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Los vuelos vuelan

Agustín Martínez | Actualizado 04.06.2008 - 01:00
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LA más que probable supresión -si nadie lo remedia- del vuelo de Ryanair Granada-Londres, que podría dejar de operar a partir del próximo mes de octubre, ha vuelto a desatar una auténtica tormenta política entre el Ayuntamiento de la capital y la Diputación, institución que fue la que posibilitó la llegada de los vuelos internacionales de bajo coste al Aeropuerto Federico García Lorca.

Desde entonces, hace ya cuatro años, el número de pasajeros, el de vuelos y el de destinos en las instalaciones de Chauchina se ha multiplicado por tres y el de Granada ha dejado de ser el aeropuerto de los Cliks de Famobil para comenzar a prestar el servicio que una ciudad del atractivo internacional de Granada se merece.

Pocos proyectos parecían tan dignos de ser apoyados como este, pocos tan interesantes para nuestra tierra como el que nos posibilita poder conectarnos, sin escalas intermedias, con destinos como Londres, París o Roma y muy pocos de tan evidentes réditos para Granada como el que ahora se encuentra en tan claro riesgo.

Pues bien, a pesar de tanta evidencia y de que todas las encuestas demuestren que se trata de una de las iniciativas mejor valoradas por los ciudadanos de nuestra provincia, de nuevo, el proverbial caínismo de esta tierra, llevado a su máxima expresión en sus representantes institucionales, esta poniendo en la UVI una iniciativa, por la que se pelearían todos nuestros vecinos.

Que el Ayuntamiento de Granada se retirase hace meses del consorcio que posibilita el mantenimiento de estas compañías en nuestro aeropuerto sólo cabe entenderse desde la más absoluta mezquindad. Ni tan siquiera sirve el argumento económico, ya que la aportación municipal apenas si llegaba a los 240.000 euros. Quién más quién menos sospecha que si la iniciativa de traer esos vuelos a nuestro aeropuerto hubiera partido de Torres Hurtado, en lugar de haberlo hecho de Martínez Caler, el 'arcarde' sería en este momento el Capitán Trueno de la aeronáutica local.

Pero que una miserable foto pueda poner en riesgo un instrumento como el de vuelos de bajo coste es, sencillamente, de juzgado de guardia. Cada viajero que llega a Granada en esas compañías se deja en nuestra industria hotelera cerca de 250 euros y por cada euro que las instituciones y empresas destinan a esta iniciativa -un total de 800.000- nuestra economía percibe 100.

Si esos números no son suficientes para solucionar el asunto es que definitivamente no tenemos remedio. Y mucho me temo que no lo tenemos.
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