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El regalo de conversar a los 101 años
El regalo de conversar a los 101 años
Andrés Hernández, escritor y torero en su juventud, celebró ayer una peculiar fiesta de cumpleaños
L. Quero / Granada | Actualizado 09.02.2010 - 01:00Una docena de cámaras de televisión, fotógrafos y periodistas invadían su salón de estar, el mismo lugar donde la mayoría de los días se sienta solo a rememorar sus vivencias. Pero aquel trajín no iba con él. Andrés Hernández Villalta, matador de toros, cautivo del Franquismo, autor de cinco libros y hombre centenario, sólo tenía interés ayer por la persona que había sentada a su derecha.
El alcalde de Granada estaba en su sofá para felicitarle los 101 años, así que Andrés no desaprovechó la ocasión para practicar con él lo que más le gusta: el arte de la conversación. Y si es de toros, mejor. Y si es con un aficionado, mejor que mejor. Ni la tarta, ni los regalos, ni las cámaras atrajeron más de unos segundos la atención de Andrés, que tenía una gran ilusión por conocer a José Torres Hurtado, uno más en la lista de alcaldes con los que ha tratado en su vida.
Andrés Hernández ha llegado a los 101 años en unas condiciones envidiables. Vive solo en su piso de la calle Montalbán, sale a la calle a hacer sus compras y sólo toma una pastilla para dormir. Pero lo que más admiración despertó ayer entre los asistentes a su 'fiesta de cumplaños' fue su mente despejada.
Al saber que iba a recibir la visita del Ayuntamiento y de los periodistas el día de su cumpleaños, Andrés preparó para todos un folio mecanografiado por él en el que hace un breve resumen de sus 101 años de vida. Este "escritor y asesor taurino honorífico" -título que reza bajo su nombre- relata de modo breve y aséptico una vida trepidante. Desde su nacimiento en el número 3 de la calle Aguirre (que él llama un "injerto" de la calle Elvira), sus años de juventud se dedicó a recorrer plazas de toros. Saltó como espontáneo por primera vez a la antigua plaza del Triunfo, aquella cuyos restos han traído últimamente tantos quebraderos de cabeza a este alcalde.
En 1935 sacó plaza en el Cuerpo Superior de Policía, aunque el régimen franquista lo expulsó y lo encerró durante dos años; hasta que en 1976 fue rehabilitado como comisario honorario.
Los grandes rasgos de su curriculum están en ese papel, pero el homenajeado completó luego su historia con muchos más detalles, aquellos que surjen en una buena conversación. Recordó con el alcalde a algunos de los personajes más curiosos e impotantes de la ciudad, pero sobre todo, rememoró sus tiempos de juventud. "Antes a un torero se le reconocía aunque no llevara traje; los de ahora ni siquiera lo parecen", le explicó el asesor taurino al alcalde durante una conversación en la que también supo esquivar preguntas, sobre todo en las que tocaba hablar de las mujeres.
El alcalde invitó ayer a Andrés Hernández a acompañarle en la inauguración de la estatua de Frascuelo que se va a instalar en la Avenida de la Constitución y, por supuesto, a ir con él a los toros en las próximas fiestas del Corpus. El cumpleañero de 101 años no vaciló un momento: "Allí estaré".
El alcalde de Granada estaba en su sofá para felicitarle los 101 años, así que Andrés no desaprovechó la ocasión para practicar con él lo que más le gusta: el arte de la conversación. Y si es de toros, mejor. Y si es con un aficionado, mejor que mejor. Ni la tarta, ni los regalos, ni las cámaras atrajeron más de unos segundos la atención de Andrés, que tenía una gran ilusión por conocer a José Torres Hurtado, uno más en la lista de alcaldes con los que ha tratado en su vida.
Andrés Hernández ha llegado a los 101 años en unas condiciones envidiables. Vive solo en su piso de la calle Montalbán, sale a la calle a hacer sus compras y sólo toma una pastilla para dormir. Pero lo que más admiración despertó ayer entre los asistentes a su 'fiesta de cumplaños' fue su mente despejada.
Al saber que iba a recibir la visita del Ayuntamiento y de los periodistas el día de su cumpleaños, Andrés preparó para todos un folio mecanografiado por él en el que hace un breve resumen de sus 101 años de vida. Este "escritor y asesor taurino honorífico" -título que reza bajo su nombre- relata de modo breve y aséptico una vida trepidante. Desde su nacimiento en el número 3 de la calle Aguirre (que él llama un "injerto" de la calle Elvira), sus años de juventud se dedicó a recorrer plazas de toros. Saltó como espontáneo por primera vez a la antigua plaza del Triunfo, aquella cuyos restos han traído últimamente tantos quebraderos de cabeza a este alcalde.
En 1935 sacó plaza en el Cuerpo Superior de Policía, aunque el régimen franquista lo expulsó y lo encerró durante dos años; hasta que en 1976 fue rehabilitado como comisario honorario.
Los grandes rasgos de su curriculum están en ese papel, pero el homenajeado completó luego su historia con muchos más detalles, aquellos que surjen en una buena conversación. Recordó con el alcalde a algunos de los personajes más curiosos e impotantes de la ciudad, pero sobre todo, rememoró sus tiempos de juventud. "Antes a un torero se le reconocía aunque no llevara traje; los de ahora ni siquiera lo parecen", le explicó el asesor taurino al alcalde durante una conversación en la que también supo esquivar preguntas, sobre todo en las que tocaba hablar de las mujeres.
El alcalde invitó ayer a Andrés Hernández a acompañarle en la inauguración de la estatua de Frascuelo que se va a instalar en la Avenida de la Constitución y, por supuesto, a ir con él a los toros en las próximas fiestas del Corpus. El cumpleañero de 101 años no vaciló un momento: "Allí estaré".






