cámara subjetiva

El paracetamol

Ángeles Mora | Actualizado 17.10.2008 - 01:00
QUE el paracetamol es bueno para los dolores de cabeza lo sabemos todos, en especial ahora, en este otoño vacilante, cuando comienzan los resfriados y amenazan las gripes peligrosas. Imagino que Zapatero llevará una larga temporada enganchado al paracetamol, puesto que la tradicional aspirina parece que favorece las sangrías y no están las cosas como para sangrarlas más. Desde luego resulta bastante sarcástico que los bancos, hartos de sangrarnos, se queden sin sangre y se conviertan en anémicos. Con bancos anémicos y en quiebra -aunque los banqueros sigan tan orondos-, el tinglado se vendrá abajo y nos asfixiaremos entre las ruinas del mercado.

Pero aquí está el Ave Fénix resurgiendo de nuevo en las cenizas con un simple cambio de estrategia. Y aquí tenemos a los arrinconados Estados acudiendo al rescate a la voz de sus amos, los hasta ayer tan ultraliberales banqueros, que con su dinero siempre a buen recaudo, no pierden la sonrisa, de todos modos. ¿Recuerdan la foto de Zapatero reunido con un grupo de grandes banqueros todos tan sonrientes?

¿Se puede rescatar a los bancos sin tocar a los que con sus prácticas fraudulentas los llevaron a la ruina? Pues sí, se puede. Aquí no ha pasado nada, sólo que la especulación ha estallado en las manos invisibles de la banca. Y ya se sabe, como son invisibles… Pues claro está que la banca es una entelequia que se sitúa por encima de los banqueros, como la especulación se desvincula de la economía real, sobrepasándola. Por eso los especuladores se lavan las manos y nos miran con la sonrisa suficiente del que está por encima, del que no ha roto un plato. Ellos no son ladrones. Eso queda para quien roba un jamón o un bolso, pero en la Bolsa con mayúsculas se roba con una especie de papel transparente que nadie ve (y esto es literal).

No sé si los Estados salvadores conseguirán arreglar esta ruina. Probablemente, puesto que el capitalismo es camaleónico y siempre sabe refundarse o salvarse a sí mismo. Me gustaría pensar que hemos llegado a un final que podría significar el principio de algo nuevo. Pero esto entra ya en el terreno de los sueños, cuando la realidad es la gripe que me ronda, el dolor de cabeza, el paracetamol…

Ahora bien, no es de recibo que en dos días, como quien dice, se reúna tanto dinero para salvar el Sistema Financiero y nunca puedan ponerse de acuerdo los mismos Estados para reunir la miseria -comparativamente- que podría erradicar el hambre, la pobreza y el subdesarrollo en el mundo. O sea, salvar y dignificar la vida.
0 comentarios
Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario