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Las 'jefas' de la obra
Las 'jefas' de la obra
Entre los mil trabajadores del Metropolitano de Granada hay 31 mujeres, aunque sólo la mitad se dedican a labores propias de la construcción · Todas ellas ocupan puestos técnicos y son universitarias, el único resquicio para ellas en este sector
L. Quero / Granada | Actualizado 13.06.2010 - 01:00Son la avanzadilla. En un sector casi copado por los hombres hay mujeres que se ponen el casco, se meten de lleno en la obra e, incluso, dirigen sin complejos o temores el trabajo de muchos de esos trabajadores masculinos.
Las obras del Metro de Granada, con 24 empresas constructoras trabajando en casi 17 kilómetros de recorrido divididos en siete tramos, son un microcosmos donde identificar el papel de la mujer para poder extrapolarlo a la realidad general del sector.
De las mil personas empleadas en toda la obra del Metro, sólo hay 31 puestos ocupados por mujeres en este momento. Y además, 11 son de tipo administrativo y 5 de información y comunicación, tareas que se alejan de la especialización del sector de la construcción. Nos quedan otras 15 mujeres, todas ellas con perfiles técnicos (ingenieras, arquitectas, topógrafas...) Pese a que, en relación a los hombres, son pocas las que realizan estos trabajos técnicos, en realidad ése es el único resquicio por el que la mujer ha comenzado a entrar en mayor medida dentro de un sector tan masculino como el de la construcción.
"Es un mundo de hombres" reconocen algunas de ellas. Aunque en el contexto resulta una afirmación redundante: una simple ojeada alrededor en ese momento bastaba para averiguarlo.
Ellas mismas admiten que los trabajos más físicos a pie de obra son difíciles para las mujeres, salvo en el caso de personas muy fuertes, y que cuando se ha dado el caso, han abundado las quejas de los compañeros.
Sin embargo, en su campo, el de las tareas técnicas, ninguna de las entrevistadas asegura haber recibido un trato desigual o tener más dificultades que un hombre para poder desempeñar su trabajo y dirigir a equipos masculinos. Todas ellas aseguran que el trato con los demás en la obra o en la oficina depende más del carácter de cada una que de su condición de mujer. Es más, destacan un respeto especial por parte de los compañeros a pie de obra, que en algún caso (el de las mujeres más jóvenes) puede rozar el paternalismo.
Las trabajadoras del Metro entrevistadas por este periódico están entre la veintena y la treintena de edad y ninguna de ellas tiene hijos. Es ahí donde todas ellas coinciden que está el verdadero problema de discriminación. "Las empresas valoran la experiencia y cuando empiezas a tenerla, estás en tu madurez profesional, es la hora de tener hijos. Ven entonces a una madre potencial", explica Ángela Salmerón, directora de obra de uno de los tramos del Metropolitano de Granada.
Las largas jornadas laborales, las horas extra y la imposibilidad de fijar un horario fijo en muchas ocasiones es para ellas un serio inconveniente para afrontar la maternidad. No es raro para la mayoría permanecer en el trabajo hasta las 10 de la noche y si no tienen apoyo en casa, es muy difícil compaginar la vida laboral y familiar.
Además de las ayudas de las administraciones, estas trabajadoras con elevada responsabilidad en la construcción del Metro, sostienen que sería positivo un cambio de mentalidad a la hora de estructurar el trabajo y los horarios, que por el momento están adaptados a los usos y costumbres tradicionales masculinos.
El camino es largo, porque su presencia en la construcción es todavía minoritaria. Pese a ocupar cargos en los que tienen que dirigir equipos, las entrevistadas admiten que en los puestos de mayor decisión de la obra es muy poco común encontrar a mujeres.
Las obras del Metro de Granada, con 24 empresas constructoras trabajando en casi 17 kilómetros de recorrido divididos en siete tramos, son un microcosmos donde identificar el papel de la mujer para poder extrapolarlo a la realidad general del sector.
De las mil personas empleadas en toda la obra del Metro, sólo hay 31 puestos ocupados por mujeres en este momento. Y además, 11 son de tipo administrativo y 5 de información y comunicación, tareas que se alejan de la especialización del sector de la construcción. Nos quedan otras 15 mujeres, todas ellas con perfiles técnicos (ingenieras, arquitectas, topógrafas...) Pese a que, en relación a los hombres, son pocas las que realizan estos trabajos técnicos, en realidad ése es el único resquicio por el que la mujer ha comenzado a entrar en mayor medida dentro de un sector tan masculino como el de la construcción.
"Es un mundo de hombres" reconocen algunas de ellas. Aunque en el contexto resulta una afirmación redundante: una simple ojeada alrededor en ese momento bastaba para averiguarlo.
Ellas mismas admiten que los trabajos más físicos a pie de obra son difíciles para las mujeres, salvo en el caso de personas muy fuertes, y que cuando se ha dado el caso, han abundado las quejas de los compañeros.
Sin embargo, en su campo, el de las tareas técnicas, ninguna de las entrevistadas asegura haber recibido un trato desigual o tener más dificultades que un hombre para poder desempeñar su trabajo y dirigir a equipos masculinos. Todas ellas aseguran que el trato con los demás en la obra o en la oficina depende más del carácter de cada una que de su condición de mujer. Es más, destacan un respeto especial por parte de los compañeros a pie de obra, que en algún caso (el de las mujeres más jóvenes) puede rozar el paternalismo.
Las trabajadoras del Metro entrevistadas por este periódico están entre la veintena y la treintena de edad y ninguna de ellas tiene hijos. Es ahí donde todas ellas coinciden que está el verdadero problema de discriminación. "Las empresas valoran la experiencia y cuando empiezas a tenerla, estás en tu madurez profesional, es la hora de tener hijos. Ven entonces a una madre potencial", explica Ángela Salmerón, directora de obra de uno de los tramos del Metropolitano de Granada.
Las largas jornadas laborales, las horas extra y la imposibilidad de fijar un horario fijo en muchas ocasiones es para ellas un serio inconveniente para afrontar la maternidad. No es raro para la mayoría permanecer en el trabajo hasta las 10 de la noche y si no tienen apoyo en casa, es muy difícil compaginar la vida laboral y familiar.
Además de las ayudas de las administraciones, estas trabajadoras con elevada responsabilidad en la construcción del Metro, sostienen que sería positivo un cambio de mentalidad a la hora de estructurar el trabajo y los horarios, que por el momento están adaptados a los usos y costumbres tradicionales masculinos.
El camino es largo, porque su presencia en la construcción es todavía minoritaria. Pese a ocupar cargos en los que tienen que dirigir equipos, las entrevistadas admiten que en los puestos de mayor decisión de la obra es muy poco común encontrar a mujeres.






