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Las nuevas tecnologías rescatan la cerámica nazarí
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Las nuevas tecnologías rescatan la cerámica nazarí
El taller de azulejos artesanos que Fátima Quesada instaló en la Alpujarra hace 15 años recupera el tradicional arte del alicatado de la Alhambra
Guadalupe S. Maldonado | Actualizado 08.06.2008 - 01:00Si los maestros artesanos que llenaron las paredes, techos y suelos de la Alhambra de las composiciones cerámicas más exquisitas quisieran comprobar hoy quién ha retomado su legado, se encontrarían con una madrileña, alpujarreña de adopción, que desde hace más de quince años hace prevalecer, gracias a las nuevas tecnologías, el más tradicional arte medieval de la Granada nazarí.
Después de cinco años estudiando el arte del alicatado granadino tradicional y aprendiendo de los más inspiradores maestros actuales, Fátima Quesada logró, aceptando la colaboración de unos amigos, poner en marcha su propia empresa de cerámica, Alizares. "Se estaba demandando. Había un vacío en el mercado de un producto que representase la realidad de Andalucía y que no se hubiera falsificado al someterlo a los procesos industriales", explica Fátima.
En su camino, la empresaria tuvo la suerte de cruzarse con auténticos maestros en el arte de la cerámica, entre los que se encontraban un artesano japonés y un químico de la NASA que estudiaba las posibles aplicaciones de la cerámica. Pero, sobre todo, Fátima considera inestimables las enseñanzas del arquitecto y diseñador australiano Donald Grey, que fue quien le introdujo en el mundo de la decoración geométrica. "Es una de las personas que más ha estudiado la arquitectura andaluza y árabe-andaluza", indica Fátima, que asegura que el agradecimiento por su fantástica labor debería partir no sólo de ella, sino de todos los andaluces. "Nos enseñó a analizar y valorar los elementos decorativos de nuestra arquitectura y, gracias a su labor de recopilación y estudio, nos ha transmitido modelos y diseños en peligro de extinción".
Fátima, legítima heredera de las enseñanzas de Grey, es la responsable de que, hoy en día, los arquitectos, diseñadores y decoradores que no se hayan rendido al minimalismo y que demanden artesanía tradicional encuentren lo que quieran. Y como quieran. Porque Alizares, gracias al uso de las nuevas tecnologías y de los programas de diseño y cálculo, ofrece a sus clientes proyectos a medida de alicatados geométricos coloreados con vidriados de formulación propia. "No es que me hayan ayudado, es que sin las nuevas tecnologías no habríamos podido llegar hasta aquí", asegura la empresaria, que señala que "las nuevas tecnologías han hecho posible que prevalezca un oficio medieval".
A lo largo de su trayectoria profesional, Fátima ha recibido varios reconocimientos -el último fue quedar finalista en los Premios Nacionales de Artesanía- que sitúan a Alizares como un gran referente en el mundo de la decoración artesanal. Y no sólo en España. En Francia, Holanda y el Reino Unido también reclaman tener su propio trocito de la Granada nazarí.
Después de cinco años estudiando el arte del alicatado granadino tradicional y aprendiendo de los más inspiradores maestros actuales, Fátima Quesada logró, aceptando la colaboración de unos amigos, poner en marcha su propia empresa de cerámica, Alizares. "Se estaba demandando. Había un vacío en el mercado de un producto que representase la realidad de Andalucía y que no se hubiera falsificado al someterlo a los procesos industriales", explica Fátima.
En su camino, la empresaria tuvo la suerte de cruzarse con auténticos maestros en el arte de la cerámica, entre los que se encontraban un artesano japonés y un químico de la NASA que estudiaba las posibles aplicaciones de la cerámica. Pero, sobre todo, Fátima considera inestimables las enseñanzas del arquitecto y diseñador australiano Donald Grey, que fue quien le introdujo en el mundo de la decoración geométrica. "Es una de las personas que más ha estudiado la arquitectura andaluza y árabe-andaluza", indica Fátima, que asegura que el agradecimiento por su fantástica labor debería partir no sólo de ella, sino de todos los andaluces. "Nos enseñó a analizar y valorar los elementos decorativos de nuestra arquitectura y, gracias a su labor de recopilación y estudio, nos ha transmitido modelos y diseños en peligro de extinción".
Fátima, legítima heredera de las enseñanzas de Grey, es la responsable de que, hoy en día, los arquitectos, diseñadores y decoradores que no se hayan rendido al minimalismo y que demanden artesanía tradicional encuentren lo que quieran. Y como quieran. Porque Alizares, gracias al uso de las nuevas tecnologías y de los programas de diseño y cálculo, ofrece a sus clientes proyectos a medida de alicatados geométricos coloreados con vidriados de formulación propia. "No es que me hayan ayudado, es que sin las nuevas tecnologías no habríamos podido llegar hasta aquí", asegura la empresaria, que señala que "las nuevas tecnologías han hecho posible que prevalezca un oficio medieval".
A lo largo de su trayectoria profesional, Fátima ha recibido varios reconocimientos -el último fue quedar finalista en los Premios Nacionales de Artesanía- que sitúan a Alizares como un gran referente en el mundo de la decoración artesanal. Y no sólo en España. En Francia, Holanda y el Reino Unido también reclaman tener su propio trocito de la Granada nazarí.
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