"Siempre hemos sido turistas, extraños en el mundo de la música"

Marlango presenta hoy en el Casino de la Exposición su nuevo disco, 'Un día extraordinario', el primero grabado íntegramente en español.

Francisco Camero / SEVILLA | Actualizado 25.05.2012 - 10:11
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Alejandro Pelayo y Leonor Watling, durante su visita a la redacción de 'Diario de Sevilla'.

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En su quinto disco, Marlango continúa realizando variaciones sobre ese pop más o menos fronterizo y envuelto en arreglos de jazz ligero, esta vez matizado también con cierto tono cabaretero y popular, aunque introduce un cambio fundamental: por primera vez todas las canciones están escritas en español. Hablamos de todo esto, y de la gira que comenzó el pasado día 11 en el Palau de Barcelona y que hoy los trae a Sevilla, con el pianista Alejandro Pelayo y la cantante y actriz Leonor Watling, núcleo de la banda madrileña.

"No es un salto como tal, hemos llegado al castellano de una manera natural", dice él, antes de recordar que en su repertorio convivían ya versiones de Mastretta, Golpes Bajos, Radio Futura o Fito Páez, "un grande", dice ella, que jugó un papel crucial en este disco, cuando ni siquiera existía aún. "Es como jugar al fútbol o jugar al rugby. O sea, la pelota tiene una forma distinta, y las reglas son distintas. Nos apetecía obligarnos a cambiar cosas para evitar caer en lugares comunes, para no poder aplicar trucos que ya no sirven", retoma Pelayo.

"Lo hemos hecho de una forma muy poco pudorosa, pero desde la honestidad, sabiendo que no hacemos música de género; que hacemos cualquier cosa. Somos ladrones indiscriminados: si nos viene bien para nuestra canción, no tenemos pudor en usar un banjo, un serrucho, o un hacha o tres pianos", dice el pianista, que asume el protagonismo durante la entrevista, mientras Watling lo mira casi todo el tiempo fijamente y sonriendo.

"Fito Páez fue muy importante para hacer este disco porque de alguna manera nos dio permiso. Nos dio el último empujón, nos recordó que estamos igual de cerca de la copla que de Tom Waits. Nos invitó a trabajar con distancia y sentido del humor", explica la cantante, que es interrumpida por su compañero. "No tenemos límites", comienza a decir él -"ni soberbia", apostilla ella-. "Me refiero a lo que veo a veces en otros músicos -aclara el músico, usando bolígrafos y teléfonos para delimitar un compartimento estanco y señalar dentro-. Siempre hemos sido turistas, extraños, ajenos en el mundo de la música. Nos invitaban a tocar en festivales de jazz, indies, de pop... y siempre éramos el grupo más raro de todos. Estamos felices de tener esta libertad. No pertenecemos, pero estamos encantados de la vida".

Suso Sáiz, dirigiendo la producción, y el mismo presidente de la división española del sello Universal, Fabrice Benoit, que sugirió grabar el disco en directo, son también, en buena medida, responsables tanto del tono del álbum, reconfortante, luminoso, a ratos discretamente eufórico, como del sonido, tenue, cálido, directo. "A Suso hay que darle mucho mérito. Escuchó las canciones sólo con piano y voz y no nos dejó, digamos, ponerles túnicas negras; las empujó hacia un sitio en el que nos lo pasamos bien tocando juntos, y al final ésa es la clave para que al escuchar el disco alguien diga: joder, qué buen rollo", dice Pelayo, que reconoce haber sido en los anteriores discos "un productor que languidecía".

Y se trataba justo de lo contrario. "Tienes que agarrarte a algo. Está todo tan mal, tan mal, tan mal... que me voy a echar a reír. Como dice la canción, ¿no?: let's face the music and dance... pues que se hunda el Titanic", dice Watling, antes de cantar Hoy puede ser un gran día imitando el característico vibrato de Serrat. "Ése era el espíritu", ramata él antes de que la vocalista confiese que el cambio en su manera de cantar, ya no tan anclada en los registros graves e incluso jugueteando con el falsete, ahora le hace disfrutar "aunque al principio me provocó dolores de parto" debido a la inseguridad.

Hoy, diez años después, los dos relativizan la molestia que les producía El Gran Tópico de Marlango: la acusación de ser un mero divertimento de una actriz famosa. "Era una frase incompleta: era el divertimento de Leonor... y de los demás, y eso sigue siendo", dice él. "Y además lo decían como si fuera algo malo: ¡claro que es un capricho! Escribir canciones es un capricho, cómo no, pero lo es de un grupo, de todos nosotros", termina ella.

Marlango.
Hoy, a las 22:00, en el Casino de la Exposición. 20 euros
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