El entierro de la sardina

Jorge Bezares | Actualizado 24.07.2008 - 05:05
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CUALQUIER Carnaval que se precie, siempre acaba con el entierro de la sardina. En España, tras cuatro años de política de mascaradas, Zapatero y Rajoy han enterrado en dos horas escasas la crispación, una especie de kale borroka institucional que ha sufrido la ciudadanía atrapada entre el Estatut y 'el España se rompe'. Feneció el sistema que sirvió doce años atrás a Aznar para tumbar a Felipe González y que al actual presidente del PP sólo le valió para morder el polvo por segunda pero con los mejores resultados de la historia del centro-derecha español. Lo llamaron dulce derrota hasta que habló la lideresa. Sin ningún 11-M de por medio, sin ninguna conspiración que echarle a los leones, se impuso la realidad: un ex representante de la soberanía popular, un ciudadano al fin y al cabo, cayó, en esta ocasión, a manos de ETA. Y, a partir de ahí, sólo cabía la unidad democrática contra los terroristas, aunque no hubieran sido de la sanguinaria y mafiosa banda terrorista vasca. El acuerdo cantado en política antiterrorista, con el rechazo de negociación política con ETA y el apoyo a las víctimas, y la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) y el Tribunal Constitucional (TC), una obligación de las Cortes Generales, así como las reformas legislativas pactadas para el endurecimiento de penas en los delitos más dolorosos, no se ven perturbados por el desencuentro cosechado por Zapatero y Rajoy en el modelo judicial y en las medidas para afrontar la crisis económica. Es todo un éxito que dos mandatarios, sin química ni física desde el 14-M, hayan sido capaces de esforzarse y ratificar los acuerdos alumbrados por sus subordinados para favorecer un punto de encuentro entre ciudadanos que, aunque votaran a uno o a otro, no estaban en una pre-guerra civil permanente que parecíamos vivir en cada telediario. Lo que queda es el terreno de juego lógico para dirimir el resultado electoral de las próximas elecciones. Que gane el mejor.
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