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Bush se despide en América Latina de las grandes cumbres
Bush se despide en América Latina de las grandes cumbres
El presidente asistirá mañana en Lima a su última reunión internacional fuera de Estados Unidos para tratar sobre la cooperación económica Asia-Pacífico
Gonzalo Espáriz / Washington | Actualizado 21.11.2008 - 05:03Será su última cumbre. Después de ocho años como el representante de Estados Unidos, George W. Bush cerrará en Lima un nuevo capítulo en su presidencia, el de los grandes encuentros con los líderes internacionales.
Será en la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebra este fin de semana en la capital peruana. Los privilegiados testigos de la histórica despedida del dirigente estadounidense más impopular en la era moderna serán los otros 20 líderes de los países pertenecientes al grupo.
Después de su visita, George Bush regresará a Estados Unidos y, de acuerdo con los portavoces de la Casa Blanca, ya no volverá a abandonar el país hasta el 20 de enero, el día en que entregará el testigo a su sucesor electo, Barack Obama.
A nadie pasó inadvertido que la despedida de Bush se producirá en Latinoamérica, una de las regiones del planeta a la que durante sus dos mandatos menos atención prestó. Y ello a pesar de haber viajado hasta en nueve ocasiones a al menos un país de la zona, más que ningún otro presidente estadounidense.
"El señor Bush parece haber conseguido muchas millas de viajero frecuente, pero no mucho más para toda esa molestia", escribió David Adams, experto en Latinoamérica del diario Saint Petersburg Times.
Michael Shifter coincide en que el fruto de sus viajes fue escasamente positivo. "Desafortunadamente, esas visitas no se tradujeron en un compromiso serio de mejora de las relaciones Estados Unidos con Latinoamérica, que alcanzaron su punto más bajo durante la administración Bush", afirma el vicepresidente del Diálogo Interamericano, un estratega especializado en la región con sede en Washington.
Por eso quizá la mayoría de los líderes internacionales, y especialmente los de la región, están más pendientes de los mensajes que pueda enviar el futuro presidente Obama que de lo que tenga que decir Bush.
En Lima es, sin embargo, altamente improbable que puedan escuchar nada, porque hasta ahora el equipo de la transición gubernamental en Washington no anunció el envío de ningún representante a la Cumbre, al estilo del encuentro de líderes celebrado el pasado fin de semana en la capital estadounidense para encontrar salidas a la crisis económica.
En esa ocasión, la ex secretaria de Estado demócrata, Madeleine Albright, y el ex congresista republicano, Jim Leach, ejercieron como embajadores de Obama para encontrarse con algunos de los líderes extranjeros presentes.
"Es una buena idea que el equipo de Obama asista a estas reuniones y establezca contactos tan pronto como sea posible, aunque dudo que el presidente electo se esté centrando en absoluto en la región y me sorprendería si enviase representantes a Lima", agrega Shifter.
No todos, sin embargo, estarán contentos con la marcha de Bush. Según Shifter, los "acérrimos defensores del libre comercio en Latinoamérica puede que echen de menos la voz de Bush en las reuniones hemisféricas".
Quienes sí lo echarán de menos, desde luego, serán los cómicos de todo el mundo, siempre dispuestos a sacar punta a cualquiera de sus numerosas meteduras de pata. Una de las últimas y más ilustres llegó en la última reunión del APEC, el año pasado en Sydney. Pocos minutos después de cruzar medio mundo, Bush fue capaz de confundir en su discurso el APEC con la OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo, cuyas siglas en inglés son OPEC) y a Australia con la centroeuropea Austria.
Será en la Cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que se celebra este fin de semana en la capital peruana. Los privilegiados testigos de la histórica despedida del dirigente estadounidense más impopular en la era moderna serán los otros 20 líderes de los países pertenecientes al grupo.
Después de su visita, George Bush regresará a Estados Unidos y, de acuerdo con los portavoces de la Casa Blanca, ya no volverá a abandonar el país hasta el 20 de enero, el día en que entregará el testigo a su sucesor electo, Barack Obama.
A nadie pasó inadvertido que la despedida de Bush se producirá en Latinoamérica, una de las regiones del planeta a la que durante sus dos mandatos menos atención prestó. Y ello a pesar de haber viajado hasta en nueve ocasiones a al menos un país de la zona, más que ningún otro presidente estadounidense.
"El señor Bush parece haber conseguido muchas millas de viajero frecuente, pero no mucho más para toda esa molestia", escribió David Adams, experto en Latinoamérica del diario Saint Petersburg Times.
Michael Shifter coincide en que el fruto de sus viajes fue escasamente positivo. "Desafortunadamente, esas visitas no se tradujeron en un compromiso serio de mejora de las relaciones Estados Unidos con Latinoamérica, que alcanzaron su punto más bajo durante la administración Bush", afirma el vicepresidente del Diálogo Interamericano, un estratega especializado en la región con sede en Washington.
Por eso quizá la mayoría de los líderes internacionales, y especialmente los de la región, están más pendientes de los mensajes que pueda enviar el futuro presidente Obama que de lo que tenga que decir Bush.
En Lima es, sin embargo, altamente improbable que puedan escuchar nada, porque hasta ahora el equipo de la transición gubernamental en Washington no anunció el envío de ningún representante a la Cumbre, al estilo del encuentro de líderes celebrado el pasado fin de semana en la capital estadounidense para encontrar salidas a la crisis económica.
En esa ocasión, la ex secretaria de Estado demócrata, Madeleine Albright, y el ex congresista republicano, Jim Leach, ejercieron como embajadores de Obama para encontrarse con algunos de los líderes extranjeros presentes.
"Es una buena idea que el equipo de Obama asista a estas reuniones y establezca contactos tan pronto como sea posible, aunque dudo que el presidente electo se esté centrando en absoluto en la región y me sorprendería si enviase representantes a Lima", agrega Shifter.
No todos, sin embargo, estarán contentos con la marcha de Bush. Según Shifter, los "acérrimos defensores del libre comercio en Latinoamérica puede que echen de menos la voz de Bush en las reuniones hemisféricas".
Quienes sí lo echarán de menos, desde luego, serán los cómicos de todo el mundo, siempre dispuestos a sacar punta a cualquiera de sus numerosas meteduras de pata. Una de las últimas y más ilustres llegó en la última reunión del APEC, el año pasado en Sydney. Pocos minutos después de cruzar medio mundo, Bush fue capaz de confundir en su discurso el APEC con la OPEP (la Organización de Países Exportadores de Petróleo, cuyas siglas en inglés son OPEC) y a Australia con la centroeuropea Austria.
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