Birmingham, Alabama, el doctor John W. Kirklin, desafortunadamente fallecido, que era el que tenía más experiencia. Estamos hablando de unos 20 casos, no había más. Lo lógico es que si surgía un caso aquí, se mandara hacia allí. ¿Y por qué no operar desde allí vía internet con un Da Vinci? Es decir, la experiencia de casos aislados resueltos desde la distancia, aunando el factor robótico con el humano.
0 comentarios
Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario

Entrevistas con ...

... los protagonistas de la actualidad

Andaluces del futuro

¿Eres tú el andaluz del futuro?

En el deporte de élite. Miki Albert (derecha) tuvo que dejar el fútbol con 27 años por una cardiopatía. /Diario de Girona

Pie de foto

Cuando el azar interviene en la salvación del corazón

El amor, la amistad, la fe... circunstancias de distintos de pacientes que se han salvado de la muerte por auténticas casualidades de la vida

Las asociaciones suelen realizar ejercicios cardiosaludables tres veces a la semana. /Asociación Cardíaca Visueña

Pie de foto

La fuerza del compañerismo

Las asociaciones andaluzas de pacientes coronarios trabajan por asistir al afectado en su rehabilitación y ayudarle en el día a día con la enfermedad.

Carlos Infantes, jefe del servicio de cirugía cardiovascular del hospital Virgen Macarena

"El gran avance es no tener que pasar por quirófano"

Tras haber intervenido casi 5.000 corazones, este experto describe los nuevos adelantos existentes y las posibilidades que habrá en un futuro

Perfusionista y cirujanos en un transplante en el Hospital Universitario Reina Sofía. / Guillermo Mendo

Pie de foto

Latidos que regalan vidas

El pasado año 37 personas fueron trasplantadas de corazón en Andalucía. Córdoba es la provincia con la mayor tasa de donantes de la comunidad