La percusión y lo ridículo

| Actualizado 20.10.2008 - 05:00
Como ya ocurriera en Three Kings o The Corruptor, y con el Goldsmith de Seven days in may como referencia, el neoyorquino Burwell, siempre fiel a los Coen, concibe su score a partir de la grave sobriedad de los instrumentos de percusión y evitando subrayar en todo momento el carácter cómico de la cinta. O lo que es lo mismo, su música trabaja desde el lado serio para acentuar aún más si cabe lo ridículo de sus personajes y lo absurdo de las situaciones en las que se ven envueltos.

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