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Con Lola llegó la locura a Motril
Con Lola llegó la locura a Motril
La cantante de The Cranberries llegó a Granada en una magnífica forma vocal. Atrás resuenan en la cabeza de los seguidores de la banda irlandesa la letra de 'Dreams'. La noche supo a poco,
Redacción | Actualizado 29.07.2010 - 08:17Han tenido que transcurrir siete años para que los incondicionales de The Cranberries, el cuarteto irlandés que ha vendido más de 40 millones de discos en todo el mundo y que tuvo su momento álgido de estrellato en los noventa, puedan de nuevo ver encima de un escenario a sus fundadores. Motril tuvo anoche la suerte de disfrutar del tercer concierto de la gira mundial de una de las formaciones más laureadas de la escena mainstream. Con su rock alternativo, con mezcla indie pop, post-punk, e Irish folk consiguieron cautivar durante 90 minutos a las miles de personas que acudieron ayer a la llamada de los de Limerick, tras un largo periodo de silencio.
A pesar de una mañana apática en la ciudad, en la que las únicas muestras de que algo estaba pasando las obtuvieron los hoteleros con "extrañas" reservas de tan sólo un día, sobre las siete de la tarde un grupo de jóvenes ya se encontraba apostado en las inmediaciones de la motrileña plaza de toros. También a esa hora llegaban los primeros coches matrícula de Málaga, Madrid o Córdoba.
Una cola de más de un kilómetro era un buen presagio para lo que ocurriría después, aunque el aforo de 8.000 plazas del edificio multiusos de la plaza de toros no se llenó, más bien se quedó a la mitad. Con una puntualidad más británica que irlandesa comenzaron los teloneros. "Somos Laberinto B y somos de Motril", se presentaron ante un público un tanto pasivo.
El público no era el habitual en los conciertos. Tacones y lentejuelas para ellas y polos de marca para ellos. Todo estaba preparado para dar comienzo a una imparable y atemporal gramola de clásicos inapelables con la que la O'Riordan y los suyos estaban a punto de satisfacer a sus fans.
A las 11 menos un minuto el público empezó a corear "¡Lola, Lola!", a cuya llamada apareció y con ella la locura. Ataviada con un vestido rojo ceñido y una chaqueta negra, botines con brillantina a juego con su maquillaje, daba la sensación de estar de muy buen humor. "¿Cómo estáis, chicos?", preguntó a los asistentes. Y les volvió a increpar a que corearan su nombre. "¡Lola, Lola!", continuaron ellos. También les contó de manera 'confidencial' que había estado de turismo por Granada. En una magnífica forma vocal, la líder hizo gala de una voz poderosa, capaz de llegar a registros imposibles.
La guitarra de Noel Hogan, a la diestra de una Dolores O'Riordan, desató la locura con los primeros acordes. La líder del grupo mostró durante toda la noche a sus 39 años su sempiterna hiperactividad sobre el proscenio. Sobre él, el resto de fundadores, el hermanísimo Mike Hogan al bajo, y en posiciones de retaguardia, al control de la parte rítmica y percusiva, el batería Fergal Fowler.
Como apertura, Analyse, su último gran hit con el que acostumbran a dar comienzo al espectáculo. Siguió calentando el ambiente con Animal Instict, a la que le siguieron otras menos conocidas también de sus álbumes en solitario. How, Dreaming My Dreams, Linger, Wanted, Just My Imagination, When You're Gone, Desperate Andy, Time Is Ticking Out, 'I Can't Be With You, Ode To My Family, Free To Decide. Salvation fue una de las más coreadas. Continuaron Ridiculous Thoughts, para dar paso al momento álgido de la noche con Zombie. Los bises no se hicieron esperar: Put Me Down, Still Can't..., Promises y terminó con Dreams. Atrás resonaban en la cabeza de los seguidores de la banda irlandesa la letra de Dreams: I want more (Yo quiero más). La noche supo a poco.
A pesar de una mañana apática en la ciudad, en la que las únicas muestras de que algo estaba pasando las obtuvieron los hoteleros con "extrañas" reservas de tan sólo un día, sobre las siete de la tarde un grupo de jóvenes ya se encontraba apostado en las inmediaciones de la motrileña plaza de toros. También a esa hora llegaban los primeros coches matrícula de Málaga, Madrid o Córdoba.
Una cola de más de un kilómetro era un buen presagio para lo que ocurriría después, aunque el aforo de 8.000 plazas del edificio multiusos de la plaza de toros no se llenó, más bien se quedó a la mitad. Con una puntualidad más británica que irlandesa comenzaron los teloneros. "Somos Laberinto B y somos de Motril", se presentaron ante un público un tanto pasivo.
El público no era el habitual en los conciertos. Tacones y lentejuelas para ellas y polos de marca para ellos. Todo estaba preparado para dar comienzo a una imparable y atemporal gramola de clásicos inapelables con la que la O'Riordan y los suyos estaban a punto de satisfacer a sus fans.
A las 11 menos un minuto el público empezó a corear "¡Lola, Lola!", a cuya llamada apareció y con ella la locura. Ataviada con un vestido rojo ceñido y una chaqueta negra, botines con brillantina a juego con su maquillaje, daba la sensación de estar de muy buen humor. "¿Cómo estáis, chicos?", preguntó a los asistentes. Y les volvió a increpar a que corearan su nombre. "¡Lola, Lola!", continuaron ellos. También les contó de manera 'confidencial' que había estado de turismo por Granada. En una magnífica forma vocal, la líder hizo gala de una voz poderosa, capaz de llegar a registros imposibles.
La guitarra de Noel Hogan, a la diestra de una Dolores O'Riordan, desató la locura con los primeros acordes. La líder del grupo mostró durante toda la noche a sus 39 años su sempiterna hiperactividad sobre el proscenio. Sobre él, el resto de fundadores, el hermanísimo Mike Hogan al bajo, y en posiciones de retaguardia, al control de la parte rítmica y percusiva, el batería Fergal Fowler.
Como apertura, Analyse, su último gran hit con el que acostumbran a dar comienzo al espectáculo. Siguió calentando el ambiente con Animal Instict, a la que le siguieron otras menos conocidas también de sus álbumes en solitario. How, Dreaming My Dreams, Linger, Wanted, Just My Imagination, When You're Gone, Desperate Andy, Time Is Ticking Out, 'I Can't Be With You, Ode To My Family, Free To Decide. Salvation fue una de las más coreadas. Continuaron Ridiculous Thoughts, para dar paso al momento álgido de la noche con Zombie. Los bises no se hicieron esperar: Put Me Down, Still Can't..., Promises y terminó con Dreams. Atrás resonaban en la cabeza de los seguidores de la banda irlandesa la letra de Dreams: I want more (Yo quiero más). La noche supo a poco.












El concierto fue genial, Dolores demostró que la potente voz que se escucha en sus discos no es un efecto más de sonido tan usado hoy en día y supo levantar los ánimos de ruedo y grada. Sin embargo, enturbió y bastante la mala organización: varias colas sin saber exactamente para qué, desinformación. . . Y al entrar, barras atestadas de gente que no vendían tíckets para las bebidas que ofrecían. . . El balance es un concierto estupendo y la boca más seca que un zapato.
Fantastic night - thank you Motril Seamus (Ireland)