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Un joven de Dúrcal estuvo en el infierno del 'Love Parade' y vive para contarlo
Un joven de Dúrcal estuvo en el infierno del 'Love Parade' y vive para contarlo
Juan Ibáñez, de 22 años, resultó herido en una avalancha pero ya ha vuelto a casa
E. Press-G. Ortega / Granada | Actualizado 30.07.2010 - 01:00Estuvo en un concierto que ha entrado en la lista negra de celebraciones musicales. Siempre se recordará que, en 1969, los Ángeles del Infierno mataron a un joven en Altamont (Estados Unidos) mientras los Rolling Stones tocaban Simpathy for the devil. También que a principios de los ochenta, en España, otro chico falleció en las gradas durante una actuación de The Police.
Ha habido más casos, pero todos palidecen frente a lo ocurrido el pasado sábado en la localidad alemana de Duisburgo, en un Love Parade -traducido al español sería Desfile del Amor- que desde luego no será recordado como una celebración amorosa, sino como una auténtica tragedia.
Allí había bastantes españoles, entre ellos dos chicas catalanas que lamentablemente perdieron la vida en la ratonera en que se convirtió el recinto por culpa de las escasas salidas de emergencia y de los evidentes fallos de seguridad. También estaba un joven de Dúrcal, pero él, por lo menos, sí que puede contarlo. Lo que pasa es que hasta ahora prefiere guardar silencio, muy afectado aún por lo ocurrido.
Juan Ibáñez, que sólo tiene 22 años, viajó hacia Alemania hace unos días para pasar las vacaciones con sus familiares y durante su estancia decidió acudir a la conocida fiesta de música electrónica. Iba a divertirse y a disfrutar del sonido entre la multitud, sin imaginarse, como todos los demás, que ocurriría algo así.
Resultó herido en una de las numerosas estampidas y a consecuencia de eso tuvo que ser hospitalizado. Después de unos días, ya está fuera de peligro, recibió el alta médica y ayer ya había regresado a su localidad natal en un vuelo que le llevó desde Alemania a Málaga, donde lo recogió su madre, según informó a Europa Press el teniente alcalde en el Ayuntamiento de Dúrcal, Esteban Terrón.
Juan Ibáñez es el hijo de los propietarios del concesionario de la Ford en Dúrcal, una familia conocida en el pueblo que, evidentemente, recibió la noticia con mucho "nerviosismo" pero que contó en todo momento con la "ventaja" de que sus familiares en Alemania les iban relatando cómo se encontraba el joven.
Así, al haber visto a su hijo, ya están "aliviados" y "contentos" de su vuelta.
Ha habido más casos, pero todos palidecen frente a lo ocurrido el pasado sábado en la localidad alemana de Duisburgo, en un Love Parade -traducido al español sería Desfile del Amor- que desde luego no será recordado como una celebración amorosa, sino como una auténtica tragedia.
Allí había bastantes españoles, entre ellos dos chicas catalanas que lamentablemente perdieron la vida en la ratonera en que se convirtió el recinto por culpa de las escasas salidas de emergencia y de los evidentes fallos de seguridad. También estaba un joven de Dúrcal, pero él, por lo menos, sí que puede contarlo. Lo que pasa es que hasta ahora prefiere guardar silencio, muy afectado aún por lo ocurrido.
Juan Ibáñez, que sólo tiene 22 años, viajó hacia Alemania hace unos días para pasar las vacaciones con sus familiares y durante su estancia decidió acudir a la conocida fiesta de música electrónica. Iba a divertirse y a disfrutar del sonido entre la multitud, sin imaginarse, como todos los demás, que ocurriría algo así.
Resultó herido en una de las numerosas estampidas y a consecuencia de eso tuvo que ser hospitalizado. Después de unos días, ya está fuera de peligro, recibió el alta médica y ayer ya había regresado a su localidad natal en un vuelo que le llevó desde Alemania a Málaga, donde lo recogió su madre, según informó a Europa Press el teniente alcalde en el Ayuntamiento de Dúrcal, Esteban Terrón.
Juan Ibáñez es el hijo de los propietarios del concesionario de la Ford en Dúrcal, una familia conocida en el pueblo que, evidentemente, recibió la noticia con mucho "nerviosismo" pero que contó en todo momento con la "ventaja" de que sus familiares en Alemania les iban relatando cómo se encontraba el joven.
Así, al haber visto a su hijo, ya están "aliviados" y "contentos" de su vuelta.






