Embarazos

Enrique Novi | Actualizado 07.09.2008 - 01:00
H a sido este un verano atípico. Salvo por la tan traída y llevada crisis, ni siquiera ha habido canción del verano. ¿No es sospechoso? Quién nos lo iba a decir. Un año que no podremos asociar con su melodía estival tiene algo de inquietante. En su lugar ha habido una serie de embarazos que, por uno u otro motivo, han alcanzado una repercusión mediática inusitada. De modo que el final del verano ha tenido una insistente presencia de vientres preñados. Ya en la primavera hubo dos que saltaron a las portadas: el primero llamó la atención porque pertenecía a Thomas Beatie, un transexual de Portland, que aparecía en las revistas como el primer hombre embarazado.

El siguiente fue el de la ministra Chacón al frente de las tropas. Una hermosa y redonda alegoría que vino a alimentar el mito de cándido y a la vez transgresor, de radical amable de Zapatero. A estas alturas, ambos, transexual y ministra, deben tener a sus respectivos retoños entre los brazos. Y en los coletazos del verano nos aparecen otros dos que sacan a relucir las contradicciones del alma humana. Y ambos bien sustanciosos. El más presente es sin duda el de la gobernadora de Alaska, Sarah Palin. Bueno, en realidad el su hija. Como saben, el candidato republicano a la presidencia de los Estados Unidos, John McCain, anunció su incorporación como vicepresidenta en su candidatura. En 24 horas consiguió contrarrestar la presencia en los medios de Obama, pero Palin, una de las más vehementes antiabortistas y conocida defensora de la abstinencia como único método admisible de planificación familiar, traía con ella una bomba de relojería. O mejor, un bombo, el de su hija de 17 años. La representante de la más estricta moral conservadora norteamericana, con una madre soltera dentro de la familia. Chúpate esa. Mi favorito, de todos modos, ha sido el de la ministra de Justicia de Francia. Rachida Dati, uno de los nombramientos estrella de Sarkozy, es hija de padres magrebíes y soltera. Y por tanto, tal y como sucede en el caso de Palin, otra bofetada en los morros de los bienpensantes defensores de la moral más rancia y tradicionalista. Lo mejor ha sido el rumor lanzado por una web marroquí vinculando a José María Aznar con este último embarazo. Por supuesto, el ex presidente del gobierno ha desmentido la noticia a través de la oficina de FAES, pero con su reconocida coquetería, y su particular concepción de la historia, no me digan que no es jugoso imaginarlo negando su paternidad. Tratando en vano de ocultar la sonrisa picarona por detrás del bigote mientras se reacomoda en el asiento y se visualiza a sí mismo como el gran vengador hispano devolviéndosela a los franceses en representación de sus compatriotas por la invasión napoleónica. La historia me absolverá.