paso de cebra

¿El Centro Guerrero sin futuro?

José Carlos Rosales | Actualizado 05.04.2009 - 01:00
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EL próximo 23 de abril se cumplirá el décimo aniversario de los acuerdos alcanzados entre la Diputación de Granada y la familia del pintor José Guerrero con el objetivo de que esta institución provincial se convirtiera en la leal depositaria de una obra cuyo valor y significado están por encima de cualquier titubeo.

Aquellos acuerdos hicieron posible que en el mes de junio de 2000 se inaugurara en la calle Oficios un centro de Arte Contemporáneo que nacía con la intención de custodiar la memoria y el legado de un artista magistral. Desde entonces el Centro José Guerrero se ha convertido (en Granada y fuera de ella) en uno de los espacios más respetables y estimados en el análisis de la cultura contemporánea, de sus tensiones estéticas, de sus retos y propósitos. Dirigido por Yolanda Romero, y con la ayuda de un equipo de alta solvencia profesional y humana, este Centro de Arte ha organizado una larga serie de actividades (exposiciones, conferencias, sesiones pedagógicas, edición de libros y catálogos, ciclos de música contemporánea, etc.) que han traído hasta nosotros experiencias estéticas inolvidables, mayor información, ocasiones para la reflexión y el debate, amplitud de miras, buenas maneras, sabiduría y conocimiento.

Han pasado diez años y el Centro Guerrero puede acabar desvirtuado (o diluido) en una imprecisa Fundación de Arte Contemporáneo, que la Diputación pretende constituir sin haber consultado con las personas adecuadas ni haberse puesto en contacto con los herederos de José Guerrero. Como bien han señalado los hijos del pintor, la nueva "propuesta [de la Diputación] en relación con el Centro José Guerrero supone la desaparición del mismo en su actual configuración, la modificación del espíritu y la misión con la que fue creado".

Pensemos que si esta inusitada iniciativa de la Diputación siguiera adelante, los flujos culturales que el Centro Guerrero ampara desde su inauguración quedarían gravemente fracturados. Y pensemos también que si la gestión de ese nuevo y difuso organismo se llevara a cabo al margen de los especialistas más capacitados para ello, el trabajo de todos estos años quedaría en la cuneta.

Los aniversarios de un centro de arte como el Centro José Guerrero deberían aprovecharse para profundizar en su desarrollo y fortalecimiento. Me temo que en esta ocasión no va a ser así, pues parece que una vez más flota en el aire de esta ciudad tan rara la hipótesis de otro desencuentro con la modernidad más responsable, con el rigor y el trabajo bien hecho.